Mentalidad

Cómo superar la incapacidad de decidir

Este artículo se lee en unos 8 minutos

Qué es la parálisis decisional

Al elegir mermelada en el supermercado, el 30% de las personas compraron en el expositor con 6 variedades, mientras que en el de 24 variedades la tasa de compra cayó a solo el 3%. Este famoso experimento de la psicóloga Sheena Iyengar demuestra vívidamente la "paradoja de la elección": cuantas más opciones hay, menos capaces somos de decidir.

La parálisis decisional es diferente de la pereza o la indecisión. De hecho, las personas prudentes y con fuerte sentido de la responsabilidad son más propensas a sufrirla. El perfeccionismo de "debo tomar la mejor decisión", el sesgo de aversión a la pérdida de "¿y si me equivoco?", la conciencia excesiva del coste de oportunidad de "quizá haya una opción mejor". Todo esto actúa de forma combinada y hace que el pensamiento entre en un bucle sin fin.

Tres trampas psicológicas que impiden decidir

Tendencia maximizadora: buscar lo mejor en exceso

El psicólogo Barry Schwartz clasificó a las personas en "maximizadores" y "satisfactores". Los maximizadores comparan y evalúan todas las opciones buscando lo óptimo, pero como resultado tardan más en decidir y su satisfacción posterior tiende a ser menor. En cambio, los satisfactores deciden en cuanto encuentran una opción "suficientemente buena" y tienden a estar más satisfechos con el resultado.

Sesgo de statu quo: evitar el cambio

El cerebro humano está diseñado para preferir el statu quo al cambio. Las nuevas opciones conllevan incertidumbre, pero mantener el statu quo también tiene costes. Pasar 3 años dudando sobre un cambio de trabajo, seguir viviendo en una vivienda incómoda mientras se considera la mudanza. Es importante darse cuenta de que "no decidir" es en realidad "seguir eligiendo la situación actual".

Parálisis por análisis debido al exceso de información

Con la difusión de internet, se puede recopilar una cantidad enorme de información sobre cualquier decisión. Sin embargo, más información no significa necesariamente mejor juicio. Algunas investigaciones muestran que cuando la cantidad de información supera cierto umbral, la precisión del juicio disminuye. Si tu frase habitual es "investigaré un poco más antes de decidir", es posible que la recopilación de información se haya convertido en un sustituto de la decisión. (Leer libros sobre la psicología de la toma de decisiones profundiza la comprensión de estos sesgos.)

Cinco métodos prácticos para mejorar la capacidad de decisión

Introducir la regla de los 2 minutos

Para las decisiones cotidianas de bajo impacto (el menú del almuerzo, la redacción de un correo de respuesta, los planes del fin de semana), establece un límite de 2 minutos. Pon un temporizador y practica decidir en menos de 2 minutos. Repetir esto entrena el "músculo" de la decisión. El hábito de tomar decisiones pequeñas rápidamente también influye positivamente en las grandes decisiones.

Definir los criterios de juicio de antemano

Las decisiones se vuelven difíciles cuando los criterios de juicio son ambiguos. Para un cambio de trabajo, enumera de 3 a 5 criterios importantes para ti ("salario", "tiempo de desplazamiento", "oportunidades de crecimiento", "ambiente del equipo") y ordénalos por prioridad. Cuando aparezca una opción, basta con contrastarla con estos criterios para juzgar sin dejarse llevar por las emociones.

Usar el test 10-10-10

Este método, propuesto por la escritora Suzy Welch, evalúa el resultado de una decisión en tres horizontes temporales. "¿Cómo me sentiré con esta decisión dentro de 10 minutos?", "¿dentro de 10 meses?", "¿dentro de 10 años?". Permite revisar con calma y perspectiva a largo plazo los juicios que tienden a verse arrastrados por la ansiedad o la incomodidad a corto plazo.

Clasificar según "¿es reversible?"

No todas las decisiones tienen el mismo peso. El fundador de Amazon, Jeff Bezos, propuso clasificar las decisiones en "puertas de un solo sentido (irreversibles)" y "puertas de doble sentido (reversibles)". Una mudanza o un cambio de trabajo son relativamente difíciles de revertir, pero decisiones como empezar un nuevo hobby o suscribirse a un servicio se pueden dejar si no funcionan. Las decisiones reversibles no requieren preocupación profunda.

Llevar un cuaderno de reflexión sobre decisiones

Crea un cuaderno donde registres tus decisiones pasadas y sus resultados. Anota en 3 líneas "qué decidí", "por qué elegí esa opción" y "cuál fue el resultado". Tras un mes, empezarás a ver tus patrones de decisión. En la mayoría de los casos, te darás cuenta de que "aquella decisión que tanto me costó, al final habría dado igual cualquiera de las opciones". Esta toma de conciencia se convierte en confianza para la siguiente decisión.

Cuando te enfrentas a una gran decisión

Las grandes decisiones de la vida (un cambio de carrera, el matrimonio, la compra de una vivienda) requieren un enfoque especial. Primero, establece tú mismo un plazo para la decisión. Solo con decidir "sacaré una conclusión antes de finales de marzo" sales del estado de preocupación indefinida.

También es útil consultar a personas de confianza. Sin embargo, limita los consultados a 2 o 3 personas. Cuantas más opiniones escuches, más información acumulas y más te confundes. El objetivo de la consulta no es "obtener una respuesta", sino "verbalizar tus propios pensamientos". En el proceso de explicar a alguien, a menudo se aclara qué es lo que realmente valoras. Los libros sobre capacidad de decisión también son de ayuda. (Libros para desarrollar la capacidad de elegir)

Puntos clave de este artículo

  • La parálisis decisional no es pereza, sino que se debe al perfeccionismo y al sesgo de aversión a la pérdida
  • La actitud de conformarse con una opción "suficientemente buena" mejora la calidad de las decisiones
  • La regla de los 2 minutos, el test 10-10-10 y la clasificación por reversibilidad son herramientas prácticas eficaces
  • Para las grandes decisiones, la clave es fijar un plazo y contar con pocos consultores de confianza

Mejor una buena decisión que una decisión perfecta

La clave principal para superar la parálisis decisional es aceptar que "la elección perfecta no existe". Todas las opciones tienen ventajas e inconvenientes, y nunca sabremos el resultado del camino no elegido. Lo importante es esforzarse por convertir en acierto la opción elegida. Más que la calidad de la decisión en sí, es la calidad de las acciones posteriores a la decisión lo que determina el resultado final. Empieza hoy mismo tomando una pequeña decisión con rapidez.

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