Crecimiento personal

Métodos para tomar mejores decisiones

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La calidad de las decisiones determina la vida

Cada día tomamos miles de decisiones. Desde elecciones triviales como qué desayunar hasta grandes decisiones que marcan la vida, como cambiar de trabajo o casarse, su calidad determina la dirección de nuestra vida.

La investigación de Daniel Kahneman, premio Nobel de Economía, reveló que la toma de decisiones humana no es necesariamente racional. Estamos influidos por diversos sesgos cognitivos, y reconocerlos es el primer paso hacia mejores decisiones.

Sesgos cognitivos que distorsionan las decisiones

Sesgo de confirmación

Es la tendencia a recopilar solo información que respalda nuestras creencias existentes e ignorar la evidencia contraria. Este sesgo actúa en todo tipo de situaciones: decisiones de inversión, evaluaciones de personal, diagnósticos médicos. Es importante buscar conscientemente opiniones contrarias y verificar nuestras hipótesis.

Para mejorar la calidad de las decisiones, el «análisis premortem» es eficaz. Es una técnica que consiste en pensar antes de ejecutar una decisión: «Si esta decisión fracasara, ¿cuál sería la causa?». Se dice que aumenta la tasa de éxito de los proyectos en aproximadamente un 30%.

Según investigaciones en economía conductual, cuando las decisiones importantes se toman por la mañana, la calidad del juicio mejora aproximadamente un 20% en comparación con las tomadas por la tarde.

Efecto del coste hundido

Es la tendencia a continuar con decisiones irracionales por no querer desperdiciar el tiempo o dinero ya invertido. El pensamiento «ya que he llegado hasta aquí» se convierte en causa de ampliar las pérdidas. Lo racional es juzgar basándose en las perspectivas futuras, no en los costes pasados.

Efecto de anclaje

Es el fenómeno por el cual el primer número o información presentada arrastra y distorsiona los juicios posteriores. Su influencia es especialmente grande en juicios que involucran cifras, como negociaciones de precios, negociaciones salariales y valoraciones inmobiliarias.

Marco para tomar mejores decisiones

1. Evaluar la importancia de la decisión

No es necesario dedicar la misma energía a todas las decisiones. A las decisiones de gran impacto y difíciles de revertir (cambio de trabajo, compra de vivienda) dedícales tiempo suficiente; las de poco impacto y reversibles (menú del almuerzo, vestimenta) decídelas rápidamente. (Libros sobre toma de decisiones)

Por ejemplo, Jeff Bezos, fundador de Amazon, clasifica las decisiones en «puertas de un solo sentido» y «puertas de doble sentido». Las puertas de un solo sentido (decisiones irreversibles) se toman con cautela; las de doble sentido (decisiones que pueden rehacerse) se toman con rapidez.

2. Ampliar las opciones

Muchas personas tienden a pensar en términos de «hacerlo o no hacerlo», pero en realidad existen muchas más opciones. El «test de desaparición» presentado en libros sobre toma de decisiones es una técnica eficaz. Si todas las opciones que estás considerando desaparecieran, ¿qué harías en su lugar? Pensar así hace emerger opciones que habías pasado por alto.

3. Buscar activamente opiniones contrarias

Cuanto más confianza tengas en tu juicio, más importante es escuchar intencionadamente opiniones contrarias. Pregunta a personas de confianza «¿cuáles son los problemas de esta decisión?» o piensa por ti mismo «¿por qué esta decisión podría estar equivocada?».

4. Utilizar las emociones como información

Existe la idea de que debemos juzgar de forma puramente lógica, eliminando las emociones, pero la investigación en neurociencia muestra que las emociones son un elemento indispensable en la toma de decisiones. Las emociones son evaluaciones intuitivas basadas en experiencias pasadas y constituyen una fuente de información valiosa.

Lo importante es no dejarse dominar por las emociones, sino combinarlas como una pieza de información con el análisis lógico. Cuando sientas una emoción intensa, es prudente dejar pasar un tiempo antes de tomar la decisión final.

5. Realizar un premortem

El «premortem» propuesto por el psicólogo Gary Klein es una técnica que consiste en, antes de ejecutar una decisión, «asumir que ha fracasado y pensar en las causas». Mientras la planificación normal parte del supuesto de éxito, el premortem parte del supuesto de fracaso, lo que permite descubrir riesgos que se habían pasado por alto.

Prevenir la fatiga de decisión

Cuando el número de decisiones diarias es excesivo, se produce la «fatiga de decisión», que deteriora la calidad del juicio. Convertir en rutina las decisiones poco importantes (desayunar siempre lo mismo, tener patrones de vestimenta predefinidos) permite reservar energía para las decisiones importantes. (Los libros relacionados también son de gran ayuda)

Puntos clave de este artículo

  • Conocer los pasos concretos de los sesgos cognitivos que distorsionan las decisiones
  • Marco para tomar mejores decisiones
  • Dominar las claves para prevenir la fatiga de decisión
  • Incorporar el sesgo de confirmación en el día a día

Reflexionar sobre las decisiones

Para convertirse en un buen tomador de decisiones, es imprescindible el hábito de reflexionar sobre las decisiones pasadas. Se evalúa no solo el resultado, sino el proceso de decisión. Si se obtiene un buen resultado pero el proceso fue descuidado, puede que simplemente se haya tenido suerte. A la inversa, un buen proceso puede llevar a un mal resultado. A largo plazo, la calidad del proceso determina la calidad de los resultados. Los libros para desarrollar la capacidad de decisión también ayudan a mejorar la calidad del juicio.

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