Mentalidad

Efecto de encuadre

Sesgo cognitivo por el cual, aunque la información sea idéntica, el juicio y las preferencias cambian según la forma de presentarla (encuadre). Un decisor racional no debería verse afectado por la formulación, pero el juicio humano depende profundamente no solo del «contenido» de la información, sino de su «presentación».

El problema de la enfermedad asiática de Tversky y Kahneman

El efecto de encuadre fue demostrado de forma más vívida por Amos Tversky y Daniel Kahneman en su artículo de 1981 con el «problema de la enfermedad asiática». Ante una epidemia que se prevé causará 600 muertes, se presentan dos medidas. En el encuadre positivo: «Medida A: se salvarán 200 personas» y «Medida B: hay 1/3 de probabilidad de que se salven las 600 personas y 2/3 de que no se salve nadie». En el encuadre negativo: «Medida C: morirán 400 personas» y «Medida D: hay 1/3 de probabilidad de que no muera nadie y 2/3 de que mueran las 600 personas». A y C, así como B y D, son matemáticamente idénticas, pero con el encuadre positivo se prefirió la opción segura (A), mientras que con el encuadre negativo se prefirió la opción arriesgada (D).

Encuadre positivo y encuadre negativo

Detrás del efecto de encuadre se encuentra la teoría prospectiva. Las personas se vuelven aversas al riesgo en el dominio de las ganancias (prefieren lo seguro) y buscadoras de riesgo en el dominio de las pérdidas (eligen la apuesta para evitar la pérdida). «Se salvarán 200 personas» se procesa como ganancia y se prefiere la certeza, pero «morirán 400 personas» se procesa como pérdida y se prefiere la apuesta. Esta asimetría se ha confirmado también en el ámbito médico. La tasa de consentimiento de los pacientes para una operación varía significativamente según se comunique como «90% de supervivencia» o «10% de mortalidad». Ante los mismos hechos, el juicio de las personas oscila enormemente según qué aspecto se enfatice.

El encuadre oculto en la vida cotidiana

El efecto de encuadre no es un fenómeno exclusivo del laboratorio. «25% menos de grasa» y «contiene 75% de grasa» en el supermercado se refieren al mismo producto, pero el primero se percibe como más saludable. «Tasa de desempleo del 5%» y «tasa de empleo del 95%» son el mismo hecho, pero la impresión que producen es diferente. Los políticos manipulan hábilmente los encuadres al hablar de sus políticas, y los medios pueden informar del mismo acontecimiento de forma positiva o negativa. La indicación de precio «solo 100 yenes al día» frente a «36.500 yenes al año» es también un encuadre típico. Estamos cotidianamente bajo la influencia del encuadre, y en su mayoría no somos conscientes de ello.

Alfabetización mediática y cómo contrarrestar el encuadre

La medida contra el efecto de encuadre es cultivar el hábito de reconstruir la información en múltiples encuadres. Al leer una noticia, con solo preguntarse «¿cómo sonaría esta información expresada con el encuadre opuesto?» se puede reducir la influencia del encuadre. Si escuchas «tasa de éxito quirúrgico del 90%», conviértelo en «tasa de fracaso del 10%». Si escuchas «1 de cada 3 personas lo experimenta», reformúlalo como «2 de cada 3 personas no lo experimentan». El metaanálisis de Levin y colaboradores de 1998 demostró que el efecto de encuadre se produce de forma consistente en tres ámbitos: elección de riesgo, evaluación de atributos y establecimiento de objetivos. Es imposible liberarse completamente del encuadre, pero con solo ser consciente de su existencia se puede avanzar hacia decisiones más fundamentadas en la información.

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