Pensamiento crítico
Técnica de pensamiento que consiste en no aceptar la información o las afirmaciones sin más, sino examinar la validez de las pruebas, la coherencia lógica y la legitimidad de las premisas. «Crítico» no significa negación, sino «examen», y es una actitud intelectual orientada a alcanzar mejores juicios.
Qué es el pensamiento crítico
El pensamiento crítico es la técnica de pensamiento que, al recibir información o una afirmación, en lugar de aceptarla incondicionalmente, examina de forma sistemática cuál es la evidencia, si la lógica es coherente, si las premisas son correctas y si existen otras interpretaciones posibles. La palabra «crítico» suele generar malentendidos, pero aquí no se refiere a negación ni ataque. Proviene del griego «kritikos» (capacidad de juzgar) y se acerca más a «examinar» o «discernir». El objetivo del pensamiento crítico no es refutar al interlocutor, sino alcanzar una comprensión más precisa y un juicio mejor.
Componentes del pensamiento crítico
El pensamiento crítico no es una habilidad única, sino un compuesto de múltiples competencias cognitivas. Sus componentes principales son: análisis (descomponer una afirmación en sus elementos), evaluación (determinar la fiabilidad de las pruebas y la validez de la lógica), inferencia (extraer conclusiones razonables a partir de la evidencia disponible), interpretación (captar con precisión el significado y el contexto de la información), explicación (verbalizar con claridad el propio proceso de razonamiento) y autorregulación (monitorizar y corregir el propio proceso de pensamiento). Esta clasificación en seis competencias procede de un informe de consenso de expertos de 1990 convocado por la Asociación Filosófica Americana, conocido como el Informe Delphi. De todas ellas, la autorregulación es especialmente difícil. Como sugiere ese informe, que define el pensamiento crítico como un «juicio intencional y autorregulado», la capacidad de reconocer y corregir los sesgos y puntos ciegos del propio pensamiento constituye el núcleo del pensamiento crítico.
Por qué el pensamiento crítico es difícil
El cerebro humano no está diseñado para el pensamiento crítico. Evolutivamente, el cerebro está optimizado para «juzgar rápido», y «juzgar con precisión» queda en segundo plano. El sesgo de confirmación (tendencia a buscar solo información que apoya las propias creencias), la heurística de disponibilidad (tendencia a sobrevalorar la información fácil de recordar) y la heurística afectiva (tendencia a usar las reacciones emocionales como base para el juicio). Estos sesgos cognitivos operan constantemente en contra del pensamiento crítico. Que el pensamiento crítico requiera entrenamiento como «técnica» se debe a que es un acto que va en contra de las tendencias naturales del pensamiento humano.
Una habilidad imprescindible en la era de la sobreinformación
Con la expansión de internet y las redes sociales, cualquier persona puede convertirse en emisora de información. Como resultado, ha surgido un entorno informativo en el que coexisten información precisa e imprecisa, hechos y opiniones, evidencia y anécdotas. Noticias falsas, teorías conspirativas, pseudociencia. El arma más básica contra todo ello es el pensamiento crítico. «¿Quién lo dice?», «¿cuál es la evidencia?», «¿hay pruebas en contra?», «¿quién se beneficia de esta información?». Formular habitualmente estas preguntas es el salvavidas que impide ahogarse en el diluvio informativo.
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