Mentalidad

Economía conductual

Disciplina que cuestiona la premisa de que los seres humanos toman decisiones de forma racional e investiga la influencia de los sesgos cognitivos y las emociones en el comportamiento económico. Su idea central es que «las personas no son racionales, pero son irracionalmente predecibles».

Qué es la economía conductual

La economía tradicional parte de la premisa de que «los seres humanos toman decisiones de forma racional». La economía conductual cuestiona frontalmente esta premisa. Las personas no pueden procesar la información de forma completa, se dejan influir por las emociones y sus juicios varían según el contexto. Sin embargo, esa irracionalidad no es aleatoria. Lo que demostraron las investigaciones de Daniel Kahneman y Amos Tversky es que la irracionalidad humana sigue patrones regulares y es predecible. Estudiar sistemáticamente esta «irracionalidad predecible» es el objeto de la economía conductual.

Los dos sistemas de pensamiento

Kahneman clasificó el pensamiento humano en dos sistemas. El Sistema 1 es rápido, automático e intuitivo, y se encarga de la mayor parte de las decisiones cotidianas. El Sistema 2 es lento, consciente y lógico, y se emplea para cálculos complejos y juicios cuidadosos. El problema es que, aunque el Sistema 1 es la fuente de numerosos sesgos cognitivos, las personas tienden a confundir los juicios del Sistema 1 con juicios del Sistema 2. Cuando «sentimos intuitivamente que algo es correcto», la cuestión clave de la alfabetización en economía conductual es si somos capaces de sospechar que esa intuición puede estar contaminada por un sesgo.

El nudge como filosofía de diseño

El «nudge» (empujón), propuesto por Richard Thaler y Cass Sunstein, es un concepto que aplica los hallazgos de la economía conductual al diseño de políticas e instituciones. Consiste en diseñar el entorno de modo que las personas tiendan a tomar mejores decisiones sin que se les prive de la libertad de elección. Colocar los alimentos saludables a la altura de los ojos en la cafetería, establecer la inscripción automática en el plan de pensiones como opción por defecto, adoptar el sistema de exclusión voluntaria para la donación de órganos: ninguna de estas medidas es coercitiva, pero el simple cambio del diseño por defecto modifica significativamente el comportamiento. El nudge es poderoso porque aprovecha la pereza humana (sesgo del statu quo) a su favor.

La economía conductual en la vida cotidiana

Los hallazgos de la economía conductual dominan nuestra vida diaria sin que nos demos cuenta. Que la etiqueta «edición limitada» aumente el deseo de compra es el sesgo de escasez; que ante tres opciones de precio tendamos a elegir la intermedia es el efecto de compromiso; que no podamos abandonar un proyecto en el que ya hemos invertido mucho aunque las pérdidas se acumulen es el efecto del coste hundido. Conocer estos sesgos no basta para prevenir por completo las decisiones irracionales, pero adquirir el hábito de detenerse y preguntarse «¿es realmente racional mi decisión?» es el mayor beneficio que la economía conductual puede ofrecer al individuo.

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