Mentalidad

Sesgo de confirmación

Tendencia cognitiva a buscar y recopilar preferentemente información que respalda las propias creencias o hipótesis preexistentes, ignorando o infravalorando la información contradictoria. Es uno de los sesgos cognitivos estudiados desde hace más tiempo y afecta al juicio cotidiano en una amplia variedad de situaciones.

Qué es el sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es la tendencia cognitiva a buscar, recordar e interpretar preferentemente la información que respalda lo que ya se cree, mientras se ignora o minimiza la información que contradice esas creencias. Si piensas «esa persona no es de fiar», sus acciones honestas pasan desapercibidas, pero ante el más mínimo comportamiento sospechoso refuerzas tu convicción con un «lo sabía». Esta es la acción típica del sesgo de confirmación. El nombre proviene del psicólogo británico Peter Wason, que lo acuñó en el curso de una serie de experimentos sobre razonamiento realizados en la década de 1960: las personas buscan pruebas de que su hipótesis se cumple antes que pruebas que podrían refutarla.

Las tres etapas del sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación opera en las tres etapas del procesamiento de la información. En primer lugar, la etapa de «recopilación de información»: se eligen fuentes de noticias que apoyan la propia opinión y se evitan los medios con opiniones contrarias. En segundo lugar, la etapa de «interpretación de la información»: se interpreta la información ambigua de forma conveniente para uno mismo. Por eso, ante los mismos datos estadísticos, tanto los partidarios como los opositores pueden citarlos como respaldo de sus respectivas tesis. En tercer lugar, la etapa de «memoria de la información»: se recuerda vívidamente la información coherente con las propias creencias y se olvida más fácilmente la contradictoria. Mediante este triple filtro, las personas construyen inconscientemente un entorno informativo que refuerza continuamente sus creencias. Como deja claro la revisión de la literatura que Raymond Nickerson publicó en 1998, el patrón no se limita a determinadas personalidades ni profesiones: se ha constatado una y otra vez en poblaciones y contextos muy distintos.

Por qué el sesgo de confirmación es tan poderoso

Lo problemático del sesgo de confirmación es que no es un defecto que se desvanezca a medida que aumentan la inteligencia o el nivel educativo. Más bien, quien sabe construir con habilidad los argumentos que respaldan lo que ya cree puede manifestar el sesgo de forma más sofisticada. El primer paso para afrontarlo es aceptar como premisa que uno está bajo la influencia del sesgo de confirmación. La autopercepción de «soy objetivo» es precisamente lo que mantiene el sesgo instalado con mayor firmeza. Buscar deliberadamente opiniones contrarias y esforzarse por comprender los argumentos más fuertes contra las propias creencias es una vía practicable para atenuar su influencia. La diferencia está en si se consigue tratar la opinión discrepante como material que revela lo que se ha pasado por alto y no como un rival al que hay que derrotar.

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