Mentalidad

Sesgo de confirmación

Tendencia cognitiva a buscar y recopilar preferentemente información que respalda las propias creencias o hipótesis preexistentes, ignorando o infravalorando la información contradictoria. Es el más universal e influyente de todos los sesgos cognitivos.

Qué es el sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación es la tendencia cognitiva a buscar, recordar e interpretar preferentemente la información que respalda lo que ya se cree, mientras se ignora o minimiza la información que contradice esas creencias. Si piensas «esa persona no es de fiar», sus acciones honestas pasan desapercibidas, pero ante el más mínimo comportamiento sospechoso refuerzas tu convicción con un «lo sabía». Esta es la acción típica del sesgo de confirmación.

Las tres etapas del sesgo de confirmación

El sesgo de confirmación opera en las tres etapas del procesamiento de la información. En primer lugar, la etapa de «recopilación de información»: se eligen fuentes de noticias que apoyan la propia opinión y se evitan los medios con opiniones contrarias. En segundo lugar, la etapa de «interpretación de la información»: se interpreta la información ambigua de forma conveniente para uno mismo. Por eso, ante los mismos datos estadísticos, tanto los partidarios como los opositores pueden citarlos como respaldo de sus respectivas tesis. En tercer lugar, la etapa de «memoria de la información»: se recuerda vívidamente la información coherente con las propias creencias y se olvida más fácilmente la contradictoria. Mediante este triple filtro, las personas construyen inconscientemente un entorno informativo que refuerza continuamente sus creencias.

Por qué el sesgo de confirmación es tan poderoso

Lo problemático del sesgo de confirmación es que opera independientemente de la inteligencia o el nivel educativo. De hecho, las personas con mayor capacidad intelectual también poseen mayor habilidad para construir argumentos ingeniosos que respalden sus creencias, por lo que el impacto del sesgo de confirmación puede manifestarse de forma más sofisticada. El primer paso para afrontarlo es aceptar como premisa que uno está bajo la influencia del sesgo de confirmación. La autopercepción de «soy objetivo» es precisamente la barrera más sólida del sesgo de confirmación. Buscar deliberadamente opiniones contrarias y esforzarse por comprender los argumentos más fuertes contra las propias creencias es uno de los pocos métodos para reducir el impacto de este sesgo.

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