Distorsión cognitiva
Patrón de pensamiento irracional que surge en la forma de interpretar las cosas. Concepto propuesto por el psicólogo Aaron Beck, constituye el núcleo de la terapia cognitivo-conductual.
Qué es una distorsión cognitiva
Una distorsión cognitiva se refiere a hábitos o patrones de pensamiento que no reflejan la realidad con precisión. Por ejemplo, tras un solo fracaso concluir «soy un desastre en todo», o interpretar un comentario casual de otra persona como «seguro que me odia». Estos patrones de pensamiento existen en mayor o menor medida en todas las personas, pero cuando se cronifican pueden convertirse en caldo de cultivo para la ansiedad y la depresión.
El psiquiatra Aaron Beck sistematizó este concepto en la década de 1960 mientras investigaba los patrones de pensamiento de pacientes con depresión. Entre los más representativos se encuentran el «pensamiento todo o nada (pensamiento dicotómico)», la «sobregeneralización», el «filtro mental (centrarse solo en los aspectos negativos)», el «salto a conclusiones» y la «magnificación y minimización». Todos comparten el rasgo de extraer solo una parte de la información para llegar a conclusiones extremas.
Impacto en la vida cotidiana y cómo detectarlas
Lo problemático de las distorsiones cognitivas es que para la propia persona se sienten como «una forma normal de pensar». Los patrones de pensamiento arraigados como hábitos de años se activan automáticamente si no se presta atención consciente. Si te resulta familiar sentir que «todo se acabó» solo porque tu jefe te hizo una observación, o estar convencido de que «me han dejado de querer» simplemente porque un amigo tarda en responder, es posible que estén operando distorsiones cognitivas.
Lo primero y más importante es cultivar el hábito de observar los propios pensamientos de forma objetiva. Con solo preguntarse «¿mi pensamiento actual se basa en hechos o estoy dando un salto en la interpretación?» ya se crea una oportunidad para detectar la distorsión. En la terapia cognitivo-conductual se emplea ampliamente una técnica llamada «registro de pensamientos», que consiste en escribir estos pensamientos en papel para examinarlos.
Cómo abordar las distorsiones cognitivas
Las distorsiones cognitivas no son un defecto de carácter, sino que se consideran un subproducto del intento del cerebro de procesar la información de manera eficiente. Por lo tanto, no hay necesidad de culparse a uno mismo. Lo importante es tomar conciencia de la existencia de la distorsión e ir corrigiendo gradualmente hacia un pensamiento más flexible y acorde con la realidad. Se ha documentado que trabajar con terapia cognitivo-conductual con el apoyo de un profesional ayuda a mejorar estos patrones de pensamiento.
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