Mentalidad

Terapia cognitivo-conductual

Psicoterapia que busca mejorar las emociones y los síntomas actuando sobre los patrones de pensamiento (cognición) y de conducta. Su eficacia está demostrada para una amplia gama de problemas psicológicos, desde la depresión y los trastornos de ansiedad hasta muchos otros.

Qué es la terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual (TCC, en inglés CBT: Cognitive Behavioral Therapy) es una psicoterapia basada en el principio de que «no son los acontecimientos en sí, sino la forma de interpretarlos (cognición) lo que determina las emociones y la conducta». Fue desarrollada en la década de 1960 por Aaron Beck como tratamiento para la depresión y evolucionó confluyendo con la corriente de la terapia racional emotivo-conductual (TREC) de Albert Ellis. En la actualidad está reconocida mundialmente como la psicoterapia de primera elección para una amplia variedad de problemas psicológicos, incluyendo depresión, trastornos de ansiedad, TEPT, trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos de la conducta alimentaria.

La idea básica de la TCC es sencilla. Aunque dos personas experimenten el mismo acontecimiento, sus reacciones emocionales difieren porque su «cognición (interpretación)» del acontecimiento es distinta. Por ejemplo, cuando un amigo tarda en responder a un mensaje, quien piensa «estará ocupado» permanece tranquilo, mientras que quien piensa «no le caigo bien» se ve atormentado por la ansiedad. En la TCC se identifican estos patrones cognitivos irracionales y se trabaja para modificarlos hacia un pensamiento más realista y adaptativo.

Cómo se desarrolla la TCC

La TCC se implementa habitualmente como un programa estructurado de unas 12 a 20 sesiones semanales. En las sesiones se comienza por organizar la relación entre la situación problemática y los pensamientos, emociones y conductas asociados. A continuación se identifican los pensamientos negativos que surgen automáticamente (pensamientos automáticos) y se examinan las pruebas a favor y en contra. Finalmente se elabora un pensamiento más equilibrado y ajustado a la realidad. Fuera de las sesiones, se trabaja con «tareas para casa» como registros de pensamiento y experimentos conductuales, que permiten consolidar los nuevos patrones de pensamiento en la vida cotidiana.

Fortalezas y limitaciones de la TCC

La mayor fortaleza de la TCC es la abundancia de evidencia científica y su practicidad. Su eficacia ha sido verificada en cientos de ensayos clínicos, y numerosos estudios muestran efectos iguales o superiores a la farmacoterapia. Además, las habilidades adquiridas pueden seguir utilizándose de forma autónoma tras finalizar el tratamiento, lo que la hace especialmente eficaz en la prevención de recaídas. Por otro lado, en casos de trauma infantil o problemas profundos en las relaciones interpersonales, la modificación cognitiva por sí sola puede no ser suficiente. En tales situaciones se considera un enfoque combinado con otras modalidades de psicoterapia.

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