Heurística de disponibilidad
Atajo cognitivo por el cual, al juzgar la frecuencia o probabilidad de un suceso, se estima que los ejemplos que vienen a la mente con mayor facilidad ocurren con mayor frecuencia. Este concepto, propuesto por Amos Tversky y Daniel Kahneman en 1973, explica el mecanismo por el que la cobertura mediática distorsiona la percepción del riesgo.
El descubrimiento de Tversky y Kahneman - cuando la facilidad de recuerdo domina el juicio
En 1973, los psicólogos cognitivos Amos Tversky y Daniel Kahneman propusieron la heurística de disponibilidad como uno de los atajos mentales (heurísticos) que las personas emplean al juzgar probabilidades y frecuencias. En su experimento, al preguntar si hay más palabras en inglés que empiezan por «r» o que tienen «r» como tercera letra, la mayoría de los participantes respondió que las primeras son más numerosas. En realidad hay más del segundo tipo, pero como las palabras que empiezan por «r» se recuperan más fácilmente de la memoria, se produce la ilusión de mayor frecuencia. Este hallazgo demostró que los juicios humanos dependen de la facilidad de recuperación (availability) en la memoria, no de la precisión estadística. Los ejemplos fáciles de recordar tienden a ser vívidos y emocionalmente impactantes, y esa vivacidad actúa como indicador sustituto de la frecuencia.
Medios de comunicación y distorsión de la percepción del riesgo
El ámbito donde la heurística de disponibilidad produce efectos más graves es la percepción del riesgo. Los accidentes de avión reciben amplia cobertura mediática y permanecen en la memoria, por lo que muchas personas perciben el avión como más peligroso que el automóvil. Sin embargo, estadísticamente la probabilidad de morir en un accidente de tráfico es entre decenas y cientos de veces mayor que en un accidente aéreo. Las investigaciones de Paul Slovic han demostrado repetidamente que la evaluación del riesgo por parte de las personas correlaciona fuertemente con la frecuencia de aparición en los medios y se aleja de las estadísticas reales de mortalidad. Las causas de muerte dramáticas como el terrorismo, los ataques de tiburones o los tornados se sobreestiman, mientras que las causas cotidianas como las enfermedades cardíacas, la diabetes o el asma se subestiman. Dado que los medios priorizan los sucesos «raros y dramáticos», en la memoria de los espectadores se acumulan de forma desproporcionada eventos estadísticamente infrecuentes, y el mapa mental del riesgo se aleja progresivamente de la realidad.
Cascada de disponibilidad - cuando el miedo mueve las políticas
Cass Sunstein y Timur Kuran teorizaron el proceso por el cual la heurística de disponibilidad se amplifica socialmente bajo el nombre de «cascada de disponibilidad». Cuando un riesgo aparece en los medios, la inquietud de la gente aumenta; esa inquietud genera más cobertura, y la cobertura amplifica la inquietud, formando un bucle de retroalimentación positiva. Los políticos responden a esa inquietud amplificada proponiendo medidas, y la cobertura de esas medidas refuerza aún más la impresión de gravedad del riesgo. Como resultado, se destinan recursos excesivos a riesgos estadísticamente menores mientras se desatienden riesgos más graves pero menos visibles. Sunstein analizó la alarma del Alar (pesticida) en Estados Unidos en los años noventa como un caso típico de cascada de disponibilidad, señalando el peligro de que miedos con escasa base científica lleguen a determinar las políticas públicas.
Estrategias para contrarrestar la heurística de disponibilidad
Para mitigar el efecto de la heurística de disponibilidad es necesario adquirir el hábito de separar conscientemente «facilidad de recuerdo» de «frecuencia real». En concreto, antes de tomar una decisión importante resulta útil consultar la tasa base (base rate) - los datos estadísticos sobre la frecuencia real del suceso en cuestión. Kahneman argumentó en Pensar rápido, pensar despacio que el juicio intuitivo (Sistema 1) tiende a depender de la disponibilidad, mientras que activar el análisis consciente (Sistema 2) permite corregir el sesgo. A nivel cotidiano, cuando una noticia nos genera inquietud, preguntarnos «¿cuál es la probabilidad real de que esto me ocurra a mí?» constituye el método más práctico para corregir una percepción del riesgo distorsionada por los medios. La intensidad del impacto emocional y la probabilidad estadística de ocurrencia son dimensiones distintas del problema: reconocer esto es la línea de defensa básica contra este sesgo cognitivo.
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