Causas y eliminación de los acrocordones (skin tags) en cuello y axilas - Riesgos del tratamiento casero y opciones dermatológicas
Los acrocordones son tumores cutáneos benignos
Los acrocordones (fibromas blandos, skin tags) son tumores benignos blandos que sobresalen de la superficie cutánea, con un tamaño de unos pocos milímetros a varios centímetros. Aparecen preferentemente en zonas donde la piel roza entre sí: cuello, axilas, ingles y la cara interna de los párpados. Se observan en aproximadamente el 25% de los adultos y tienden a aumentar con la edad. No se malignizan y médicamente no requieren tratamiento, pero muchas personas desean eliminarlos por razones estéticas o porque se enganchan con los accesorios.
Histológicamente, el acrocordón está formado por un pedículo de tejido conectivo recubierto de epidermis, que contiene adipocitos y vasos sanguíneos en su interior. Su color varía del tono piel al marrón y su superficie es lisa. A diferencia de las verrugas víricas (verrugas vulgares), el virus del papiloma humano (VPH) no está implicado.
Causas de la aparición de acrocordones
En la formación de los acrocordones intervienen múltiples factores. El más importante es la fricción entre superficies cutáneas. Se concentran en zonas sometidas a fricción diaria: donde el collar roza el cuello, las axilas o la cara interna de los muslos. Las personas con obesidad tienen más pliegues cutáneos y mayor superficie de fricción, por lo que son más propensas a desarrollarlos.
El envejecimiento es otro factor principal. Cuando el colágeno y la elastina de la piel disminuyen, la elasticidad se reduce y las microlesiones por fricción se acumulan con mayor facilidad. Los cuidados diarios para prevenir el envejecimiento cutáneo contribuyen indirectamente a la prevención de los acrocordones. Las fluctuaciones hormonales también están relacionadas: no son pocas las mujeres que ven aumentar sus acrocordones durante el embarazo o la menopausia. Se ha señalado también una relación con la resistencia a la insulina, y en casos de múltiples acrocordones puede recomendarse un cribado de diabetes.
Riesgos de la autoextracción
En internet se describen métodos caseros como «atarlo con un hilo», «cortarlo con tijeras» o «aplicar líquido quitaverrugas de farmacia», pero todos conllevan riesgos. El método del hilo interrumpe el flujo sanguíneo para provocar necrosis, pero una ligadura incompleta puede causar infección o dolor intenso. Cortarlo con tijeras conlleva riesgo de hemorragia incontrolable, especialmente en acrocordones con pedículo grueso, donde puede producirse un sangrado abundante.
Los líquidos quitaverrugas de farmacia (preparados de ácido salicílico) están diseñados para verrugas víricas y no solo son poco eficaces contra los acrocordones, sino que pueden dañar la piel sana circundante. Además, se han documentado casos en los que lo que se creía un acrocordón resultaba ser un tumor maligno (carcinoma basocelular o melanoma). Por seguridad, la eliminación debe realizarse siempre en una consulta dermatológica.
Tratamientos dermatológicos y costes
En dermatología existen principalmente 3 métodos para eliminar acrocordones. La crioterapia con nitrógeno líquido consiste en pulverizar nitrógeno líquido a -196 grados sobre el acrocordón para provocar la necrosis por congelación del tejido. Es económica (unos pocos euros por unidad con cobertura sanitaria), pero produce dolor durante el procedimiento y puede dejar hiperpigmentación. En algunos casos se requieren varias sesiones.
El láser de CO2 vaporiza el tejido con láser. Tiene la ventaja de producir poco sangrado y dejar cicatrices poco visibles, pero al ser un tratamiento privado cuesta entre 30 y 50 euros por unidad aproximadamente. La electrocauterización (bisturí eléctrico) corta el tejido con corriente de alta frecuencia y en algunos casos puede estar cubierta por el seguro. Todos los métodos se realizan bajo anestesia local y el procedimiento dura unos minutos.
Cuidados postratamiento y prevención de recidivas
La herida tras la eliminación suele cicatrizar en 1 a 2 semanas. Mantén la zona tratada limpia y aplica la pomada prescrita. Arrancar la costra prematuramente puede causar hiperpigmentación. La radiación ultravioleta empeora la pigmentación, por lo que debes proteger la zona tratada con protector solar o cubriendola con ropa.
Los acrocordones pueden reaparecer incluso después de su eliminación. Para prevenir la recidiva, lo más importante es reducir la fricción. En el cuello, evita el uso prolongado de cuellos altos y collares, y mejora el deslizamiento de la piel con cremas hidratantes. En las axilas, elige ropa holgada y reduce la fricción causada por el sudor con antitranspirantes. El control del peso también es eficaz para prevenir recidivas: mantener el IMC en un rango adecuado reduce los pliegues cutáneos y la superficie de fricción.
Cómo distinguir los acrocordones de otras lesiones cutáneas similares
Existen varias lesiones cutáneas que se confunden fácilmente con los acrocordones. La queratosis seborreica (verruga senil) tiene una superficie rugosa y es más plana y oscura que el acrocordón. La verruga vulgar (verruga vírica) tiene una superficie dura con aspecto de coliflor y está causada por infección por VPH. El fibroma se origina en las capas profundas de la piel y tiene una consistencia más firme que el acrocordón.
Hay que prestar atención si se observan cambios como un cambio repentino de color, un crecimiento rápido, tendencia al sangrado o una forma irregular. Estos son signos que sugieren la posibilidad de un tumor maligno, y debes acudir al dermatólogo sin demora. Si te preocupan los cambios en tu apariencia relacionados con la edad, incorporar revisiones dermatológicas periódicas como hábito facilita la detección precoz. Los cuidados diarios básicos de la piel también contribuyen a mantener la salud cutánea.
Puntos clave de este artículo
- Los acrocordones son tumores benignos que no se malignizan, pero la autoextracción conlleva riesgo de infección y hemorragia
- Las principales causas son la fricción, el envejecimiento, la obesidad y las fluctuaciones hormonales
- En dermatología se pueden eliminar de forma segura con nitrógeno líquido, láser de CO2 o electrocauterización
- Para prevenir recidivas son eficaces la reducción de la fricción, la hidratación y el control del peso