El miedo a ver cómo envejece tu rostro - Afrontar el temor al envejecimiento físico
El miedo al envejecimiento físico
Según una encuesta de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Estética, aproximadamente el 55% de los adultos siente ansiedad por «parecer mayor», y esa proporción aumenta cada año. La proliferación de filtros en redes sociales y aplicaciones de retoque ha ampliado la brecha entre «tu rostro real» y «tu rostro en pantalla», intensificando la ansiedad ante el envejecimiento.
Este miedo tiene sus raíces en el mensaje social de que «juventud = valor». La publicidad, el cine y las redes sociales ensalzan el «parecer joven» y retratan el envejecimiento como «deteriorarse». La industria del antienvejecimiento mueve unos 60.000 millones de dólares anuales en todo el mundo, y se sostiene precisamente transmitiendo el mensaje de que «elenvejecimiento es un problema que hay que resolver».
Los daños que causa el miedo a envejecer
Impacto psicológico
Desanimarte cada vez que te miras al espejo, evitar que te hagan fotos, sentir pereza por salir de casa. Cuando la ansiedad por el aspecto físico se intensifica, la actividad social se restringe y aumenta el riesgo de aislamiento. En casos extremos, puede derivar en un trastorno dismórfico corporal (TDC), un estado en el que te obsesionas con signos de envejecimiento que en realidad apenas son perceptibles.
Impacto económico
Tratamientos estéticos caros, suplementos, cosméticos. Gastar grandes sumas en productos de eficacia dudosa supone una carga económica considerable. La mayoría de los anuncios que prometen «rejuvenecer» carecen de base científica sólida o exageran sus efectos. (Los libros sobre envejecimiento permiten profundizar en la comprensión científica)
Cuatro enfoques para afrontar el envejecimiento de forma saludable
1. Aceptar la «normalidad» del envejecimiento
Arrugas, canas, flacidez, manchas. Son la prueba de que tu cuerpo ha funcionado durante muchos años. Las arrugas de expresión son el registro de cuántas veces has reído; las patas de gallo, la evidencia de haber contemplado muchos paisajes. Redefinir el envejecimiento no como «deteriorarse» sino como «la prueba de haber vivido» es el primer paso para liberarse del miedo.
2. Desplazar el criterio de valor del «aspecto» a la «función»
En lugar de contar las arrugas del rostro, presta atención a si tu cuerpo funciona con salud. Poder caminar, comer, reír, pensar. Que estas funciones se mantengan es mucho más importante que aparentar juventud.
3. Ser consciente de la influencia de las redes sociales y los medios
Si tu rostro sin filtro te resulta extraño, el problema es que tu cerebro se ha acostumbrado demasiado a los filtros. Tu cara sin retocar es «tu verdadero yo»; la cara a través del filtro es una imagen ficticia. Reducir el uso de filtros y acostumbrarte a fotos sin editar hace que la incomodidad con tu propio rostro se desvanezca. (Los libros sobre alfabetización mediática también pueden ser de ayuda)
4. Invertir en un envejecimiento saludable
En lugar de antienvejecimiento (luchar contra la edad), centra tu atención en el envejecimiento saludable (envejecer con salud). Protección solar (la radiación ultravioleta causa aproximadamente el 80% del envejecimiento cutáneo), sueño suficiente, alimentación equilibrada, ejercicio regular. Todo esto no es una inversión para parecer joven, sino para la salud integral de tu cuerpo. El efecto positivo en el aspecto es una consecuencia secundaria.
Conclusión
El envejecimiento físico es inevitable, pero el miedo a envejecer puede atenuarse. Cuestiona el mensaje social de que «juventud = valor», agradece las funciones de tu cuerpo e invierte en envejecer con salud. Cumplir años no es perder, sino acumular.