Mentalidad

Cuando intentar subir tu autoestima empieza a doler - En qué se diferencia de aceptarse

Este artículo se lee en unos 7 minutos Redacción y gestión: Kokomori

Cuanto más lo empujas, más duele

El consejo de subir la autoestima aparece por todas partes. Cuenta lo que has logrado, acumula pequeños éxitos, felicítate. Y entonces lo intentas.

En pocos días te topas con un muro. Te sientas a escribir lo que has logrado y no encuentras nada que escribir. Fuerzas algo sobre el papel y piensas: solo tengo cosas de este nivel. Intentas felicitarte y descubres que no hay fundamento sobre el que apoyarte.

Lo que queda es una prueba más: también has fracasado en la tarea de subir tu autoestima. Cuanto más esfuerzo pones, más baja la valoración que haces de ti.

Ese muro no viene de un método malo. Viene de una dirección que no encaja.

Subir la valoración y bajarla del todo

Hay dos formas de ordenar la relación contigo mismo, y son distintas por naturaleza.

Una consiste en valorar alto lo que vales. Amplías lo que eres capaz de hacer, confirmas tus resultados y concluyes que eres competente. Esto es a lo que apunta la expresión subir la autoestima.

La otra consiste en dejar de tratar la valoración como el problema. Sin juzgar si eres competente o no, te tratas tal como estás ahora. Decides que la versión de ti que no va bien también está bien tal cual.

La primera mueve la marca hacia arriba en la escala. La segunda deja de mirar la escala. Como las direcciones son distintas, también es distinto lo que cada una requiere.

Lo importante aquí es la condición bajo la que funciona la primera. Subir la valoración resulta eficaz cuando estás en un estado en el que los resultados pueden acumularse. Al contrario, si intentas subir tu valoración en una época en la que estás agotado y nada da resultado, fracasa, porque no hay material con el que trabajar.

Los límites de contar lo que has logrado

Contar lo que has logrado se recomienda mucho, pero hay condiciones en las que no funciona.

Una es cuando tu criterio de comparación está muy alto. Si tienes la costumbre de medirte con los demás, escribir lo que has logrado activa al mismo tiempo el veredicto de que los demás logran mucho más. El acto de escribir invoca la comparación.

La otra es cuando tú mismo no puedes admitir el nivel del resultado. Escribe me he duchado o he contestado un mensaje como logro, y se pone en marcha un juicio sobre el estado de alguien para quien eso cuenta como logro.

Cuando estas dos cosas están operando, el registro trabaja en sentido inverso. Lo que hace falta en esta etapa no es subir la valoración, sino detener el acto de valorar.

Aceptarse no es rendirse

La dirección de bajar la valoración suele leerse mal, como si fuera rendirse o falta de ganas de mejorar. El contenido es otro.

Aceptar es tratar los hechos como hechos. Ahora mismo no salen resultados. Cosas que antes podías hacer quedan fuera de tu alcance. Registras ese estado sin un veredicto de bueno o malo.

Cuando el veredicto se apaga, puedes empezar a pensar en qué hacer a partir de aquí. Mientras el veredicto sigue funcionando, lo primero que entra es la tarea de culparte, y ahí se agotan tus fuerzas.

En la práctica tienes a mano un cambio de formulación. Sustituye no valgo nada por no ser capaz ni de esto por ahora estoy en un estado en el que no puedo hacer esto. Conservas la parte factual y dejas caer la parte valorativa.

Hasta que se vuelve familiar, ese cambio exige un trabajo consciente. Pero si lo repites, el veredicto empieza a aparecer de forma automática con menos frecuencia. Una práctica para no ser tan duro contigo trata este cambio de manera sistemática.

Cuál necesita tu estado de ahora

Cuál de las dos direcciones elegir lo decide tu estado. Estas son algunas señales para el juicio.

Subir la valoración resulta eficaz cuando estás en este estado: la vida diaria funciona, hay cosas en las que puedes ponerte, la valoración que haces de ti es baja pero te queda fuerza para moverte. En ese caso, acumular resultados y corregir la valoración sí funciona.

Bajar la valoración es necesario cuando estás en este estado: mantener la vida diaria cuesta, nada te da sensación de logro, el pensamiento que te culpa no se detiene. En esta etapa, el veredicto tiene que pararse antes de que los resultados puedan acumularse.

Y en muchos casos hay un orden. Primero detener el veredicto, y acumular resultados una vez que la carga ha bajado. Si lo intentas en el orden inverso, fracasas en la primera etapa.

Si has probado métodos para subir la autoestima y has acabado peor, es muy probable que el orden no encajara. No es el fracaso de un método. Es una confusión de etapas.

El orden para alejarse de la valoración de los demás

Cualquiera de las dos direcciones que elijas, la distancia respecto a la valoración de los demás influye.

Cuando lo que vales lo deciden las valoraciones ajenas, tu propia valoración se mueve cada vez que las suyas se mueven. Si te felicitan, sube; si te ignoran, baja. En ese estado, ninguna cantidad de resultados acumulados la vuelve estable.

El primer paso para alejarse es fijarse en el origen de la valoración. ¿Esta sensación de ahora mismo es tu propio juicio o son las palabras de alguien? Cuando puedes distinguirlos, puedes recibir la valoración de los demás como información y dejarla aparte de la valoración que haces de ti.

Después, construir el criterio de juicio dentro de ti. Qué consideras importante, y con qué te basta. Con ese criterio en su sitio, una valoración puede llegarte y todavía puedes volver a medirla con tu propia vara.

Luego, limita a tu yo del pasado la persona con la que te comparas. La comparación con los demás es asimétrica en información: acabas comparando la parte visible de ellos con la totalidad de ti. Si te comparas con tu yo del pasado, las condiciones sí coinciden.

Piénsalo junto con un procedimiento para reconstruir cómo te valoras, y podrás usar el trabajo de subir y el de bajar en las situaciones que le convienen a cada uno. Ninguno de los dos por sí solo es la respuesta correcta.

Compartir este artículo

Compartir en X Añadir a Hatena Bookmark

Artículos relacionados