Explicar una enfermedad mental a la familia - Cómo superar el sufrimiento de no ser comprendido
Por qué las enfermedades mentales son difíciles de comprender
Si te rompes un hueso, se ve la escayola; si tienes gripe, se puede medir la fiebre. Sin embargo, la depresión y los trastornos de ansiedad no tienen síntomas visibles. Esta «invisibilidad» es la principal causa de la incomprensión hacia las enfermedades mentales. Según una encuesta de la OMS, aproximadamente el 60% de las personas con enfermedades mentales experimentan estigma (prejuicio) por parte de familiares y amigos.
En Japón, el prejuicio hacia las enfermedades mentales es especialmente arraigado. «Si digo que voy al psiquiatra, pensarán que estoy loco». «Si digo que tengo depresión, dirán que soy un vago». Este miedo silencia a los afectados y profundiza su aislamiento.
Por qué la familia no puede entenderlo
Ausencia de experiencia
Para alguien que nunca ha experimentado una enfermedad mental, es difícil imaginar el estado de «no poder moverse porque el ánimo está por los suelos». «A todos nos pasa que nos sentimos mal», «yo también he tenido momentos difíciles». Estas comparaciones vienen de buena intención, pero un bajón temporal del ánimo y una depresión clínica son cualitativamente completamente diferentes.
Miedo e impotencia
Detrás de la negación de la familia a menudo hay miedo. «No quiero aceptar que un miembro de mi familia tiene una enfermedad mental», «no sé cómo actuar». La negación puede ser una reacción defensiva ante la impotencia. (Se puede profundizar en la comprensión con libros sobre enfermedades mentales y familia)
Enfoques concretos para comunicarlo
1. Comparar con una enfermedad física
«La depresión es una enfermedad del cerebro. Así como la diabetes es una enfermedad del páncreas, la depresión es un estado en el que el equilibrio de los neurotransmisores cerebrales se ha alterado. No se cura con fuerza de voluntad, sino que requiere un tratamiento adecuado». La analogía con enfermedades físicas es uno de los métodos más eficaces para promover la comprensión de las enfermedades mentales.
2. Comunicar síntomas concretos
En lugar de la explicación abstracta «tengo depresión», comunicar síntomas concretos como «no puedo levantarme por las mañanas», «no percibo el sabor de la comida», «no me interesa lo que antes me gustaba», «estoy constantemente agotado» facilita que la familia comprenda la situación.
3. Dejar claro qué necesitas
Solo decir «quiero que me comprendan» no le indica a la familia qué hacer. «Quiero que me acompañes a la consulta», «necesito ayuda con las tareas del hogar», «solo quiero que me escuches», «no necesito consejos, solo que estés a mi lado». Comunicar peticiones concretas facilita que la familia pueda actuar.
4. Recurrir a la ayuda de profesionales
Cuando la explicación personal tiene sus límites, es eficaz que el médico tratante o el psicólogo explique la situación a la familia. Muchas consultas psiquiátricas ofrecen programas de psicoeducación familiar y entrevistas familiares. Que un profesional diga «esto es una enfermedad y necesita tratamiento» puede cambiar la percepción de la familia. (Los libros sobre salud mental también son una referencia útil)
Cuando no te comprenden
No todas las familias van a comprenderte. Si tras explicarlo siguen diciendo «es que eres un vago», quizás necesites ajustar la distancia con esa familia. En lugar de obsesionarte con obtener la aprobación de quienes no te comprenden, priorizar la conexión con personas que sí te entienden (amigos, personas de apoyo, compañeros con experiencias similares) protege tu propia recuperación.
Conclusión
Lograr que la familia comprenda una enfermedad mental no es fácil. Sin embargo, con las estrategias de comunicación adecuadas y la ayuda de profesionales, la puerta de la comprensión puede abrirse. Y aunque tu familia no te comprenda, tu sufrimiento es real y tienes derecho a recibir tratamiento.