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Apoyar a un amigo en una situación difícil: cómo acompañar y qué palabras evitar

Este artículo se lee en unos 3 minutos

No hace falta pensar «tengo que decir algo»

Ante un amigo en una situación difícil, intentas buscar las palabras adecuadas y acabas en silencio. En realidad, no se necesitan palabras perfectas. La actitud de «estar ahí» es, en sí misma, el mayor apoyo.

Tres formas de acompañar

1. Dedicarse a escuchar

En lugar de ofrecer consejos o soluciones, simplemente escuchar. Basta con devolver palabras que acojan las emociones del otro, como «eso tuvo que ser muy duro» o «qué difícil ha sido». Lo que la otra persona busca no es una solución, sino la sensación de sentirse comprendida.

2. Apoyar con acciones concretas

«Si necesitas algo, dímelo» es bienintencionado, pero quien está en una situación difícil no tiene energía para pedir ayuda. Proponer algo concreto como «mañana te llevo la cena», «me quedo con los niños» o «voy a hacer la compra, ¿necesitas algo?» resulta de ayuda real. (Los libros sobre relaciones humanas también pueden ser de ayuda)

3. Conocer las palabras que hay que evitar

«Piensa en positivo», «hay gente que lo pasa peor», «el tiempo lo cura todo». Aunque nazcan de la buena intención, pueden convertirse en mensajes que niegan las emociones del otro. Evita las comparaciones y la imposición de optimismo, y acepta las emociones del otro tal como son. (Los libros sobre escucha activa permiten aprender de forma sistemática)

Palabras que evitar y qué decir en su lugar

Palabras bienintencionadas pueden acabar hiriendo al otro. «Te entiendo» puede, en realidad, minimizar la experiencia del otro. En su lugar, es más honesto decir «quizá no pueda comprender del todo cómo te sientes, pero quiero escucharte».

«El tiempo lo cura todo» puede convertirse en un mensaje que resta importancia al sufrimiento del momento presente. Reconocer la emoción actual con «ahora mismo lo estás pasando muy mal, ¿verdad?» hace que el otro sienta que «me entienden». «Hay gente que lo pasa peor» es la frase que más hay que evitar. El sufrimiento no tiene jerarquía, y comparar es un acto que niega las emociones del otro.

Prevenir la «fatiga por compasión» de quien apoya

Apoyar continuamente a un amigo en dificultades también desgasta emocionalmente a quien apoya. Esto se denomina «fatiga por compasión (compassion fatigue)». Sentir el sufrimiento del otro como propio, no poder dormir, perder el apetito, no poder concentrarse en la propia vida. Si aparecen estos síntomas, es necesario cuidar de uno mismo.

Si quien apoya se derrumba, no podrá ayudar a nadie. «Hoy me tomo tiempo para mí», «este fin de semana no contacto»: establece conscientemente momentos de distancia. Esto no es frialdad, sino una estrategia para un apoyo sostenible. Es el mismo principio que en las emergencias de avión: «primero ponte tu propia mascarilla de oxígeno y luego ayuda a la persona de al lado».

Resumen

No se necesitan habilidades especiales para apoyar a un amigo que lo está pasando mal. Dedicarse a escuchar, apoyar con acciones concretas y evitar palabras que nieguen. Con estas tres cosas, tu presencia se convierte en un gran apoyo para tu amigo.

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