Mentalidad

Miedo

Respuesta de supervivencia ante una amenaza concreta e inminente. A diferencia de la ansiedad, que es una preocupación difusa sobre el futuro, el miedo tiene un objeto claro y se disipa rápidamente cuando la amenaza desaparece.

La diferencia fundamental con la ansiedad

El miedo y la ansiedad se confunden en el lenguaje cotidiano, pero desde la neurociencia están impulsados por mecanismos diferentes. El miedo es una respuesta a «una amenaza presente, aquí y ahora», en la que la amígdala activa inmediatamente la respuesta de lucha o huida. En cambio, la ansiedad es una respuesta anticipatoria a «una amenaza que podría ocurrir en el futuro», en la que interviene una red más amplia que incluye la corteza prefrontal y el hipocampo. El miedo remite cuando la amenaza desaparece, pero la ansiedad, al tener un objeto difuso, no tiene un final claro. El psiquiatra Joseph LeDoux, a través de su investigación sobre los circuitos del miedo, demostró la existencia de una «vía baja (low road)» por la cual la amígdala provoca directamente respuestas corporales sin pasar por la corteza cerebral.

El mecanismo del condicionamiento del miedo

Los principios del condicionamiento clásico de Iván Pávlov se aplican también al aprendizaje del miedo. Cuando un estímulo neutro (por ejemplo, el sonido de una campana) se presenta repetidamente junto con un estímulo aversivo (una descarga eléctrica), con el tiempo el sonido de la campana por sí solo provoca una respuesta de miedo. El experimento del «Pequeño Albert» de John Watson es conocido como una de las primeras investigaciones que demostró este condicionamiento del miedo en humanos. Lo importante es que el condicionamiento del miedo se establece muy rápidamente (a veces basta una sola experiencia) y, una vez formado, es difícil de extinguir. Esta es una de las razones por las que las respuestas de miedo postraumáticas persisten durante largos períodos.

El problema de la extinción y la recaída

La extinción del miedo es el proceso de exponerse repetidamente al estímulo que provoca miedo y aprender que no se produce un resultado aversivo. Sin embargo, la extinción no «sobrescribe» la memoria original de miedo, sino que simplemente «añade» una nueva memoria de seguridad. Por ello, el miedo extinguido puede reaparecer bajo determinadas condiciones: la recuperación espontánea (reaparición tras el paso del tiempo), la renovación (reaparición al volver al contexto original) y la reinstauración (reaparición tras una nueva experiencia estresante) son ejemplos representativos. Este hallazgo explica por qué el miedo que mejoró con el tratamiento puede resurgir bajo estrés.

Principios y práctica de la terapia de exposición

La terapia de exposición es uno de los enfoques con mayor evidencia acumulada para el tratamiento de fobias y TEPT. Consiste en entrar en contacto gradual con el objeto del miedo y aprender experiencialmente que el resultado catastrófico esperado no se produce. Investigaciones recientes entienden que el efecto de la terapia de exposición no se debe a una simple «habituación», sino al aprendizaje inhibitorio (inhibitory learning) - es decir, la formación de una nueva asociación de que «este estímulo es seguro». La investigación de Michelle Craske demostró que, en lugar de terminar la exposición cuando el miedo ha disminuido suficientemente, maximizar la violación de expectativas (la discrepancia entre lo esperado y la realidad) produce mejores efectos a largo plazo.

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