Autocompasión
Actitud de dirigirse a uno mismo con la misma calidez y comprensión que se ofrecería a un amigo cuando se enfrenta al sufrimiento o al fracaso. Concepto psicológico opuesto a la autocrítica.
Qué es la autocompasión
La autocompasión es la actitud de dirigirse a uno mismo con amabilidad y comprensión cuando se está sufriendo, cuando se ha fracasado o cuando se toma conciencia de los propios defectos. Este concepto, sistematizado por la psicóloga de la Universidad de Texas Kristin Neff, se compone de tres elementos: «amabilidad hacia uno mismo (en lugar de autocrítica)», «reconocimiento de la humanidad compartida (el sufrimiento no es solo mío)» y «mindfulness (ni dejarse arrastrar por las emociones ni ignorarlas)».
La autocompasión es fundamentalmente distinta de la autoindulgencia. La autoindulgencia consiste en apartar la mirada del problema para evitar la incomodidad; la autocompasión, en cambio, mira el dolor de frente sin adoptar una actitud agresiva hacia él. Cuando un amigo cercano está desanimado, la mayoría de las personas no le dirían «¿ni siquiera eso puedes hacer?», sino «ha sido duro, tranquilo, todo irá bien». Dirigir esa misma calidez hacia uno mismo: esa es la esencia de la autocompasión.
Por qué somos duros con nosotros mismos
Muchas personas creen que ser exigentes consigo mismas es el motor del crecimiento y el éxito. Sin embargo, la investigación muestra que la autocrítica excesiva reduce la motivación y aumenta el riesgo de ansiedad y depresión. La autocrítica es una motivación basada en el miedo - «si fracaso, me castigaré» -, que a corto plazo puede impulsar la acción, pero a largo plazo provoca desgaste psicológico. La autocompasión, en cambio, cultiva una motivación intrínseca: «quiero mejorar porque me importo».
Consejos para la práctica
La forma más sencilla de cultivar la autocompasión es cambiar las palabras con las que uno se habla a sí mismo. Cuando se fracasa y se oye la voz interior que dice «qué inútil soy», sustituirla por «ahora es difícil, pero a cualquiera le pasa algo así». Al principio puede resultar extraño, pero con la repetición, la forma de tratarse a uno mismo va cambiando poco a poco. La autocompasión no es una capacidad, sino una actitud, y cualquier persona puede desarrollarla con la práctica.
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