Sistema de recompensa
Red de circuitos neuronales del cerebro implicada en el placer y la motivación. Su núcleo lo constituye la vía dopaminérgica que va desde el área tegmental ventral hasta el núcleo accumbens y la corteza prefrontal, impulsando el refuerzo de conductas y la formación de hábitos.
Qué es el sistema de recompensa
El sistema de recompensa es el término general para los circuitos neuronales cerebrales implicados en el placer, la motivación y el aprendizaje. La dopamina producida en el área tegmental ventral (VTA) del mesencéfalo se proyecta hacia el núcleo accumbens y la corteza prefrontal, generando el impulso de «quiero volver a hacer esto». Que la comida, la actividad sexual y la aprobación social vayan acompañadas de placer se debe a que el sistema de recompensa está programado evolutivamente para reforzar las conductas ventajosas para la supervivencia y la reproducción.
El secuestro del sistema de recompensa
El sistema de recompensa es un mecanismo que evolucionó para la supervivencia, pero en la sociedad moderna este circuito se utiliza desviándose de su propósito original. Las drogas amplifican artificialmente la liberación de dopamina del sistema de recompensa, produciendo un placer intenso inalcanzable con recompensas naturales. Los «likes» de las redes sociales suministran de forma intermitente la recompensa de la aprobación social, y el programa de refuerzo de razón variable de las máquinas tragaperras estimula intensamente el sistema de recompensa mediante recompensas impredecibles. Lo que todas estas situaciones tienen en común es la dinámica por la cual el sistema de recompensa es secuestrado, pasando de reforzar «conductas ventajosas para la supervivencia» a reforzar «conductas que liberan dopamina de la forma más eficiente».
El sistema de recompensa y las decisiones cotidianas
Comprender el sistema de recompensa ofrece claves no solo para la adicción, sino también para revisar los patrones de conducta cotidianos. Detrás de la procrastinación está, entre otros factores, la tendencia del sistema de recompensa a priorizar la recompensa inmediata (ver vídeos) sobre la recompensa a largo plazo (terminar un informe). Que las dietas no se mantengan se debe, en parte, a que la recompensa abstracta de la salud futura no puede competir con la recompensa concreta del pastel que se tiene delante. El sistema de recompensa no es «la causa de los malos hábitos», sino un motor neutral que impulsa la conducta. Comprender las características de este motor y diseñar recompensas inmediatas adecuadas también para las conductas deseables es una de las claves para la formación de hábitos.
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