Pensar demasiado
Estado en el que se da vueltas interminablemente al mismo problema sin llegar a una conclusión ni a una acción concreta. Está estrechamente relacionado con la rumiación y la ansiedad.
Qué es pensar demasiado
Pensar demasiado es el hábito de reflexionar sobre un problema o situación durante más tiempo, con más profundidad y de forma más repetitiva de lo necesario. «Si hubiera elegido otra cosa en aquel momento», «¿qué pasará si fracaso en la presentación de mañana?», «¿qué quiso decir esa persona con aquel comentario?». Estos pensamientos giran sin cesar en la mente, sin llegar a ninguna conclusión, consumiendo tiempo y energía. Pensar en sí mismo no es malo, pero pensar demasiado no es resolver problemas, sino reproducirlos una y otra vez.
Existen dos grandes patrones de pensamiento excesivo. Uno es el tipo rumiativo, orientado al pasado: «¿por qué hice aquello?», «podría haberlo hecho mejor». El otro es el tipo ansioso, orientado al futuro: «¿y si pasa tal cosa?», simulando sin fin situaciones que aún no han ocurrido. Lo que ambos tienen en común es que el pensamiento no conduce a la acción, sino que simplemente amplifica el sufrimiento emocional.
Por qué pensamos demasiado
Muchas personas que piensan en exceso albergan la creencia implícita de que «si pienso lo suficiente, llegaré a la respuesta correcta» o «si preveo todos los riesgos, estaré a salvo». Sin embargo, en la realidad, cuanto más se piensa, más opciones aparecen y más difícil se vuelve decidir. Además, las personas con tendencia al perfeccionismo, presionadas por la idea de que «no debo tomar una decisión equivocada», tienden a postergar la decisión misma. Irónicamente, pensar demasiado nace del deseo de «tomar mejores decisiones», pero acaba por embotar la capacidad de juicio.
Cómo salir del pensamiento excesivo
Cuando uno se encuentra atrapado en el exceso de pensamiento, lo más eficaz no es esforzarse por «dejar de pensar», sino cambiar el foco de atención. Mover el cuerpo, realizar una tarea manual o dirigir la conciencia a los cinco sentidos son acciones que interrumpen físicamente el bucle mental. Además, cultivar el hábito de preguntarse «¿este pensamiento me está siendo útil ahora mismo?» permite distinguir entre pensamientos inútiles y constructivos. En lugar de buscar la respuesta perfecta, adoptar la actitud de «con la información que tengo ahora, voy a dar un primer paso» es la clave para romper la cadena del pensamiento excesivo.
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