Mentalidad

Mentalidad

Sistema de creencias implícitas que orienta el comportamiento y la percepción. Aunque la teoría de la mentalidad de crecimiento de Carol Dweck es la más conocida, investigaciones recientes han demostrado experimentalmente que la mentalidad influye incluso a nivel fisiológico, afectando la respuesta inmunitaria y la secreción hormonal.

La dicotomía de Dweck y más allá

Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, distinguió entre la «mentalidad fija» - que concibe las capacidades como algo inmutable - y la «mentalidad de crecimiento» - que cree que pueden desarrollarse con el esfuerzo -, y demostró que la segunda mejora el rendimiento académico y la perseverancia ante los desafíos. Sin embargo, una réplica a gran escala en 2018 reveló que el tamaño del efecto era menor que el inicialmente reportado, dejando claro que las intervenciones sobre la mentalidad no son una panacea. Lo importante es que la mentalidad no es un simple «pensamiento positivo», sino una cuestión de marco cognitivo: cómo se interpreta el fracaso. Según se lea el fracaso como carencia de capacidad o como pista para el aprendizaje, la estrategia de acción posterior cambia por completo.

La mentalidad transforma el cuerpo

Alia Crum, de la Universidad de Harvard, demostró en una serie de experimentos que la mentalidad influye no solo en la psicología, sino también en las respuestas fisiológicas. Con solo comunicar a las limpiadoras de hotel que «su trabajo equivale a una cantidad suficiente de ejercicio», el grupo experimental mostró mejoras significativas en peso, presión arterial y porcentaje de grasa corporal en comparación con el grupo de control. En otro experimento, los participantes instruidos para considerar el estrés como «combustible que mejora el rendimiento» mostraron un patrón de respuesta del cortisol más adaptativo. La cadena por la cual las creencias modifican la percepción y la percepción modifica la fisiología es un mecanismo poderoso que se sitúa en la prolongación del efecto placebo.

Plasticidad y límites de la mentalidad

La mentalidad no es un rasgo de personalidad fijo, sino que fluctúa según la situación y el ámbito. No es raro tener una mentalidad fija en matemáticas pero una mentalidad de crecimiento en música. Además, hay que prestar atención a lo que la propia Dweck denomina «falsa mentalidad de crecimiento»: decir de boquilla que «el esfuerzo es lo importante» mientras en la práctica uno se autoevalúa solo por los resultados no puede llamarse mentalidad de crecimiento. Asimismo, el argumento que reduce la desigualdad estructural o la falta de recursos a un problema de mentalidad entraña el peligro de trasladar la responsabilidad social al individuo.

Prácticas para cultivar la mentalidad

Para fomentar la mentalidad de crecimiento, la clave es ofrecer retroalimentación centrada en el proceso y no en el resultado. Decir «qué perseverante has sido» en lugar de «qué listo eres» aumenta la disposición de los niños a asumir retos, como demostró el experimento clásico de Dweck. En el caso de los adultos, el punto de partida es prestar atención al diálogo interno. Cuando fracasamos, la práctica de reformular la voz que dice «esto no es lo mío» por «con este método aún no ha funcionado» es una forma de reevaluación cognitiva. No obstante, el cambio de mentalidad por sí solo no elimina las barreras reales. La reescritura de creencias y la adecuación del entorno son las dos ruedas del mismo carro.

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