Salud mental
Concepto integral que se refiere al estado de bienestar psicológico. No significa únicamente la ausencia de enfermedad mental, sino que incluye la capacidad de regular las emociones, afrontar el estrés, relacionarse con los demás y desenvolverse en la vida cotidiana.
Qué es la salud mental
La OMS define la salud mental como «un estado de bienestar en el que la persona es capaz de desarrollar sus capacidades, afrontar el estrés normal de la vida, trabajar de forma productiva y contribuir a su comunidad». Lo importante de esta definición es que corrige el error de equiparar la salud mental con «la ausencia de enfermedad mental». Del mismo modo que se puede tener baja forma física sin estar resfriado, es posible estar agotado mentalmente sin tener un diagnóstico. La salud mental no debe entenderse como una dicotomía entre «enfermo o sano», sino como un continuo (espectro).
El modelo de continuo
El «modelo de dos factores» de Corey Keyes concibe la presencia o ausencia de enfermedad mental y el grado de bienestar mental como dos ejes independientes. Puede haber un estado de baja salud mental sin enfermedad mental (languishing - un estado sin vitalidad en el que simplemente se va pasando el día), y también es posible tener una salud mental relativamente buena aun padeciendo una enfermedad mental. El languishing pasa desapercibido porque no recibe un diagnóstico, pero si se ignora, aumenta el riesgo de depresión. La sensación de «no tengo ningún problema en particular, pero no siento que realmente esté viviendo» es un signo típico de languishing.
El estigma como barrera
La mayor barrera que impide a las personas con problemas de salud mental buscar ayuda es el estigma (prejuicio y discriminación). «Es cosa de gente débil», «se cura con actitud», «molesta a los demás». Estos prejuicios hacen que las personas afectadas duden en pedir ayuda, lo que agrava el problema. Existen dos tipos de estigma: el estigma social (prejuicio de los demás) y el autoestigma (prejuicio hacia uno mismo), siendo este último especialmente problemático. El prejuicio interiorizado de «soy una persona débil» retrasa la consulta con un profesional y el inicio del tratamiento.
Prevención y autocuidado
La salud mental no es algo que se repara cuando se rompe, sino algo que se mantiene en el día a día. Del mismo modo que se cuida la alimentación y el ejercicio para la salud física, la salud psicológica también requiere un mantenimiento cotidiano. Sueño suficiente, ejercicio moderado, mantenimiento de vínculos sociales, reconocimiento temprano del estrés y estrategias de afrontamiento: estos son los elementos básicos, discretos pero fundamentales, que sostienen la salud mental. No obstante, el autocuidado tiene sus límites. Cuando se llega a un estado que el autocuidado no puede manejar, buscar ayuda profesional no es debilidad, sino la prueba de que se es capaz de reconocer con precisión el propio estado.
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