Mentalidad

Efecto halo

Sesgo cognitivo por el cual un único rasgo destacado de una persona u objeto distorsiona la evaluación global. Descubierto por Thorndike en 1920 en evaluaciones de personal militar, este efecto demuestra con qué facilidad el poder de la primera impresión secuestra el «juicio racional».

El descubrimiento de Thorndike - distorsión sistemática en la evaluación militar

El efecto halo fue descrito sistemáticamente por primera vez en 1920 por Edward Thorndike en su artículo «A Constant Error in Psychological Ratings». Thorndike pidió a oficiales del ejército que evaluaran a sus subordinados en cualidades físicas, inteligencia, liderazgo y carácter de forma independiente, y descubrió que las correlaciones entre los distintos ítems eran inexplicablemente altas. Los soldados con buena complexión física tendían a ser evaluados también como más inteligentes y con mejor liderazgo. Thorndike denominó a este fenómeno «halo», en alusión al nimbo luminoso que se pinta sobre la cabeza de los santos: un único rasgo positivo ilumina todas las demás evaluaciones. Más de un siglo después de este hallazgo, el efecto halo sigue siendo el mayor enemigo de la evaluación de personal.

El dominio de la primera impresión - la investigación de Asch sobre formación de impresiones

Solomon Asch profundizó en el mecanismo del efecto halo con su experimento de formación de impresiones de 1946. Asch presentó a los participantes una lista de rasgos de una persona ficticia y demostró que basta con cambiar una sola palabra de esa lista, de «cálido» a «frío», para que la impresión global de la persona cambie drásticamente. En las listas que contenían «cálido», la persona era percibida como más generosa, con más sentido del humor y más sociable, aunque los demás rasgos fueran exactamente los mismos. Este «efecto de rasgo central» es una forma del efecto halo y muestra que una única palabra concreta acaba decidiendo el marco interpretativo de todos los demás rasgos. La sensación práctica de que la impresión recibida al comienzo de una entrevista tiende a dominar la evaluación posterior coincide con lo que halló Asch.

Contratación, tribunales y medicina - los daños reales del efecto halo

El impacto del efecto halo trasciende el laboratorio y causa perjuicios graves en la vida real. El estudio del mercado laboral publicado en 1994 por Daniel Hamermesh y Jeff Biddle informó de que las personas evaluadas como de aspecto inferior a la media cobraban entre un 5 y un 10 % menos, y de que la magnitud de esa desventaja superaba algo al sobresueldo que obtienen las personas atractivas. Fue a partir de ese estudio cuando la idea de la «prima de belleza» se dio a conocer ampliamente. En el ámbito judicial, los estudios de John Stewart informan de que los acusados atractivos tienden a recibir sentencias más leves. En medicina, la investigación de McKinlay y colaboradores mostró que el estatus social y la apariencia del paciente influyen en la precisión diagnóstica. Lo que estos casos revelan es que el efecto halo no es un prejuicio individual, sino una distorsión estructural integrada en el sistema cognitivo humano. Sin medidas institucionales como entrevistas estructuradas o evaluaciones ciegas, el esfuerzo individual resulta insuficiente para superarlo.

El efecto horn - el gemelo oscuro del halo

En el polo opuesto del efecto halo se encuentra el «efecto horn» (efecto halo inverso). Un único rasgo negativo arrastra a la baja la evaluación global; su nombre proviene de los cuernos del diablo. Por ejemplo, un candidato que causa una mala primera impresión en una entrevista tiende a ser evaluado negativamente sin importar la calidad de sus respuestas posteriores. El estudio de Nisbett y Wilson de 1977 mostró que cuando un mismo profesor impartía clase con actitud fría, incluso su acento y apariencia eran valorados negativamente. El efecto halo y el efecto horn son dos caras de la misma moneda y ponen de manifiesto la limitación fundamental del sistema evaluativo humano: no puede procesar rasgos individuales de forma independiente y se deja arrastrar por la impresión global.

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