Mentalidad

Mecanismo de defensa

Mecanismo psicológico que opera inconscientemente para proteger al yo de emociones o impulsos inaceptables. Existen diversas formas como la represión, la negación, la proyección y la racionalización, y todas las personas los utilizan en su vida cotidiana.

Qué es un mecanismo de defensa

Los mecanismos de defensa son un concepto propuesto por Sigmund Freud, fundador del psicoanálisis, y sistematizado por su hija Anna Freud, que en su libro de 1936 El yo y los mecanismos de defensa enumeró los mecanismos presentes en la obra de su padre. Se trata de mecanismos psicológicos que el yo activa inconscientemente para protegerse de la ansiedad y los conflictos insoportables. Lo importante es que los mecanismos de defensa no son patología, sino funciones psicológicas normales que todas las personas utilizan cotidianamente. Solo se convierten en problema cuando se depende excesivamente de un mecanismo de defensa específico, interfiriendo con la percepción de la realidad o las relaciones interpersonales.

Principales mecanismos de defensa

Existen muchos tipos de mecanismos de defensa. La «represión» excluye de la conciencia los recuerdos y emociones dolorosos. La «negación» rechaza reconocer los aspectos amenazantes de la realidad. La «proyección» atribuye a otros las emociones propias inaceptables (sentir que «esa persona está enfadada» cuando en realidad es uno mismo quien lo está). La «racionalización» añade razones aparentemente lógicas a posteriori para justificar comportamientos inaceptables. La «formación reactiva» adopta una actitud opuesta a los verdaderos sentimientos (ser excesivamente amable con alguien que se detesta). La «sublimación» transforma impulsos socialmente inaceptables en actividades constructivas como el arte o el deporte. En la jerarquía de cuatro niveles con la que el psiquiatra George Vaillant ordenó los mecanismos de defensa según su madurez, la sublimación queda en el nivel más maduro, junto con el humor, el altruismo, la supresión y la anticipación, de modo que no es la única meta posible. Esa misma jerarquía sitúa la proyección y la fantasía en un nivel inmaduro, lo que indica dónde se ubica una reacción y no un defecto de carácter.

Tomar conciencia de los mecanismos de defensa

Dado que los mecanismos de defensa operan inconscientemente, resulta difícil darse cuenta de cuáles se están utilizando. Sin embargo, prestando atención a los patrones que se repiten, es posible reconocer el propio estilo defensivo típico. Quien, al recibir una crítica, siente que «esa persona la tiene tomada conmigo» antes de reconocer su propia parte puede estar utilizando en exceso la «proyección»; quien encuentra una excusa convincente cada vez que fracasa puede estar abusando de la «racionalización». No es necesario «dejar de usar» los mecanismos de defensa, ya que son una función necesaria para proteger la mente. Sin embargo, conocer los propios patrones defensivos permite reducir el grado en que las reacciones inconscientes nos dominan. Si un patrón actúa con mucha fuerza y las dificultades en la vida diaria o en las relaciones se prolongan, consultar a un profesional de la salud mental o iniciar un proceso de psicoterapia es una vía disponible.

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