Por qué los gatos siempre caen de pie - el asombroso reflejo de rotación en el aire
El gato que gira mientras cae
Si colocas a un gato boca arriba y lo sueltas (con cuidado), gira en el aire y aterriza de pie. Esta capacidad se denomina "reflejo de enderezamiento" (righting reflex), comienza a desarrollarse alrededor de las 3 semanas de vida y se completa entre las 6 y 7 semanas. Es decir, los gatitos ya dominan esta habilidad desde muy pequeños.
Este reflejo no es algo que el gato haga de forma consciente. En el instante en que se detecta la caída, el tronco encefálico y el cerebelo emiten automáticamente las órdenes de rotación. El hecho de que los gatos puedan girar incluso cuando se les suelta dormidos demuestra que se trata de un reflejo que no requiere pensamiento de alto nivel.
Cómo consiguen girar
El mecanismo de rotación del gato es tan ingenioso que sorprende incluso a los físicos. Primero, el aparato vestibular del oído interno detecta instantáneamente "en qué orientación se encuentra". Después, divide el cuerpo en mitad delantera y mitad trasera, y las rota por separado.
Recoge las patas delanteras contra el cuerpo (facilitando la rotación) y gira la mitad delantera, mientras mantiene las patas traseras extendidas (dificultando la rotación) para que la mitad trasera permanezca quieta. Luego hace lo contrario para girar la mitad trasera. Esta rotación en dos fases se completa en apenas 0,3 segundos.
La columna vertebral del gato consta de 30 vértebras, más que las 24 del ser humano, y además el espacio entre vértebras es mayor, lo que le permite doblarse con una flexibilidad asombrosa. Esta columna flexible es lo que hace posible la compleja rotación en el aire.
Relación con la conservación del momento angular
Existe una ley física que dice que un objeto que no está rotando no puede comenzar a rotar sin una fuerza externa. Sin embargo, los gatos pueden cambiar su orientación manteniendo su momento angular total en cero al variar el momento de inercia de las diferentes partes de su cuerpo. Es el mismo principio por el que un patinador artístico gira más rápido cuando recoge los brazos. Este mecanismo también se ha investigado para posibles aplicaciones en el entrenamiento de astronautas en gravedad cero.
Ni demasiado alto ni demasiado bajo
Sorprendentemente, la altura de caída más peligrosa para un gato es la de un segundo piso (unos 5 a 6 metros). Si es demasiado baja, llega al suelo antes de completar la rotación; si es demasiado alta, el impacto del aterrizaje es mayor.
Sin embargo, según un estudio de veterinarios de Nueva York, los gatos que caían desde un séptimo piso o más tendían a sufrir lesiones más leves que los que caían de entre 2 y 6 pisos. Se cree que en caídas desde gran altura, el gato extiende su cuerpo como una ardilla voladora para aumentar la resistencia del aire y, al alcanzar la velocidad terminal (unos 100 km/h), se relaja al aterrizar.
Errores comunes y trampas
"Los gatos no se hacen daño al caer de las alturas" es un mito peligroso
Que los gatos tengan el reflejo de enderezamiento no significa que sean resistentes a las caídas. Fracturas, daños en órganos internos y rotura de dientes son lesiones frecuentes en caídas desde altura. Los gatos obesos o ancianos corren un riesgo especialmente alto de lesiones graves porque no pueden absorber completamente el impacto del aterrizaje.
"Las distancias cortas son seguras" también es incorrecto
Incluso al caer desde la altura de una mesa (unos 75 cm), si el gato es pillado desprevenido, es posible que la rotación no se complete a tiempo. Se necesita una distancia mínima de caída de unos 30 cm para que la rotación funcione, y por debajo de esa distancia el gato puede aterrizar sin haber corregido su postura.
Capacidad de aterrizaje felino comparada con otros animales
Otros animales también destacan en el control postural aéreo. Las ardillas usan sus largas colas como contrapeso y los geckos estabilizan su postura de caída mediante la rotación de la cola. Sin embargo, el método de rotar independientemente las mitades delantera y trasera del cuerpo es exclusivo de los felinos. Los perros carecen de un reflejo similar y aterrizan de espaldas si se les suelta boca arriba.
Qué pueden hacer los dueños
No sobreestimes las capacidades físicas de tu gato: instala redes anti-escape en ventanas y balcones. En apartamentos de pisos altos especialmente, se producen accidentes cuando los gatos que observan pájaros o insectos desde la ventana saltan al exterior. Las mosquiteras por si solas pueden no resistir el peso y las garras de un gato, así que considera instalar barreras anticaídas específicas.
Aun así, no hay garantía de que un gato salga ileso de una caída desde las alturas. No olvides las medidas de seguridad en las ventanas.
Los gatitos y los gatos mayores tienen capacidades distintas
La capacidad de un gato de girar en el aire y aterrizar es impresionante, pero no todo gato puede hacerlo perfectamente en todo momento. Los gatitos recién nacidos aún no han desarrollado lo suficiente este reflejo y a veces no pueden aterrizar bien. Además, los gatos mayores, o los gatos con problemas articulares, tienen debilitada la fuerza para girar el cuerpo con rapidez y no pueden hacerlo como en su juventud. Los gatos con sobrepeso también tardan en girar. En otras palabras, la capacidad de aterrizaje cambia con la edad y el estado físico del gato. Para cualquier gato, una caída desde un lugar alto es peligrosa. No confiar en exceso, sino preparar un entorno seguro, es importante.