Mascotas

¿Tu gato cree que eres un gato grande? - Investigaciones recientes sobre la cognición social felina

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Los perros cambian su comportamiento, los gatos no

Al observar el comportamiento canino, se aprecia que los perros distinguen claramente entre humanos y otros perros. Ante los humanos miran hacia arriba, mueven la cola y adoptan posturas de sumisión que no muestran entre congéneres. Los perros reconocen que «este ser es de otra especie».

Los gatos, en cambio, son diferentes. Según la investigación del biólogo John Bradshaw, de la Universidad de Bristol, los gatos utilizan con los humanos esencialmente el mismo repertorio conductual que emplean entre ellos. Acercarse con la cola erguida, frotar la cabeza, ronronear, amasar con las patas delanteras: todos estos son comportamientos sociales que los gatos realizan con otros gatos. (Puedes profundizar con libros sobre etología felina)

La hipótesis del «gato grande»

Bradshaw señala en su obra que los gatos podrían estar tratando a los humanos como «un gato grande y no hostil». Los gatos no han desarrollado un patrón de comportamiento específico para los humanos, como sí hacen los perros. Es decir, en el cerebro del gato no existe un «programa social para humanos»; simplemente aplica su «programa social para gatos» directamente a las personas.

Acercarse con la cola erguida es un saludo amistoso entre gatos. Frotar la cabeza y las mejillas es un comportamiento de marcaje con feromonas. Amasar con las patas delanteras es un vestigio del movimiento que hacen los gatitos para estimular la leche materna. Estos comportamientos dirigidos al dueño pueden interpretarse como prueba de que el gato trata al humano como «un compañero felino».

¿Tu gato cree que eres «torpe»?

Existe un comportamiento en el que los gatos traen presas (ratones o pájaros) a sus dueños. Se ha extendido la interpretación de que «el gato piensa que su dueño es un cazador torpe y le comparte comida».

En la investigación real, la interpretación de este comportamiento es algo más compleja. Puede ser una extensión del comportamiento de la madre que trae presas a sus crías para enseñarles a cazar, puede ser la manifestación del instinto de llevar la presa a un lugar seguro (la casa), o simplemente una prolongación del juego. La interpretación de que «cree que su dueño es torpe» es divertida, pero no está confirmada científicamente.

Los gatos leen las emociones humanas

Que los gatos vean a los humanos simplemente como «un gato grande» no es tan sencillo. Investigaciones han demostrado que los gatos leen las emociones de sus dueños a partir de las expresiones faciales y el tono de voz, y modifican su comportamiento en consecuencia. (Los libros sobre convivencia con gatos también pueden ser de ayuda)

Cuando el dueño sonríe, el gato se acerca con más facilidad; cuando muestra una expresión de enfado, mantiene la distancia. Cuando la voz del dueño es tranquila, el gato se relaja; cuando es tensa, se pone en alerta. Más que «comprender» las emociones humanas, se cree que los gatos utilizan las expresiones faciales y la voz como «señales de seguridad ambiental».

Conclusión

Los gatos utilizan con los humanos los mismos comportamientos sociales que emplean entre ellos. Al no haber desarrollado «comportamientos específicos para humanos» como los perros, es posible que traten a sus dueños como «un gato grande y amistoso que convive con ellos». No obstante, los gatos también poseen la capacidad de leer las emociones humanas y ajustar su comportamiento en consecuencia. «Cree que eres un gato grande» quizá sea una simplificación excesiva, pero parece claro que los gatos no dan un trato especial a los humanos como «una especie diferente».

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