Mascotas

¿Tu gato cree que eres un gato grande? - Investigaciones recientes sobre la cognición social felina

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Los perros cambian su comportamiento; los gatos, no

Si observas a un perro, verás que distingue claramente entre humanos y otros perros. Ante las personas mira hacia arriba, mueve la cola, adopta posturas sumisas: patrones que no muestra con otros perros. El perro reconoce que «este ser es de otra especie».

Los gatos son diferentes. Según el biólogo John Bradshaw de la Universidad de Bristol, los gatos utilizan con los humanos esencialmente el mismo repertorio conductual que emplean entre sí. Acercarse con la cola erguida, frotar la cabeza, ronronear, amasar con las patas delanteras. Todas estas son conductas sociales que los gatos realizan hacia otros gatos. (Puedes profundizar con libros sobre etología felina)

Los perros coevolucionaron con los humanos durante unos 15 000 años, adquiriendo comportamientos específicos para personas (contacto visual, comprensión del gesto de señalar, respuesta a un registro vocal único). La historia de domesticación del gato es de solo unos 4 000 años, y además «se acercaron solos» a los asentamientos humanos para cazar roedores. A diferencia de los perros, criados selectivamente por humanos, la presión evolutiva sobre los gatos para adaptarse a las personas fue débil.

La hipótesis del «gato grande»

Bradshaw sugiere en su libro que los gatos podrían tratar a los humanos como «gatos grandes y no hostiles». Los gatos no han desarrollado patrones de comportamiento especiales para los humanos como los perros. Es decir, en el cerebro felino no existe un «programa social para humanos»; aplican directamente su «programa social para gatos» a las personas.

Acercarse con la cola erguida es un saludo amistoso entre gatos. Frotar la cabeza y las mejillas es un comportamiento de marcaje que deposita feromonas en el otro. Amasar es un vestigio de la conducta del gatito que estimula la leche materna. Estas conductas dirigidas al dueño pueden interpretarse como prueba de que el gato trata al humano como «un compañero felino».

Limitaciones de la hipótesis del «gato grande»

Sin embargo, esta hipótesis tiene límites. Los gatos a menudo no muestran respuesta de miedo ante el tamaño de los humanos, lo cual difiere de cómo reaccionan ante otros gatos. Si se encontraran con un gato grande desconocido, normalmente estarían alerta, pero no lo están con su dueño. Es posible que, en lugar de creer que «los humanos son gatos», los gatos perciban a los humanos en una categoría más flexible: «un compañero social que no supone una amenaza».

¿Los gatos creen que los humanos son torpes?

A veces los gatos traen presas (ratones, pájaros) a sus dueños. Una interpretación popular es que «el gato cree que su dueño es un cazador inepto y le comparte comida».

La investigación sugiere que la interpretación es más matizada. Podría ser una extensión de la conducta de la madre que trae presas para enseñar a cazar a sus crías, un instinto de llevar la presa a un lugar seguro (el hogar), o simplemente una extensión del juego. La lectura de «cree que el dueño es torpe» es divertida pero no está confirmada científicamente.

Error común: los gatos son fríos y no tienen afecto

«Los gatos son indiferentes a los humanos» o «les da igual quién les dé de comer» son mitos que la investigación ha refutado. Los gatos distinguen claramente entre su dueño y otras personas, mostrando conductas específicas solo hacia el dueño (vocalizaciones prolongadas, ronroneo en frecuencias particulares). Como las expresiones de apego felinas son más sutiles que las caninas, suelen interpretarse como «frialdad», pero el apego sí se forma; solo el estilo de expresión es diferente.

Los gatos leen las emociones humanas

Que los gatos vean a los humanos solo como «gatos grandes» no es tan simple. Los estudios muestran que los gatos leen las emociones a partir de la expresión facial y el tono de voz de su dueño, ajustando su comportamiento en consecuencia. (Los libros sobre convivencia con gatos también pueden ser de ayuda)

Cuando el dueño sonríe, el gato tiende a acercarse; cuando muestra una expresión enfadada, mantiene la distancia. Cuando la voz es calmada, el gato se relaja; cuando es tensa, se pone alerta. Más que comprender las emociones humanas, se cree que los gatos utilizan las expresiones y tonos vocales como «señales de seguridad ambiental».

La singularidad del gato vista a través de la comparación con el perro

Los perros entienden la dirección del gesto de señalar, siguen la mirada humana y responden empáticamente a las emociones humanas. Los gatos poseen solo parte de estas capacidades. Pero tienen una cognición social propia que los perros no tienen. Por ejemplo, los gatos juzgan con precisión si la atención del humano está dirigida a ellos y solo suben a los lugares prohibidos cuando el humano no está mirando. Los gatos no ignoran a los humanos; leen hábilmente la atención humana y luego actúan «según su conveniencia».

Conclusión

Los gatos utilizan con los humanos las mismas conductas sociales que usan entre sí. Como no han desarrollado «comportamientos específicos para humanos» como los perros, probablemente tratan a sus dueños como «gatos grandes y amistosos que conviven con ellos». No obstante, también poseen la capacidad de leer las emociones humanas y ajustar su conducta en consecuencia. «Cree que eres un gato grande» quizá sea una simplificación excesiva, pero parece claro que los gatos no tratan a los humanos como un tipo de ser fundamentalmente diferente.

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