Utilizar las fantasías sexuales de forma positiva - La imaginación como herramienta para enriquecer la vida sexual
Las fantasías sexuales son una función normal del cerebro
Según las investigaciones, más del 95% de los adultos experimentan fantasías sexuales. Fantasías con personas que no son la pareja, fantasías de dominación o sumisión, fantasías con múltiples personas, imaginaciones sobre actos que jamás se realizarían. Estas son funciones normales que el cerebro utiliza para aumentar la excitación sexual, y el contenido de las fantasías no necesariamente refleja deseos reales.
Muchas personas sienten culpa por sus fantasías sexuales. Sin embargo, la fantasía no es acción. Lo que sucede únicamente en tu mente no daña a nadie. Desde la perspectiva psicológica, la riqueza de las fantasías sexuales se considera un indicador de salud sexual, y quienes tienen una vida de fantasía activa tienden a reportar mayor satisfacción sexual. No hay necesidad de problematizar el hecho de tener fantasías en sí mismo.
3 formas de aprovechar las fantasías de manera positiva
1. Mejorar la calidad de la Masturbación
Las fantasías sexuales son la herramienta más accesible para aumentar la excitación durante la masturbación. La capacidad de generar excitación con la propia imaginación, sin depender de la pornografía, también sirve como prevención de la adicción al porno. No hay límites en el contenido de las fantasías. Disfruta libremente de tu propio mundo interior.
La autoestimulación mediante la imaginación tiene la ventaja de no depender de estímulos externos (vídeos o imágenes). Los estímulos externos tienden a escalar, requiriendo material cada vez más intenso para la satisfacción, pero las fantasías personales pueden modificarse libremente, lo que hace menos probable caer en este patrón. También sirve como pista para entender qué te excita.
2. Incorporarlas al sexo con la pareja
Muchas personas utilizan fantasías para aumentar la excitación durante el sexo. No es necesario contárselo a la pareja, pero si hay fantasías que se pueden compartir, también es posible disfrutarlas juntos como juego de roles. Prueba a proponer: «¿Te gustaría probar esta situación?». Los libros sobre fantasías sexuales también pueden ser de ayuda
El punto clave al compartir fantasías con la pareja es respetar su reacción. Una fantasía que te excita puede resultar incómoda para la otra persona. Empieza con «hay algo que me gustaría probar» y no insistas si no muestra entusiasmo. El diálogo sobre la Sexualidad es también un acto que profundiza la confianza en la relación.
3. Mantener la frontera entre fantasía y realidad
Las fantasías son solo fantasías y no es necesario llevarlas todas a la realidad. Es completamente normal que algo excite en la fantasía pero no se desee en la realidad. Disfruta de las fantasías mientras mantienes las acciones reales dentro de los límites del consentimiento y la seguridad. Los libros sobre sexualidad permiten aprender formas concretas de aprovechamiento
Un caso a vigilar donde los límites se vuelven difusos es cuando las fantasías se repiten de forma compulsiva. Si estás disfrutando de tus fantasías, no hay problema. Pero si las fantasías no pueden detenerse e interfieren con la vida diaria, consultar a un profesional es una opción. Presta atención a la diferencia entre «disfrutar» y «estar controlado por».
Conocer los "tipos" de fantasía
Las fantasías sexuales se dividen ampliamente en tipo romántico (centrado en el amor y la intimidad), tipo exploratorio (curiosidad por actos que normalmente no se realizarían) y tipo de poder (dinámicas de dominación y sumisión). Qué tipo predomina varía según la persona, y ninguno es "correcto". Conocer tus tendencias ayuda en la comunicación con la pareja y en el autoconocimiento.
La fantasía es también un espejo para conocer tu interior. Observar qué fantasías te atraen revela qué buscas y qué te da sensación de seguridad.
Errores comunes y trampas
El error de creer que «fantasear con otros es infidelidad»
Las fantasías sexuales sobre personas que no son tu pareja no son infidelidad. El cerebro tiene una tendencia natural a excitarse con la novedad y las situaciones prohibidas. La estimulación sexual puede disminuir en relaciones largas, y la fantasía funciona como complemento. Fantasía y acción son cosas separadas; lo que piensas en tu mente no es en sí mismo una traición a tu pareja.
«Contenido de la fantasía = deseo real» no es necesariamente cierto
Tener fantasías de dominación o sumisión no significa que las desees en la realidad. Algunos temas son disfrutables precisamente porque la seguridad está garantizada en el mundo de la fantasía. No hay necesidad de sobreanalizar el contenido de las fantasías y preocuparse «¿soy anormal?». La fantasía está destinada a disfrutarse como fantasía.
Siguientes pasos
Para mejorar tu relación con las fantasías sexuales, empieza por soltar la culpa de tener fantasías. La fantasía es una función natural del cerebro que no molesta a nadie. Después, presta atención a tus patrones de fantasía y úsalos como herramienta de autoconocimiento. Si tienes pareja, puedes experimentar compartiendo partes de forma segura. No necesitas revelarlo todo; elige lo que te sientas cómodo compartiendo.
Conclusión
Las fantasías sexuales pueden aprovecharse positivamente para mejorar la calidad de la masturbación, enriquecer la vida sexual con la pareja y mantener la frontera entre fantasía y realidad. Tus fantasías son tu libertad.