Pareja

No tienes que sentir culpa por tu deseo sexual - Respuesta a «¿soy anormal por pensar esto?»

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El origen de la culpa por el deseo sexual

No son pocas las personas que sienten culpa por su deseo sexual. «Soy raro por pensar estas cosas», «¿tengo demasiado deseo sexual?», «es anormal tener estas fantasías». Esta culpa surge, en la mayoría de los casos, de la interiorización de valores culturales y religiosos.

Históricamente, muchas culturas y religiones han tratado el deseo sexual como «algo que debe reprimirse» o «algo pecaminoso». En la Inglaterra victoriana, la masturbación se consideraba causa de enfermedades mentales y se idearon diversos «tratamientos». Los residuos de esta represión histórica constituyen el terreno fértil para la culpa sexual del ser humano moderno.

El deseo sexual es un fenómeno fisiológico natural

El deseo sexual es una necesidad biológicamente natural, igual que el hambre o el sueño. Surge de la acción combinada de hormonas y neurotransmisores como la testosterona, los estrógenos y la dopamina, y no es un «impulso negativo» que deba controlarse con la voluntad.

Las fantasías sexuales también son normales. Un estudio de la Universidad de Montreal (2016) reveló que muchas fantasías sexuales consideradas «extrañas» son en realidad compartidas por entre el 30% y el 60% de la población. La sensación de aislamiento de «solo yo pienso estas cosas» carece de fundamento estadístico. (Los libros sobre sexualidad pueden ayudarte a profundizar en este tema)

Tres pasos para soltar la culpa

1. Identificar el origen de la culpa

Cuando sientes que «el deseo sexual es vergonzoso», profundiza en de dónde viene esa creencia. ¿De la educación de tus padres? ¿De un trasfondo religioso? ¿De la educación escolar? ¿De la influencia de los medios? Al identificar el origen de la culpa, puedes darte cuenta de que no es «tu propio juicio» sino «un valor implantado desde el exterior».

2. Juzgar según la presencia o ausencia de «daño»

El único criterio para evaluar los deseos o fantasías sexuales es: «¿se realiza entre adultos que consienten y no daña a nadie?». Mientras se cumpla este criterio, no hay necesidad de sentir culpa por ningún deseo. Las fantasías no son acciones, y fantasear en sí mismo no daña a nadie.

3. Aceptar tus propios deseos

Si se niega continuamente el deseo sexual, existe el riesgo de que los deseos reprimidos se manifiesten de forma poco saludable. Reconocer que tus deseos «existen» y satisfacerlos de forma saludable (masturbación, relaciones sexuales consensuadas con la pareja) es el enfoque más racional para mantener la salud física y mental. (Los libros sobre salud sexual también pueden ser de ayuda)

Resumen

El deseo sexual es una parte natural del ser humano y no es algo de lo que avergonzarse. Identificar el origen de la culpa, juzgar según la presencia o ausencia de «daño» y aceptar tus propios deseos. Estos tres pasos te ayudarán a liberarte de la culpa innecesaria por el deseo sexual.

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