Jardinería en espacios reducidos: cultiva verde en tu balcón o alféizar
La horticultura terapéutica como ciencia
Que la jardinería es beneficiosa para la salud mental se ha sabido de forma empírica, pero en los últimos años se ha acumulado también respaldo científico. Un estudio holandés informó de que, tras 30 minutos de trabajo en el jardín, el cortisol (hormona del estrés) disminuyó significativamente, y este efecto fue mayor que el de 30 minutos de lectura.
El acto de tocar la tierra en sí mismo también tiene efectos. Existen resultados de investigación que indican que una bacteria presente en el suelo, Mycobacterium vaccae, promueve la secreción de serotonina. La sensación de que «trabajar la tierra mejora el ánimo» tiene una base bioquímica.
Cuatro formas de empezar en un espacio reducido
1. Empieza con hierbas aromáticas
Albahaca, menta, romero, perejil. Las hierbas crecen en macetas pequeñas y basta con un alféizar soleado. Como puedes usar las hierbas que cultivas en la cocina, el ciclo de «cultivar, cosechar, comer» genera una sensación de logro. La albahaca se puede cosechar unas cuatro semanas después de la siembra, lo que la hace ideal como primera experiencia de éxito para principiantes.
2. Suculentas y cactus
Son plantas que requieren poca frecuencia de riego y son fáciles de mantener para personas ocupadas. Muchas variedades necesitan solo un riego semanal, lo que reduce la ansiedad de «¿y si se me muere?». Además, ofrecen gran variedad estética y, simplemente alineando pequeñas macetas, se disfrutan también como elemento decorativo. (Los libros de introducción a la jardinería permiten aprender los fundamentos)
3. Cultivo hidropónico
Un método para cultivar plantas solo con agua, sin tierra. Los brotes de soja o los germinados se pueden cultivar en un simple vaso en la cocina. Los brotes de soja se pueden recosechar en 7 a 10 días simplemente sumergiendo la base en agua, lo que también supone un ahorro en la compra. Es ideal para quienes les preocupa la suciedad de la tierra o no les gustan los insectos.
4. Huerto en el balcón
Con una jardinera, puedes cultivar hortalizas como tomates cherry, rabanitos o lechuga de hoja. Los tomates cherry se cosechan unos dos meses después de plantar el plantón, y una sola planta produce decenas de frutos. La experiencia de comer verduras que has cultivado tú mismo proporciona una satisfacción completamente diferente a la de comprarlas en el supermercado. (Los libros sobre huertos caseros también son una buena referencia)
Claves para mantener el hábito
No buscar la perfección
Las plantas a veces se marchitan. Eso no es un fracaso, sino un aprendizaje. «Esta planta necesitaba más sol», «la regué demasiado». La experiencia de que una planta se seque se convierte en conocimiento para cuidar mejor la siguiente.
Disfrutar de la observación
Si adquieres el hábito de observar los cambios en tus plantas cada mañana, empezarás a notar pequeños crecimientos. Una hoja nueva, un capullo, una flor. Notar estos pequeños cambios es, en sí mismo, una práctica de mindfulness. El crecimiento de las plantas no se adapta a nuestras prisas. Ajustarse a su ritmo pausado se convierte en un bálsamo para las personas impacientes de la vida moderna.
Resumen
Para hacer jardinería no necesitas un jardín amplio. Puedes empezar con una sola maceta de hierbas en el alféizar. Tocar la tierra, observar el crecimiento, cosechar. Todo este proceso recupera de forma segura una mente agotada por la sociedad digital.