Envejecimiento

La pérdida auditiva se puede prevenir - Mecanismo de la presbiacusia y hábitos para proteger tus oídos

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¿Estás pasando por alto las señales de pérdida auditiva?

Pides que te repitan las cosas con más frecuencia. Tu familia te dice que el televisor está demasiado alto. Te cuesta seguir las conversaciones en lugares ruidosos. Estas son señales iniciales de la presbiacusia (pérdida auditiva asociada a la edad). Muchas personas empiezan a notar la disminución de la audición a partir de los 50, pero en realidad la capacidad de oír frecuencias agudas comienza a reducirse desde los 30.

Según estimaciones de la OMS, unos 1.500 millones de personas en el mundo padecen algún grado de pérdida auditiva, y se prevé que la cifra alcance los 2.500 millones en 2050. En Japón, aproximadamente 1 de cada 3 personas mayores de 65 años presenta un nivel de pérdida auditiva que interfiere en la vida diaria.

El mecanismo de la presbiacusia

El sonido entra por el oído externo, hace vibrar el tímpano, pasa por los huesecillos del oído medio y llega a la cóclea del oído interno. Dentro de la cóclea hay unos sensores llamados células ciliadas que convierten las vibraciones sonoras en señales eléctricas y las envían al cerebro.

La causa principal de la presbiacusia es el daño y la pérdida de estas células ciliadas. Una vez dañadas, no se regeneran. La disminución del flujo sanguíneo con la edad, la acumulación de estrés oxidativo y los factores genéticos actúan de forma combinada, provocando la pérdida gradual de células ciliadas. Las frecuencias agudas se pierden primero porque las células ciliadas encargadas de ellas se sitúan cerca de la entrada de la cóclea, donde están más expuestas a la energía sonora.

Exposición al ruido: el mayor riesgo prevenible

Entre los factores de riesgo de la presbiacusia, el que ofrece mayor potencial de prevención es limitar la exposición al ruido. La exposición prolongada a sonidos superiores a 85 dB causa daño irreversible acumulativo en las células ciliadas. 85 dB equivale aproximadamente al nivel de una calle con mucho tráfico o un restaurante ruidoso.

Un problema especialmente relevante es el uso de auriculares. Se recomienda la «regla 60-60»: mantener el volumen por debajo del 60% del máximo y limitar el uso continuo a 60 minutos. Los auriculares con cancelación de ruido permiten bloquear el ruido ambiental sin necesidad de subir el volumen.

Hábitos de vida para proteger los oídos

Los hábitos para mantener la audición coinciden en gran medida con los del cuidado de la salud general. El ejercicio aeróbico mejora la circulación sanguínea del oído interno y mantiene el aporte de oxígeno a las células ciliadas. Dejar de fumar previene el daño a los microvasos del oído interno. Controlar la tensión arterial y la glucemia previene trastornos vasculares en el oído interno.

En cuanto a la alimentación, se ha demostrado que los alimentos ricos en antioxidantes (vitamina C, vitamina E, magnesio) son beneficiosos para la protección auditiva. También hay estudios que indican que la ingesta de ácido fólico reduce el riesgo de presbiacusia. Las medidas para prevenir enfermedades del estilo de vida contribuyen directamente a la protección de la audición.

Los riesgos de ignorar la pérdida auditiva

Dejar la pérdida auditiva sin tratar con la excusa de «es cosa de la edad» conlleva riesgos graves. La disminución de la audición dificulta la comunicación y acelera el aislamiento social. Y el aislamiento social, según estudios a gran escala, duplica aproximadamente el riesgo de demencia.

El informe de la Comisión Lancet de 2020 identificó la pérdida auditiva en la mediana edad como el mayor factor de riesgo modificable de demencia. La detección precoz de la pérdida auditiva y su manejo adecuado (como el uso de audífonos) es una conducta de salud directamente vinculada al mantenimiento de la función cognitiva.

Superar la resistencia a los audífonos

En Japón, la tasa de uso de audífonos es notablemente inferior a la de los países occidentales: solo alrededor del 14% de las personas que reconocen tener pérdida auditiva los utilizan (frente al 30-40% en Europa y América). Las principales barreras son la resistencia psicológica: «aún no estoy tan mal», «me da vergüenza».

Sin embargo, los audífonos actuales son cada vez más pequeños y avanzados, y muchos modelos son prácticamente invisibles. Empezar a usarlos pronto facilita que el cerebro se adapte al procesamiento del sonido y mejora su eficacia. Si se espera a que la pérdida esté muy avanzada, el cerebro tarda más en readaptarse. Comprender las causas y el manejo del tinnitus también forma parte del cuidado integral de la salud auditiva.

La importancia de las revisiones auditivas periódicas

La pérdida auditiva progresa muy lentamente, lo que dificulta que la propia persona la perciba. Si tu revisión médica anual no incluye una audiometría, es recomendable acudir periódicamente al otorrinolaringólogo.

Especialmente las personas mayores de 40 años, quienes trabajan en entornos ruidosos y quienes usan auriculares durante muchas horas deberían incorporar una audiometría anual como hábito. La detección y el tratamiento precoces son la mejor estrategia para proteger la audición y la calidad de vida. Al igual que con la ansiedad por los cambios físicos del envejecimiento, afrontar pronto los cambios auditivos amplía las opciones de actuación.

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