Trauma

Recuperación tras la violencia sexual - No es tu culpa, la recuperación es posible

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La realidad de la violencia sexual

Según una encuesta del Gabinete del Gobierno de Japón (2023), aproximadamente 1 de cada 14 mujeres y 1 de cada 100 hombres declaran haber sido forzados a mantener relaciones sexuales. Sin embargo, solo alrededor del 5% de las víctimas de violencia sexual denuncian ante la policía, por lo que la gran mayoría de los casos no salen a la luz.

Existe la imagen de que la violencia sexual es cometida por desconocidos, pero en realidad, aproximadamente el 80% de las víctimas conocen al agresor. Pareja, amigo, jefe, profesor, familiar. La agresión por parte de alguien en quien se confiaba suele causar un daño psicológico más grave que la de un desconocido.

El impacto psicológico de la violencia sexual

TEPT (trastorno de estrés postraumático)

Se estima que alrededor del 50% de las víctimas de violencia sexual desarrollan TEPT. Flashbacks, pesadillas, hiperactivación (estado de alerta constante), conductas de evitación (evitar lugares o situaciones que recuerden la agresión). Son respuestas traumáticas del cerebro, no «debilidad».

Autoculpabilización

«Si me hubiera resistido», «Si no hubiera ido a ese lugar», «Si no hubiera llevado esa ropa». Que la víctima se culpe a sí misma es extremadamente frecuente, pero la responsabilidad de la violencia sexual es al 100% del agresor. El comportamiento, la ropa o el consumo de alcohol de la víctima no justifican la violencia. La respuesta de congelación (el cuerpo se paraliza por el miedo) es una reacción defensiva automática del sistema nervioso; «no haberse resistido» no equivale a consentimiento. (Profundizar en la comprensión a través de bibliografía sobre la recuperación de la violencia sexual puede ser de ayuda)

Miedo a la intimidad

Tras la violencia sexual, puede aparecer miedo no solo al contacto sexual, sino a la intimidad física en general. Esto afecta a la relación de pareja y puede generar sentimientos de culpa por no poder llevar una vida sexual «normal».

Pasos hacia la recuperación

1. Garantizar la seguridad

Si el contacto con el agresor continúa, la prioridad absoluta es garantizar la seguridad física. Acudir a la policía, utilizar un refugio para víctimas de violencia, refugiarse con una persona de confianza. Sin seguridad, la recuperación psicológica no puede comenzar.

2. Recibir apoyo especializado

Existen instituciones de apoyo especializadas en víctimas de violencia sexual. Centros de atención integral, centros de ayuda a víctimas de violencia sexual, centros de apoyo a víctimas de delitos. Ofrecen atención médica (anticoncepción de emergencia, pruebas de ITS, tratamiento de lesiones), atención psicológica (asesoramiento) y apoyo legal (denuncia, órdenes de protección) de forma integral.

3. Recibir tratamiento del trauma

Para el TEPT, la terapia de exposición prolongada (PE), la terapia de procesamiento cognitivo (CPT) y el EMDR han demostrado una alta eficacia. Estos tratamientos procesan de forma segura los recuerdos traumáticos y ayudan a la reestructuración cognitiva de «no fue culpa mía». El tratamiento lleva tiempo, pero muchas víctimas experimentan una mejora significativa de los síntomas. (La bibliografía sobre tratamiento del trauma también puede ser de utilidad)

4. El ritmo de recuperación lo decides tú

La recuperación no avanza en línea recta. Se alternan días buenos y días malos mientras se avanza poco a poco. Que aparezca un flashback al día siguiente de pensar «ya estoy bien» no es un retroceso. No dejes que otros decidan tu ritmo.

Resumen

La violencia sexual que sufriste no es culpa tuya. No eres culpable. Y la recuperación es posible. Garantiza tu seguridad, recibe apoyo especializado y recorre el camino de la recuperación a tu propio ritmo. No estás solo/a.

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