Trauma

Recuperación tras la violencia sexual - No es tu culpa, la recuperación es posible

Este artículo se lee en unos 7 minutos

La realidad de la violencia sexual

Según encuestas gubernamentales, el número de personas con experiencias de violencia sexual no es en absoluto pequeño. Sin embargo, solo una pequeña fracción de las víctimas denuncia ante la policía, por lo que la gran mayoría de los casos no salen a la luz.

Existe la imagen de que la violencia sexual es cometida por desconocidos, pero en realidad, la gran mayoría de las víctimas conocen al agresor. Pareja, amigo, jefe, profesor, familiar. La agresión por parte de alguien en quien se confiaba suele causar un daño psicológico más grave que la de un desconocido. Es precisamente por la relación existente con el agresor por lo que surge fácilmente la falsa autoculpabilización de «quizá yo también tuve algo de culpa».

No es tu culpa

Si estás leyendo este artículo, hay algo que queremos decirte primero. La responsabilidad de la violencia sexual es al 100% del agresor. No es culpa tuya. Sea cual sea la situación, sea cual sea la ropa, independientemente de cuánto alcohol se haya consumido, nada justifica la violencia. «No haberse resistido» no equivale a consentimiento. La respuesta de congelación (el cuerpo se paraliza por el miedo) es una reacción defensiva automática del sistema nervioso; no es culpa tuya no haber podido escapar.

El impacto psicológico de la violencia sexual

TEPT (trastorno de estrés postraumático)

Muchas víctimas de violencia sexual desarrollan TEPT. Flashbacks, pesadillas, hiperactivación (estado de alerta constante), conductas de evitación (evitar lugares o situaciones que recuerden la agresión). Son respuestas traumáticas del cerebro, no «debilidad». Las respuestas al trauma varían de persona a persona; no hay una «respuesta correcta» ni una «respuesta incorrecta».

Autoculpabilización y vergüenza

Que la víctima se culpe a sí misma es extremadamente frecuente, pero esa autoculpa es errónea. Sentir vergüenza tras la violencia sexual también es común, pero quien debería sentir vergüenza es el agresor. La autoculpa y la vergüenza son cosas que se pueden abordar en el proceso de recuperación; no es necesario seguir dominado/a por esos sentimientos. Profundizar en la comprensión a través de bibliografía sobre la recuperación de la violencia sexual puede ser de ayuda

Miedo a la intimidad

Tras la violencia sexual, puede aparecer miedo no solo al contacto sexual, sino a la intimidad física en general. Esto afecta a la relación de pareja y puede generar sentimientos de culpa por no poder llevar una vida sexual «normal». Esta reacción es natural, y puedes afrontarla a tu propio ritmo.

Pasos hacia la recuperación

1. Garantizar la seguridad

Si el contacto con el agresor continúa, la prioridad absoluta es garantizar la seguridad física. Acudir a la policía, utilizar un refugio para víctimas de violencia, refugiarse con una persona de confianza. Sin seguridad, la recuperación psicológica no puede comenzar. Si no sabes cómo garantizar tu seguridad, al consultar con las instituciones de apoyo que se describen a continuación podrás explorar opciones concretas juntos.

2. Recibir apoyo especializado

Existen instituciones de apoyo especializadas en víctimas de violencia sexual. Llamando a un centro de atención integral (número corto nacional #8891 en Japón), se puede acceder de forma integral a atención médica (anticoncepción de emergencia, pruebas de ITS, tratamiento de lesiones), atención psicológica (asesoramiento) y apoyo legal (denuncia, órdenes de protección). Se puede consultar aunque no se haya decidido presentar denuncia. Basta con que alguien te escuche. No es necesario pensar «esto no es lo bastante grave como para consultar». Si estás sufriendo, merece la pena buscar ayuda.

3. Recibir tratamiento del trauma

Para el TEPT, la terapia de exposición prolongada (PE), la terapia de procesamiento cognitivo (CPT) y el EMDR han demostrado una alta eficacia. Estos tratamientos procesan de forma segura los recuerdos traumáticos y ayudan a la reestructuración cognitiva de «no fue culpa mía». El tratamiento lleva tiempo, pero muchas víctimas experimentan una mejora significativa de los síntomas. La bibliografía sobre tratamiento del trauma también puede ser de utilidad

Si sientes ansiedad ante la idea de recibir tratamiento, simplemente decirle al profesional «quiero informarme sobre el tratamiento» ya es un primer paso. Tú eliges cuándo empezar y qué implica el tratamiento.

4. El ritmo de recuperación lo decides tú

La recuperación no avanza en línea recta. Se alternan días buenos y días malos mientras se avanza poco a poco. Que aparezca un flashback al día siguiente de pensar «ya estoy bien» no es un retroceso. No dejes que otros decidan tu ritmo. Palabras del entorno como «olvida ya» o «¿todavía sigues con eso?» pueden ser bienintencionadas pero están fuera de lugar. No existe un «plazo correcto» para la recuperación.

Errores comunes

  • «La víctima también tuvo culpa»: Esto es falso. La responsabilidad de la violencia siempre recae en el agresor.
  • «No lo denunció de inmediato, así que es mentira»: Es habitual estar en estado de confusión y shock inmediatamente después y no poder actuar; el retraso en la denuncia no guarda relación con la veracidad de lo ocurrido.
  • «Los hombres no pueden ser víctimas de violencia sexual»: La violencia sexual ocurre independientemente del género. Los hombres víctimas tienden a tener más dificultades para buscar ayuda debido a los prejuicios, pero tienen el mismo derecho a recibir apoyo.

Resumen

La violencia sexual que sufriste no es culpa tuya. Y la recuperación es posible. Garantiza tu seguridad, recibe apoyo especializado y recorre el camino de la recuperación a tu propio ritmo. No estás solo/a. Los centros de atención integral para víctimas de violencia sexual (#8891 en Japón) ofrecen servicio las 24 horas en algunas regiones; hacer esa primera llamada es el primer paso.

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