Causas de la falta de sexo en el matrimonio - La realidad de las parejas japonesas y claves para una solución
La realidad de la abstinencia sexual en Japón
Según una encuesta de la Asociación Japonesa de Planificación Familiar, aproximadamente el 47% de las parejas casadas se encuentran en situación de «abstinencia sexual», definida como la ausencia de relaciones sexuales durante más de un mes. Esta cifra muestra una tendencia al alza año tras año y es excepcionalmente alta en comparación internacional.
La abstinencia sexual no es simplemente una «cuestión de frecuencia». La falta de intimidad física se extiende a toda la relación: debilitamiento del vínculo emocional, disminución de la autoestima, desconfianza hacia la pareja y aumento de la soledad. Por otro lado, existen parejas que están satisfechas a pesar de no mantener relaciones sexuales, por lo que no se puede afirmar categóricamente que la abstinencia sea siempre un problema. El problema surge cuando una o ambas partes sufren por esta situación.
Factores físicos de la abstinencia sexual
Los factores físicos son los que más se pasan por alto. La fatiga crónica suprime directamente el deseo sexual. Considerando las largas jornadas laborales en Japón, los extensos tiempos de desplazamiento y la carga del trabajo doméstico y la crianza, no es raro encontrarse en un estado de «estoy demasiado cansado/a para eso».
Los cambios hormonales también son un factor importante. En las mujeres, el deseo sexual disminuye por la caída de estrógenos tras el parto, el aumento de prolactina durante la lactancia y las fluctuaciones hormonales de la menopausia. En los hombres, la testosterona disminuye entre un 1% y un 2% anual a partir de los 30 años, y el estrés y la falta de sueño aceleran este proceso.
Los efectos secundarios de los medicamentos tampoco deben ignorarse. Muchos fármacos de uso cotidiano, como los antidepresivos (ISRS), los antihipertensivos y los antihistamínicos, afectan al deseo y la función sexual. Si sufres abstinencia sexual, verificar los efectos secundarios de tu medicación es un paso importante. Consultando con tu médico, en algunos casos es posible cambiar a un medicamento alternativo con menor impacto en la función sexual.
Factores psicológicos de la abstinencia sexual
El factor psicológico más frecuente es el fenómeno de «dejar de ver a la pareja como un ser sexual». Con los años de convivencia, la pareja queda encasillada en roles como «familia», «compañero/a de piso» o «compañero/a de crianza», y la percepción de su dimensión sexual se desvanece.
Los traumas sexuales pasados, los problemas de imagen corporal y los sentimientos de culpa o vergüenza respecto al sexo también inhiben el deseo sexual. En Japón, donde muchas personas llegan a la edad adulta con una educación sexual insuficiente, no son pocos quienes albergan una resistencia inconsciente a «disfrutar del sexo».
El primer paso para afrontar una relación sin sexo es reflexionar sobre tu propia actitud hacia la sexualidad. ¿No tienes deseo sexual? ¿Tienes deseo pero no se dirige hacia tu pareja? ¿Tienes deseo pero no puedes expresarlo? Las soluciones varían enormemente según la causa.
Factores relacionales de la abstinencia sexual
El factor más determinante de la abstinencia sexual es, en realidad, un «problema de la relación». Falta de comunicación cotidiana, acumulación de enfado o resentimiento sin resolver, insatisfacción con el reparto de tareas domésticas y de crianza: estos problemas relacionales se trasladan al dormitorio.
Para las mujeres en particular, la conexión emocional es un requisito previo para la intimidad sexual. Cuando no hay conversación durante el día, no hay palabras de agradecimiento y se asume sola la carga doméstica y de crianza, resulta psicológicamente difícil ser íntima solo por la noche. De ahí el dicho: «El sexo no es un problema del dormitorio, sino del salón».
La cadena de rechazos también deteriora la relación. Una parte propone, la otra rechaza. Quien es rechazado/a se siente herido/a y gradualmente deja de proponer. Quien deja de recibir propuestas siente que «ya no me desean». Así, ambas partes se vuelven pasivas y la abstinencia se cronifica. Para romper este círculo vicioso es necesario reconocer tanto el dolor de quien es rechazado/a como la culpa de quien rechaza.
Iniciar el diálogo con la pareja
Hablar sobre la abstinencia sexual es, para muchas parejas, el acto que presenta mayor dificultad. Sin embargo, es prácticamente imposible que el problema se resuelva por sí solo sin diálogo.
El momento para la conversación debe elegirse en el salón (no en el dormitorio), en un estado relajado y con tiempo suficiente. Es importante comenzar compartiendo sentimientos como «últimamente echo de menos nuestro tiempo juntos» y no saltar directamente a la propuesta de «tengamos sexo».
Antes de buscar soluciones concretas para la abstinencia sexual, lo fundamental es escucharse mutuamente. Cómo se siente la otra persona respecto a la situación, qué barreras percibe, qué le haría feliz. Sin precipitar respuestas, se van acumulando conversaciones que extraigan la sinceridad de ambos. Una sola conversación no resolverá todo. Es importante establecer espacios regulares de diálogo e ir comprendiendo gradualmente los sentimientos del otro.
Un enfoque gradual
Reanudar las relaciones sexuales de forma repentina tras un largo periodo de abstinencia supone una presión excesiva para ambas partes. Un enfoque gradual resulta más eficaz.
Se comienza con el contacto físico no sexual: tomarse de la mano, abrazarse, darse masajes mutuamente. Al recuperar poco a poco la intimidad física, la transición hacia la intimidad sexual se vuelve más natural. Es importante no convertir el sexo en una «meta» y disfrutar del contacto en sí mismo.
La técnica de terapia sexual llamada «focalización sensorial» también puede ser de ayuda. Consiste en practicar el contacto corporal mutuo prohibiendo el contacto genital. Su objetivo es eliminar la presión del rendimiento y redescubrir el placer de las sensaciones corporales puras.
La opción de recurrir a profesionales
Cuando la resolución resulta difícil solo entre la pareja, conviene considerar el apoyo profesional. En la terapia de pareja, la intervención de un tercero garantiza un espacio seguro para el diálogo. Los terapeutas sexuales ofrecen enfoques especializados centrados en la sexualidad.
Si se sospecha un problema físico, también es importante acudir a ginecología o urología. Los análisis hormonales, la revisión de la medicación y el tratamiento del dolor físico son abordajes médicos que logran mejoras en no pocos casos. En Japón existe una fuerte resistencia a consultar problemas sexuales en centros médicos, pero la salud sexual forma parte de la salud integral.
La abstinencia sexual no es una cuestión de «quién tiene la culpa», sino un síntoma de la relación en su conjunto. En lugar de culparse mutuamente, una actitud cooperativa de «cómo cambiamos juntos esta situación» es el camino más seguro hacia la solución. No es necesario aspirar a una vida sexual perfecta. El propio proceso de buscar juntos la forma de intimidad que resulte cómoda para ambos contribuye a la reparación de la relación. Sin prisas, sin reproches, sin comparaciones: recuperad la conexión física a vuestro propio ritmo.