Pareja

Afrontar una relación sin sexo - El primer paso para romper el silencio

Este artículo se lee en unos 7 minutos Redacción y gestión: Kokomori

Las relaciones sin sexo no son algo raro: lo que dicen las cifras

En la definición que actualizó en junio de 2024, la Sociedad Japonesa de Sexología describe la ausencia de relaciones sexuales como la situación en la que, sin que exista ninguna circunstancia especial, una pareja no ha tenido ni relaciones sexuales ni contacto sexual consensuados durante un mes o más, y se prevé que esto continúe durante mucho tiempo. Según una encuesta realizada por la Asociación Japonesa de Planificación Familiar en 2016, aproximadamente el 47 % de las personas casadas se encontraba en esta situación.

Que Japón se sitúe en la franja alta de las comparaciones internacionales es algo que se ha señalado de forma reiterada. De fondo hay factores estructurales propios de la sociedad japonesa: la fatiga crónica por las largas jornadas laborales, la evitación de los temas sexuales propia de una "cultura de la intuición" y la falta de privacidad debida a viviendas pequeñas. La ausencia de sexo no es solo un problema individual, sino que en gran medida es generada por el entorno social.

Organizar las causas habituales en 3 niveles

Las causas de la ausencia de sexo rara vez son únicas; casi siempre se entrelazan múltiples factores. Clasificarlas en tres niveles (físico, psicológico y relacional) ayuda a encontrar el hilo del que tirar.

Factores físicos

La fatiga, los cambios hormonales, el dolor crónico y los efectos secundarios de los medicamentos (en particular, los ISRS son conocidos por reducir la libido) afectan al deseo sexual. Tras el parto, la elevación de la prolactina suprime la libido, y en la menopausia, la disminución de estrógenos provoca sequedad vaginal y dolor durante las relaciones.

Factores psicológicos

El estrés, la depresión, la baja autoestima corporal y los traumas sexuales previos inhiben el deseo. Cuando se acumulan las cargas del trabajo y la crianza, desaparece el margen psicológico para dedicar tiempo íntimo a la pareja. Tampoco son pocos los casos en los que el miedo al rechazo, es decir, el temor a que te digan que no, lleva a evitar por completo la iniciativa.

Factores relacionales

Los conflictos no resueltos, la falta de comunicación y la confianza tambaleante generan distancia sexual. Cuando se acumula el descontento cotidiano, también disminuye la motivación para la intimidad física. En particular, la percepción de un reparto injusto de las tareas domésticas y la crianza es un factor que se vincula directamente con la pérdida de interés sexual.

Tres pasos para iniciar el diálogo

1. Ordenar tus propios sentimientos

Antes de hablar con tu pareja, aclara qué sientes y qué deseas. Verbalizar emociones concretas como "me siento solo o sola", "necesito conexión" o "quiero contacto físico" es el punto de partida. Si empiezas a hablar desde una insatisfacción difusa, es fácil derivar hacia el reproche.

2. Comunicar con mensajes en primera persona

En lugar de "tú tienes la culpa", utiliza mensajes en primera persona: "yo siento esto". Frases como "últimamente hemos perdido tiempo juntos y me siento sola o solo" suavizan la reacción defensiva del otro, porque ponen tus emociones como sujeto. El momento también importa: elige un rato tranquilo de un día libre en lugar de una noche de cansancio.

3. Escuchar las circunstancias del otro

No se trata de hablar unilateralmente, sino de prestar atención también a la situación y los sentimientos de tu pareja. Parte de la premisa de que la otra persona también tiene sus razones y sus circunstancias, y busca un diálogo entre iguales. Pregunta "¿y tú, cómo te sientes?" y, si el silencio se prolonga, espera sin presionar.

Casos que requieren precaución

Abordar la ausencia de sexo exige prudencia en ciertas situaciones. Si solo una de las partes lo percibe como problema, para la otra la situación actual puede ser cómoda. Es importante no imponer la premisa de que hay que resolver la falta de sexo y buscar juntos una relación que resulte cómoda para ambos.

Además, cuando existe un trauma sexual previo, el diálogo por sí solo puede no ser suficiente. La evitación sexual derivada de un trauma requiere atención especializada, y forzar el tema puede empeorar los síntomas. En estos casos, conviene considerar primero la terapia individual.

Recurrir a la ayuda profesional

Si la pareja no logra resolverlo sola, se puede considerar la terapia de pareja o la terapia sexual. La intervención de un tercero permite ordenar los conflictos emocionales con objetividad. En Japón existen consejeros sexuales certificados por la Sociedad Japonesa de Sexología y terapia de pareja impartida por psicólogos clínicos.

Si existe resistencia al asesoramiento, obtener información a través de libros o recursos en línea también es un buen comienzo. Leer juntos puede servir como detonante para el diálogo. También se puede aprender de los libros que reúnen ejemplos prácticos de terapia de pareja.

La prisa es contraproducente. Resolver la ausencia de sexo puede llevar de varios meses a años. En lugar de buscar resultados a corto plazo, es importante adoptar una perspectiva a largo plazo que revise la relación en su conjunto. Profundizar en la conexión emocional, y no solo en la intimidad física, acaba repercutiendo positivamente también en la relación sexual.

Puntos clave de este artículo

  • La ausencia de sexo alcanza a cerca de la mitad de las personas casadas, y Japón se sitúa en la franja alta de las comparaciones internacionales
  • Las causas se clasifican en tres niveles (físico, psicológico y relacional) y se combinan entre sí
  • Inicia el diálogo con mensajes en primera persona, sin culpar, y escucha también las circunstancias del otro
  • Si existe un trauma sexual, prioriza la atención profesional

Conclusión: romper el silencio es el primer paso para reconstruir

Resolver la ausencia de sexo no se logra de la noche a la mañana. Romper el silencio y compartir los sentimientos mutuos es el primer paso para reconstruir la relación. No se trata de buscar la solución perfecta, sino de explorar juntos una distancia cómoda para ambos: esa actitud es la que sostiene la relación a largo plazo.

Compartir este artículo

Compartir en X Añadir a Hatena Bookmark

Artículos relacionados