Pareja

Afrontar la disminución del deseo sexual femenino - No te culpes por "no tener ganas"

Este artículo se lee en unos 7 minutos Redacción y gestión: Kokomori

La disminución del deseo sexual femenino no es algo raro

El trastorno del interés/excitación sexual femenino (FSIAD) es la queja más frecuente entre las disfunciones sexuales de la mujer. Estudios epidemiológicos a gran escala indican que entre el 30 y el 40 % de las mujeres de 18 a 59 años han experimentado una disminución del deseo sexual. A pesar de ello, la libido femenina se ha investigado mucho menos que la masculina, y el prejuicio de que "es normal que las mujeres tengan poco deseo" retrasa tanto el reconocimiento del problema como su abordaje.

Lo importante es que la disminución del deseo solo se convierte en un "problema" cuando la propia persona lo vive con malestar. Tener poco deseo sexual no es una enfermedad en sí misma. Si no afecta a la relación de pareja y la persona no sufre por ello, no es necesario ningún tratamiento.

Causas de la disminución del deseo sexual femenino

Factores hormonales

Los estrógenos y la testosterona desempeñan un papel importante también en el deseo sexual femenino. Tras el parto, durante la lactancia y en la menopausia, estas hormonas fluctúan considerablemente y afectan a la libido. Los anticonceptivos orales (píldora) también pueden reducir el deseo al aumentar la SHBG (globulina fijadora de hormonas sexuales), lo que disminuye la testosterona libre.

El hipotiroidismo es otro factor que altera el equilibrio hormonal. Si la disminución del deseo persiste sin causa aparente, vale la pena considerar un análisis de hormonas tiroideas.

Factores psicológicos

Estrés, fatiga, depresión, trastornos de ansiedad, traumas sexuales previos y problemas de imagen corporal. Se considera que el deseo sexual femenino es más sensible a los factores psicológicos que el masculino. En particular, las mujeres que soportan la triple carga de tareas domésticas, crianza y trabajo carecen físicamente del espacio mental para sentir deseo sexual.

Un error frecuente es pensar que "el deseo desapareció porque el amor se enfrió". No es exacto. Incluso con un amor profundo, el agotamiento físico y psicológico puede apagar físicamente el interruptor del deseo, y esto ocurre con normalidad.

Factores relacionales

Debilitamiento de la conexión emocional con la pareja, conflictos no resueltos, falta de confianza. Para muchas mujeres, el deseo sexual está estrechamente ligado a la intimidad emocional. Es poco frecuente que la libido se mantenga cuando la relación se ha enfriado.

La acumulación de pequeñas frustraciones cotidianas tampoco debe subestimarse. El resentimiento por la falta de colaboración en las tareas domésticas o sentir que no se es escuchada puede manifestarse como distancia sexual sin que ninguno de los dos lo advierta.

Efectos secundarios de medicamentos

Los ISRS (antidepresivos) tienen un efecto notable sobre el deseo y la respuesta sexual femenina. Los antihipertensivos, los antihistamínicos y algunas terapias hormonales también pueden causar disminución de la libido. Si estás tomando medicación y notas una bajada del deseo, consulta con tu médico prescriptor en lugar de interrumpir el tratamiento por tu cuenta.

Estrategias para afrontarlo

1. No te culpes

No necesitas sentir culpa por "amar a tu pareja y aun así no tener deseo". El amor y el deseo sexual funcionan con sistemas diferentes. La disminución de la libido no tiene nada que ver con la profundidad de tu amor.

2. Comprender el "deseo espontáneo" y el "deseo responsivo"

La investigadora sexual Emily Nagoski explica que existen dos tipos de deseo: el "deseo espontáneo" (sentir ganas sin ningún estímulo previo) y el "deseo responsivo" (sentir ganas solo tras recibir estimulación). Aproximadamente el 30 % de las mujeres funcionan principalmente con deseo responsivo, y "no tener ganas desde el principio" es completamente normal. El patrón en el que el deseo aumenta después de iniciar la actividad sexual no es una anomalía, sino una respuesta normal y frecuente en las mujeres.

Conocer esta distinción puede reducir significativamente la ansiedad de "algo me pasa". Para quienes funcionan con deseo responsivo, la premisa de "debería desearlo desde el principio" es en sí misma incorrecta.

3. Dialogar con tu pareja

Comunicar la disminución del deseo a tu pareja requiere valor, pero ocultarlo empeora la relación. Explica que "no es que no te resulte atractivo/a" y que "hay factores físicos y psicológicos", y muestra disposición a buscar soluciones juntos.

Durante la conversación, evita un lenguaje de culpa. Decir "mi cuerpo está en este estado" en lugar de "es tu culpa" evita una reacción defensiva y conduce a un diálogo constructivo.

4. Consultar a un profesional sanitario

Análisis hormonales, revisión de la medicación, evaluación de problemas ginecológicos. Cuando la causa de la disminución del deseo es médica, un tratamiento adecuado puede mejorar la situación. Hablar de inquietudes sexuales puede resultar incómodo, pero los ginecólogos y especialistas en medicina sexual atienden este tipo de consultas a diario. No hay nada de que avergonzarse.

Errores frecuentes

Depositar esperanzas excesivas en suplementos o "alimentos para aumentar la libido" es una trampa habitual. Prácticamente ningún suplemento ha demostrado científicamente aumentar el deseo de forma significativa. Confiar solo en suplementos sin abordar las causas de fondo (hormonas, psicología, relación) no solo es ineficaz, sino que posterga soluciones reales.

Otra trampa es obsesionarse con la frecuencia. No existe un estándar de "cuantas veces por semana es normal". La frecuencia con la que ambos se sienten satisfechos es la respuesta correcta para esa pareja.

Conclusión

La disminución del deseo sexual femenino es un problema frecuente con causas múltiples. No eres "fría" ni estás "rota". No te culpes, comprende las causas, dialoga con tu pareja y, si es necesario, recurre a la ayuda de un profesional.

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