Pareja

Afrontar la incompatibilidad de deseo sexual - Cerrar la brecha entre «querer» y «no querer»

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La diferencia de deseo no es una «diferencia de amor»

Quien tiene más deseo siente «no me quieren», y quien tiene menos siente «me agobia que me busquen». La incompatibilidad de deseo sexual no es un problema de uno solo, sino un «desajuste» entre los dos. El deseo sexual fluctúa por hormonas, estrés, estado físico, edad y experiencias pasadas, y las diferencias individuales son grandes.

Tres enfoques para cerrar la brecha

1. Ampliar la definición de «sexo»

Se abandona la idea fija de que relación sexual = penetración. Masajes, besos, abrazarse, tocarse con las manos: al incluir un sentido amplio de contacto sexual entre las opciones, se libera del dilema de «todo o nada».

2. Cuidar la forma de rechazar

En lugar de «estoy cansado/a, no puedo», prueba con «hoy mi cuerpo está agotado, pero quiero estar pegado/a a ti». Ofrecer una alternativa en vez de un rechazo total reduce el dolor de quien ha tomado la iniciativa. (Los libros sobre sexualidad en pareja también pueden ser de ayuda)

3. Hablar periódicamente sobre «sexo»

Si se evita continuamente el tema sexual, la insatisfacción se acumula y estalla. Aunque sea una vez al mes, cread un espacio para hablar: «¿qué opinas de nuestra vida sexual últimamente?». El diálogo que supera la vergüenza protege la relación. (Los libros sobre superar la falta de sexo ofrecen técnicas concretas de diálogo)

Entender el deseo «reactivo» y el «espontáneo»

La investigación de la sexóloga Emily Nagoski ha popularizado la existencia de dos tipos de deseo sexual. El «espontáneo» es el tipo en el que surge el deseo sin un detonante particular. El «reactivo» es el tipo en el que el deseo nace solo tras recibir un estímulo sexual (besos, caricias, un ambiente propicio).

Se estima que aproximadamente el 75 % de los hombres son de tipo espontáneo y el 70 % de las mujeres de tipo reactivo, aunque ambos tipos existen independientemente del género. El problema surge cuando la pareja de tipo espontáneo malinterpreta que «no le intereso» y la de tipo reactivo se autojuzga pensando «tengo poco deseo». En realidad, las personas de tipo reactivo sienten deseo sexual plenamente cuando reciben la estimulación adecuada. Solo con entender esta diferencia, muchos casos de «incompatibilidad de deseo» se resuelven.

El «sexo programado» como opción

Puede que «programar el sexo» no suene romántico. Sin embargo, para parejas ocupadas, el sexo programado es una solución muy realista y eficaz.

Si no hay resistencia a planificar una cita, pero sí a planificar el sexo, es porque existe la creencia de que «el sexo debería surgir de forma natural». Pero si al principio de la relación el sexo era frecuente, era porque había más tiempo juntos y novedad, no porque ocurriera «naturalmente». En las relaciones a largo plazo, reservar intencionadamente tiempo íntimo es indispensable para mantener la vida sexual. Se establece una «noche de pareja» semanal, se deja el móvil en otra habitación y se apaga la televisión. Aunque no se llegue al sexo, compartir tiempo íntimo tiene valor en sí mismo.

Resumen

La incompatibilidad de deseo sexual se puede superar ampliando la definición de sexo, cuidando la forma de rechazar y dialogando periódicamente. Ninguno de los dos tiene la culpa. Es algo que se ajusta entre los dos.

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