Pareja

Afrontar la disminución del deseo sexual masculino - Liberarse de la presión de "ser hombre"

Este artículo se lee en unos 9 minutos Redacción y gestión: Kokomori

El mito de que "los hombres siempre tienen deseo"

La creencia social de que "los hombres siempre quieren sexo" causa un doble sufrimiento a quienes experimentan una disminución del deseo. Al malestar por la falta de libido se suma la autonegación de pensar "quizá no soy suficientemente hombre".

En realidad, la disminución del deseo sexual masculino no es infrecuente. La proporción de hombres que lo refieren aumenta con la edad, pero también hay quienes llegan a consultarlo entre los 20 y los 30 años. Los desencadenantes no distinguen edades: el interés que se apaga durante una temporada de mucho trabajo, o el cambio que se nota a partir del momento en que se sustituyó un medicamento. Aun así, la presión social de "ser hombre" eleva la barrera para acudir al médico y aleja la propia oportunidad de averiguar la causa.

Causas de la disminución del deseo sexual masculino

Descenso de la testosterona

La testosterona es el principal motor del deseo sexual masculino. A partir de los 30 años, desciende aproximadamente un 1-2 % anual. Sin embargo, no solo la edad influye: la obesidad, la falta de sueño, el estrés crónico y el consumo excesivo de alcohol también la reducen. En particular, la grasa visceral contiene abundante aromatasa (enzima que convierte la testosterona en estrógenos), por lo que la obesidad es un factor de riesgo importante para la pérdida de libido.

Un error frecuente es creer que "testosterona baja equivale a deseo cero". En realidad, la testosterona no es el único factor del deseo. No es raro que el deseo baje aunque las cifras estén dentro del rango normal y, al contrario, hay quienes no notan ningún síntoma con valores algo por debajo de la referencia. Es importante no obsesionarse solo con las cifras y valorar el cuadro general.

Factores psicológicos

Estrés laboral, depresión, trastornos de ansiedad, problemas en la relación de pareja. El deseo masculino también se ve muy afectado por factores psicológicos, pero el prejuicio de que "a los hombres no les baja la libido por motivos mentales" impide reconocer las causas psicológicas. Hay informes de que muchos hombres con depresión experimentan una disminución del deseo.

Un factor que a menudo se pasa por alto es la "ansiedad de rendimiento". Una sola experiencia fallida genera el temor anticipado de que "quizá vuelva a ir mal", y esa inquietud a su vez suprime el deseo, creando un círculo vicioso. En estos casos el cuerpo no tiene ningún problema físico, por lo que las pruebas médicas no detectan anomalías.

Efectos secundarios de medicamentos

ISRS (antidepresivos), finasterida (tratamiento de la alopecia androgénica), antihipertensivos y analgésicos opioides. Estos son fármacos representativos con efectos secundarios sobre la libido. En particular, con la finasterida se ha descrito el "síndrome posfinasterida", en el que los efectos sobre la función sexual persisten incluso tras suspender el tratamiento. Muchos hombres sienten reparo en comentar la bajada de libido con el médico prescriptor, pero un cambio de medicación o un ajuste de dosis puede mejorar la situación, por lo que hablarlo con franqueza es fundamental.

Consumo excesivo de pornografía

Hay estudios que señalan una relación entre el consumo excesivo de pornografía en internet y la disminución del interés sexual hacia la pareja real, aunque la interpretación de la causalidad sigue siendo objeto de debate. El cerebro se habitúa a los estímulos irreales de la pornografía y deja de alcanzar una excitación suficiente en situaciones sexuales reales. Esto se conoce a veces como "disfunción sexual inducida por pornografía", y se han descrito casos de recuperación tras dejar la pornografía durante varias semanas.

Errores comunes y trampas

Algunos malentendidos frecuentes entre los hombres que sufren una bajada de deseo:

  • "Los suplementos lo solucionan": la mayoría de los suplementos que prometen aumentar la testosterona carecen de una demostración clínica suficiente. Cuando es médicamente necesario, la TRT prescrita por un médico es la opción correcta.
  • "Forzar la relación sexual hará que vuelva": mantener relaciones por obligación puede, al contrario, acumular aversión psicológica y resultar contraproducente.
  • "Cambiar de pareja lo resolverá": el "efecto luna de miel" de una nueva relación puede restaurar temporalmente el deseo, pero si no se resuelve la causa de fondo el mismo problema se repetirá.

Estrategias para afrontarlo

1. Acudir al urólogo

Medir los niveles de testosterona es sencillo mediante un análisis de sangre. Si la testosterona libre está por debajo de los valores de referencia, la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) puede ser una opción. No obstante, la TRT también tiene efectos secundarios (policitemia, acné, supresión de la producción espermática, entre otros), por lo que es necesario consultarlo a fondo con un especialista. Puede dar vergüenza, pero para el urólogo las consultas sobre deseo sexual son parte de la práctica diaria.

2. Mejorar los hábitos de vida

Se considera que el entrenamiento de fuerza (especialmente los ejercicios que implican grandes grupos musculares, como las sentadillas y el peso muerto) influye favorablemente en la secreción de testosterona. Dormir lo suficiente (7-9 horas), mantener un peso adecuado y limitar el consumo excesivo de alcohol. Estas mejoras básicas en el estilo de vida son la base para recuperar la libido. Los resultados suelen tardar entre 4 y 12 semanas, así que más que esperar efectos inmediatos, lo importante es la constancia.

3. Ser sincero con tu pareja

Si ocultas la disminución del deseo, tu pareja puede malinterpretar que "ya no le resulta atractiva". Comunicar con honestidad que "últimamente mi deseo ha bajado, pero es un problema independiente de mi amor por ti" reduce la ansiedad de tu pareja y permite crear un marco para afrontarlo juntos. También pueden ser útiles libros sobre relaciones de pareja.

Lo clave al comunicarlo es dejar claro dentro de la relación que "no es tu culpa" y mostrar la actitud de "quiero resolverlo contigo". En la relación, aumentar no solo la intimidad sexual, sino también el contacto físico y las expresiones verbales de cariño, resulta igualmente eficaz.

4. Soltar la presión de la "masculinidad"

La intensidad del deseo sexual no es lo que define el valor de un hombre. La creencia de que "tener siempre ganas" es un requisito de la masculinidad es una forma de masculinidad tóxica. El deseo fluctúa, y que disminuya es algo natural en el ser humano. Hace falta la perspectiva de aceptar que el deseo cambia con la edad, el estrés y el estado de salud no como una "anomalía", sino como "un fenómeno fisiológico corriente".

Próximos pasos

Empieza por hacerte una idea objetiva de tu propio estado. Horas de sueño, nivel de ejercicio, nivel de estrés, medicamentos que tomas. Con solo registrar estos datos durante unas dos semanas, pueden aparecer pistas sobre la causa. Sobre esa base, si no hay mejoría, considera acudir al urólogo. La disminución del deseo sexual masculino no es un secreto vergonzoso, sino un problema abordable. Identificar la causa, revisar los hábitos de vida, dialogar con la pareja y, si hace falta, recurrir a la ayuda médica. Liberarte de la presión de "ser hombre" es el primer paso hacia la recuperación.

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