Cocinar para cuidar la salud mental - La estabilidad emocional que se obtiene al usar las manos
Por qué cocinar beneficia la salud mental
Cocinar es una actividad que emplea los cinco sentidos a pleno rendimiento. El sonido al cortar las verduras, el aroma de las especias, el cambio de color al dorar. Concentrarse en todo ello aleja la mente de los arrepentimientos del pasado y la ansiedad por el futuro, permitiendo sumergirse en el «aquí y ahora». Esto es, en esencia, una práctica de mindfulness.
Tres efectos de la «terapia culinaria»
1. Recuperación de la sensación de control
Cuando en el trabajo o en las relaciones sientes que «no puedes hacer nada», cocinar es una actividad que produce resultados seguros. Si sigues la receta, el plato se completa. Esta pequeña experiencia de éxito devuelve la sensación de control perdida.
2. Expresión de la creatividad
Pensar qué preparar con lo que queda en la nevera. Cuidar la presentación. Cocinar es una de las pocas oportunidades cotidianas para ejercitar la creatividad. (Los libros sobre cocina y salud mental también son una buena referencia)
3. Hacer feliz a alguien
Preparar algo con tus propias manos para la familia o los amigos y escuchar un «está delicioso». Esta experiencia eleva la autoestima y refuerza los vínculos con los demás. (Los libros sobre cómo disfrutar de la cocina te enseñan nuevas recetas)
La base científica de la «terapia culinaria»
Varios estudios respaldan que cocinar es beneficioso para la salud mental. Un equipo de investigación australiano publicó en 2019 un artículo que mostraba que las personas que cocinan en casa al menos 3 veces por semana presentan puntuaciones de síntomas depresivos significativamente más bajas que quienes no lo hacen. Se cree que el acto de cocinar proporciona simultáneamente sensación de logro, autoeficacia y mindfulness.
Especialmente destacable es el efecto del «trabajo manual repetitivo». Picar verduras, amasar masa, remover una olla. Estos movimientos repetitivos simples, al igual que tejer o hacer cerámica, inhiben la hiperactividad de la red neuronal por defecto del cerebro (el circuito que divaga en pensamientos). Las personas con ansiedad o depresión suelen tener este circuito sobreactivado, y el trabajo manual de la cocina lo calma suavemente.
Recetas de «mínimo esfuerzo» para cuando el ánimo está bajo
Cuando estás mal emocionalmente, no tienes energía para cocinar platos elaborados. En esos momentos, «freír un huevo» o «hacer una sopa de miso» es más que suficiente. Lo importante no es la perfección del resultado, sino el acto en sí de «haber preparado algo para ti».
En concreto, calentar arroz congelado en el microondas y añadir verduras cortadas a una sopa de miso instantánea ya cuenta como cocinar. Esta «cocina mínima» contribuye más a la recuperación mental que comprar comida preparada, porque implica la sensación de agencia de «yo elegí y yo preparé». En estados depresivos se tiende a perder la agencia, y una pequeña acción culinaria puede ser el detonante para recuperarla.
Conclusión
Cocinar es una de las formas de autocuidado más accesibles. No hace falta aspirar a la perfección: el valor reside en el propio proceso de usar las manos. A partir de la cena de hoy, prueba a cambiar un poco tu perspectiva.