Entender la sobreingesta emocional - Mecanismo del comer por estrés y cómo afrontarlo
Por qué comemos cuando estamos estresados
Cuando sientes estrés, el cerebro secreta cortisol y aumenta el deseo de alimentos hipercalóricos. Al comer dulces o grasas se libera dopamina temporalmente y te sientes mejor. Sin embargo, esa «recompensa» desaparece en poco tiempo y queda la culpa.
3 formas de salir del comer por estrés
1. Distingue entre hambre y emoción
Cuando sientas ganas de comer, pregúntate «¿tengo realmente hambre?». El hambre física aumenta gradualmente, pero el apetito emocional aparece de repente. Si te das cuenta de que es emocional, espera solo 5 minutos. En la mayoría de los casos, el impulso se desvanece.
2. Ten formas de aliviar el estrés que no impliquen comida
Pasear, respirar profundamente, escuchar música, llamar a un amigo. Haz una lista de al menos 3 formas de aliviar el estrés que no sean comer, y recurre a una conducta alternativa cuando llegue el impulso. (Los libros sobre alimentación y emociones también son una buena referencia)
3. No te culpes
Si acabas comiendo por estrés, no te castigues. La culpa genera más estrés y caes en un círculo vicioso de volver a comer. Lo importante es cambiar el chip: «Hoy he comido, pero la próxima vez probaré otra cosa». (En libros sobre alimentación consciente puedes aprender de forma sistemática)
Resumen
Comer por estrés no es falta de voluntad, sino un mecanismo del cerebro. Distinguir entre hambre y emoción, preparar conductas alternativas y no culparte: con estos 3 pasos aprenderás a gestionar el estrés sin recurrir a la comida.