Crecimiento personal

Cómo entrenar el pensamiento creativo

Este artículo se lee en unos 6 minutos

Comprender la naturaleza de la creatividad

La creatividad es la capacidad de combinar conocimientos y experiencias existentes de formas nuevas para generar ideas o soluciones valiosas. No es exclusiva de artistas o diseñadores; es una habilidad esencial para resolver problemas cotidianos y mejorar en el ámbito profesional.

La investigadora de Harvard Teresa Amabile explica la creatividad mediante tres componentes: «conocimiento experto», «habilidades de pensamiento creativo» y «motivación intrínseca». El conocimiento experto proporciona la materia prima, las habilidades de pensamiento ofrecen formas de combinarla y la motivación sostiene la actividad creativa. Es decir, la creatividad no es un don innato, sino algo que cualquiera puede desarrollar cultivando estos elementos.

Barreras que bloquean el pensamiento creativo

Fijación funcional

Por ejemplo, el estado en el que solo podemos ver las cosas según su uso o método convencional se denomina «fijación funcional». Si tenemos la idea fija de que un clip solo sirve para sujetar papeles, nos cuesta pensar en otros usos. Romper conscientemente esta fijación es el punto de partida del pensamiento creativo.

Miedo a la evaluación

El temor a que piensen «qué idea tan rara» es el mayor enemigo de la creatividad. Las ideas innovadoras al principio siempre parecen extrañas. La clave está en crear primero dentro de uno mismo un entorno donde se pueda pensar libremente sin preocuparse por el juicio ajeno.

Inercia del pensamiento

El cerebro humano prioriza la eficiencia, por lo que tiende a pensar siguiendo patrones habituales. Si cada día recorres el mismo camino al trabajo y usas los mismos métodos, tu pensamiento también se vuelve rígido. Romper conscientemente esos patrones estimula la creatividad.

Cinco ejercicios para entrenar el pensamiento creativo

1. Incorporar conocimientos de campos diferentes

Se ha demostrado que la creatividad surge con mayor facilidad en la intersección de conocimientos de distintas disciplinas. Frans Johansson lo denominó «efecto Medici». Leer libros de géneros que normalmente no lees, hablar con personas de otros sectores o empezar un nuevo pasatiempo son acciones que amplían tu base de conocimiento y potencian la creatividad. (Libros sobre pensamiento creativo)

2. Hacer lluvia de ideas en solitario

Consiste en elegir un tema y escribir tantas ideas como sea posible en 10 minutos. Se prioriza la cantidad sobre la calidad y se anota todo, por descabellado que parezca. Este entrenamiento del «pensamiento divergente» amplía tu repertorio de ideas. Los libros sobre pensamiento creativo también son útiles para aprender diversas técnicas de generación de ideas.

3. Establecer restricciones

Investigaciones demuestran que la creatividad se manifiesta mejor con restricciones moderadas que con libertad total. Plantearse «¿cómo lo resolvería con presupuesto cero?» o «¿cómo lo explicaría con solo tres palabras?» genera ideas diferentes a las habituales precisamente gracias a esas limitaciones.

4. Caminar

Un estudio de la Universidad de Stanford demostró que caminar mejora el pensamiento creativo en un promedio del 60%. Caminar al aire libre es especialmente eficaz. Se cree que el ritmo de la marcha activa la red neuronal por defecto del cerebro y facilita la asociación libre de ideas.

5. Pensar desde perspectivas diferentes

Adoptar intencionadamente otro punto de vista, como «¿qué pensaría un niño?» o «¿cómo vería este problema un extraterrestre?», permite romper ideas preconcebidas. Los «Seis sombreros para pensar» de Edward de Bono también son un marco eficaz para cambiar de perspectiva.

Hábitos cotidianos para cultivar la creatividad

Afinar la capacidad de observación

El paisaje del camino al trabajo, el comportamiento de las personas en una cafetería, el diseño del envase de un producto: la vida cotidiana está llena de pistas para la creación. El hábito de preguntarse «¿por qué es así?» o «¿habría una forma mejor?» desarrolla una mirada creativa. (Los libros relacionados también pueden ser de ayuda)

Registrar las ideas

Las buenas ideas aparecen de repente y desaparecen enseguida. Lleva siempre contigo la aplicación de notas del móvil o una libreta pequeña y adquiere el hábito de anotar lo que se te ocurra de inmediato.

Reservar tiempo para el aburrimiento

Si estás constantemente mirando el móvil, el cerebro se ocupa procesando información y no queda espacio para la imaginación libre. Crear intencionadamente momentos alejados de los dispositivos digitales genera el margen necesario para que el cerebro asocie ideas libremente. Las guías prácticas para potenciar la creatividad también son un buen recurso.

Puntos clave de este artículo

  • Conocer los pasos concretos para superar las barreras del pensamiento creativo
  • Cinco ejercicios para entrenar el pensamiento creativo
  • Claves para cultivar la creatividad en el día a día
  • Incorporar la ruptura de la fijación funcional a la vida cotidiana

El equilibrio entre creatividad y capacidad de ejecución

Generar ideas por sí solo no crea valor. Tan importante como el pensamiento creativo es la capacidad de llevar las ideas a la práctica. De cada 100 ideas, basta con ejecutar una o dos. Lo esencial es mantener en marcha el ciclo de ideación y ejecución. En lugar de esperar la idea perfecta, la actitud de probar aunque sea imperfecta es lo que conduce a resultados creativos.

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