Creatividad

Superar el bloqueo creativo - Remedios para cuando la creatividad se agota

Este artículo se lee en unos 7 minutos Redacción y gestión: Kokomori

La verdadera naturaleza del bloqueo creativo

El bloqueo creativo (el estancamiento de la creatividad) es un fenómeno que experimentan todas las personas dedicadas a trabajos creativos: escritores, artistas, diseñadores, músicos, programadores. Cuanto más tiempo lleva alguien creando, más veces ha atravesado temporadas en las que las manos se detienen con la entrega encima, o en las que pasan varios días sin que la primera línea acabe de encajar. Como el nivel que exiges a tu propia producción sube a medida que sube tu destreza, también les ocurre a quienes acumulan experiencia.

El bloqueo creativo no es prueba de que «el talento se ha secado». En la mayoría de los casos es perfeccionismo, miedo, cansancio, falta de estímulos, o un estado pasajero que surge durante el proceso en que el cerebro está «incubando» nuevas ideas.

Principales causas del bloqueo creativo

Perfeccionismo

La presión de «tengo que hacer algo extraordinario» impide empezar a crear. El lienzo en blanco, el documento vacío, la pista en la que no hay nada grabado. La creencia de que el primer paso debe ser perfecto crea un estado en el que no se produce nada.

Miedo a la evaluación

«¿Y si me critican?» «¿Y si se ríen de mí?» «¿Y si es peor que mi obra anterior?» El miedo a la evaluación ajena impide asumir riesgos creativos. Teresa Amabile, psicóloga que ha investigado la creatividad, sostiene que cuando se es muy consciente de la evaluación o la recompensa externas, la motivación que brota desde dentro se adelgaza y la creación tiende a encogerse.

Agotamiento del input

La creación no se sostiene solo con la producción. Cuando falta el input de nuevas experiencias, conocimientos y sensaciones, se agota la materia prima de las ideas. El mismo entorno, la misma rutina, las mismas fuentes de información. Una vida diaria sin variación asfixia la creatividad.

Cinco métodos para superar el bloqueo

1. Darte permiso para crear «basura»

La escritora Anne Lamott habla de los «Shitty First Drafts»: el primer borrador puede ser basura. Antes que aspirar a la perfección, lo importante es darle forma a algo, sea lo que sea. La calidad se puede mejorar después, pero lo que no existe no se puede mejorar. Declara que «hoy es el día de hacer basura» y mueve las manos sin preocuparte en absoluto por la calidad.

2. Establecer restricciones

Va contra la intuición, pero las restricciones elevan la creatividad. «Escribirlo en menos de cinco minutos.» «Dibujar solo con tres colores.» «Componer únicamente cuatro compases.» Cuando las restricciones estrechan las opciones, el cerebro se pone a buscar soluciones creativas dentro de las condiciones limitadas. Es el mismo principio por el que el límite de 140 caracteres de Twitter (ahora X) dio lugar a una forma literaria propia.

3. Cambiar de entorno

Trabajar en una cafetería distinta a la habitual, salir a caminar, ir a un museo, hacer un viaje. El cambio de entorno aporta nuevos estímulos al cerebro y rompe los patrones de pensamiento fijados. En un experimento de la Universidad de Stanford publicado en 2014, el 81% de los participantes que abordaron tareas de pensamiento divergente mientras caminaban en una cinta obtuvieron mejores puntuaciones que cuando las abordaron sentados. El efecto seguía presente después de terminar de caminar y volver a sentarse, y quienes caminaron al aire libre produjeron ideas todavía más originales.

4. Buscar input en otros campos

Obtén estímulos de áreas ajenas a tu especialidad. Un músico que mira pintura, un escritor que lee artículos científicos, un diseñador que aprende a cocinar. Los conocimientos y experiencias de otro campo generan combinaciones inesperadas (serendipia) y a veces conducen a un salto adelante.

5. Descansar

El bloqueo creativo es a veces una señal de que el cerebro «necesita descanso». En lugar de forzarte a seguir creando, descansar de manera consciente activa la red neuronal por defecto del cerebro (las regiones que se encargan del procesamiento inconsciente del pensamiento) y da lugar a esa experiencia en la que la idea «baja» sola. Que Arquímedes gritara «¡Eureka!» en el baño es el símbolo de que la intuición creativa nace precisamente en estado de relajación.

Cambia tu entorno para cambiar de perspectiva

Cuando sigues haciendo lo mismo en el mismo sitio, el pensamiento también tiende a dar vueltas por el mismo lugar. En esos momentos resulta eficaz cambiar el lugar de trabajo. Basta con ponerse en un entorno distinto al habitual, una cafetería, una biblioteca, un banco del parque, para que cambien los estímulos que entran y sea más fácil que surjan ideas nuevas. Abrir un libro de un campo que no lees nunca, o acercarte a obras de otro género, también es un buen estímulo. El atasco es una señal de que la perspectiva se ha endurecido. Cambiar la entrada de forma deliberada pone de nuevo en marcha el flujo detenido.

Empieza pequeño para tomar impulso

Ante una tarea grande, su peso te abruma y las manos se detienen. En esos momentos, el truco está en empezar por un paso mínimo en vez de apuntar a la obra terminada. Basta con escribir cinco minutos, hacer un único boceto tosco o simplemente anotar la palabra que se te ha ocurrido. En cuanto empiezas, el impulso de haberte puesto en marcha atrae el paso siguiente. No empiezas cuando llega la motivación: la motivación brota porque has empezado. Un comienzo pequeño es la manera más segura de romper el bloqueo.

Resumen

El bloqueo creativo es una parte normal de una vida creativa. Date permiso para hacer basura, establece restricciones, cambia de entorno, toma input de otros campos y descansa si lo necesitas. Los bloqueos no duran para siempre. Más allá de ellos espera una creación nueva.

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