Filosofía

Clarificación de valores

Proceso de explorar conscientemente y verbalizar qué es lo verdaderamente importante para uno mismo. Constituye también un elemento central de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT).

Qué es la clarificación de valores

La clarificación de valores (Values Clarification) es el trabajo de explorar conscientemente qué es lo que valoramos en la vida y qué tipo de persona queremos ser, y ponerlo en palabras. Los «valores» a los que nos referimos aquí difieren de las metas u objetivos. Una meta se completa al alcanzarla, pero un valor es como una dirección: no señala un punto de llegada, sino la dirección en la que avanzar. Por ejemplo, «ser íntegro» es un valor, mientras que «no mentir» es una meta. Los valores se viven siempre en tiempo presente y nunca se completan. En la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), la clarificación de valores ocupa un lugar central en el tratamiento, cuyo objetivo no es la eliminación del sufrimiento sino la ampliación de las acciones alineadas con los valores.

Por qué es importante clarificar los valores

Muchas personas toman las decisiones de su vida basándose no en sus propios valores, sino en las expectativas sociales, los deseos de sus padres o la valoración del entorno. Como resultado, se encuentran insatisfechas a pesar del éxito objetivo, o vacías a pesar de estar constantemente ocupadas. Vivir con los valores sin clarificar es como navegar sin mapa: en cualquier puerto al que se llegue, se siente que «este no es el lugar». Clarificar los valores proporciona un criterio coherente para las decisiones cotidianas y permite mantener un sentido de propósito - «por qué hago esto» - incluso en situaciones difíciles. Las investigaciones muestran que las personas que reconocen con claridad sus valores poseen mayor resistencia al estrés y mayor satisfacción vital.

Cómo explorar los propios valores

La clarificación de valores no es un trabajo de encontrar la respuesta correcta, sino un proceso de exploración cuidadosa del propio interior. Preguntas como «¿Qué seguiría haciendo aunque nadie me lo reconociera?», «¿Qué me gustaría que dijeran de mí en mi funeral?» o «¿En qué momentos me siento más vivo?» ofrecen pistas hacia los valores. Es importante distinguir entre «debería» y «quiero». «Debería cuidar a mi familia» es una norma social; «quiero conectar profundamente con mi familia» es un valor personal. Ambos pueden coincidir, pero no siempre es así. Una vez identificados los propios valores, el siguiente paso es traducirlos en pequeñas acciones cotidianas. Las acciones alineadas con los valores, aunque conlleven ansiedad o dificultad, proporcionan una sensación de plenitud y sentido. Eso es lo que significa vivir orientado no hacia la evitación del dolor, sino hacia la aproximación a los valores.

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