Filosofía

Dejar de vivir según los valores ajenos - un enfoque filosófico para encontrar tu propio eje

Este artículo se lee en unos 4 minutos

El sufrimiento de vivir con valores prestados

«Debes ir a una buena universidad», «debes tener un trabajo estable», «debes casarte y tener hijos». Muchos de estos «debes» no los elegiste tú, sino que los heredaste inconscientemente de tus padres o de la sociedad. El psicólogo Carl Rogers llamó a esto «condiciones de valor»: un estado en el que internalizas las condiciones de «si soy así, seré amado» y vives reprimiendo tu verdadero yo.

Cuando vives con valores prestados, ni el éxito te satisface ni el fracaso te deja en paz. Asciendes y sientes el vacío de «¿realmente quería esto?»; te casas y dudas «¿realmente era esta persona?». La falta de sensación de logro es la prueba de que el objetivo no era tuyo.

El filósofo Sartre afirmó que «el hombre está condenado a ser libre». Precisamente porque somos libres, debemos elegir por nosotros mismos. Para escapar de ese peso, muchas personas optan por seguir los valores ajenos. Pero el precio de esa evasión es un vacío fundamental: no estar viviendo tu propia vida.

Cómo encontrar tus propios valores

Repetir «¿por qué?» cinco veces

«Quiero ascender» → ¿por qué? → «Quiero ser reconocido» → ¿por qué? → «Quiero sentir que tengo valor» → ¿por qué no lo sientes? → «Porque mis padres nunca me reconocieron». Al profundizar en la motivación real detrás de los deseos superficiales, se hace visible lo que verdaderamente valoras. Es el mismo principio del «análisis de los cinco porqués» de Toyota: seguir preguntando hasta llegar a la causa raíz.

Usar la envidia como pista

La envidia es una emoción incómoda, pero también un espejo que refleja tus verdaderos deseos. Si envidias a un amigo que trabaja libremente como freelance, quizá buscas «libertad». Si envidias a alguien reconocido por su actividad creativa, quizá buscas «expresión de la creatividad». Analizar el objeto de tu envidia hace emerger los deseos reprimidos. (Los libros de introducción a la filosofía permiten profundizar en esta reflexión)

Imaginar «de qué te arrepentirás al morir»

La enfermera de cuidados paliativos Bronnie Ware documentó los «cinco arrepentimientos en el lecho de muerte», y el número uno fue: «Ojalá hubiera vivido una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí». Este arrepentimiento fue universal, trascendiendo género, edad y cultura. Preguntarte periódicamente «¿me arrepentiré de esta elección dentro de diez años?» transforma tus decisiones cotidianas.

Clasificación de tarjetas de valores

Es una técnica utilizada en psicología. Se preparan entre 30 y 50 tarjetas con valores como «libertad», «estabilidad», «creatividad», «familia», «aventura», «contribución», «conocimiento», «salud», «belleza», «poder», y se clasifican en tres grupos: «muy importante», «algo importante» y «no importante». Los cinco que queden en «muy importante» son tus valores nucleares. Tomar las decisiones de la vida basándote en estos cinco permite una vida coherente y satisfactoria. (Los libros sobre filosofía de vida también son una buena referencia)

Los valores cambian

Lo que era importante a los 20 años y lo que importa a los 40 es naturalmente diferente. Los valores no son fijos, sino que evolucionan con la experiencia. Es importante hacer un inventario periódico de tus valores (aproximadamente una vez al año) y preguntarte «¿qué es realmente importante para mí ahora?».

Conclusión

Encontrar tus propios valores no es una tarea que se completa de una vez. Es un proceso de seguir preguntando, seguir probando y seguir corrigiendo. Caminar con tu propia brújula en lugar del mapa de otros. Esa determinación cambia la calidad de tu vida desde la raíz.

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