Vergüenza tóxica
A diferencia de la vergüenza sana que se dirige a una conducta concreta, es la sensación de vergüenza internalizada como creencia profunda de que «uno mismo es un ser defectuoso». Corroe los cimientos de la autoestima.
La diferencia entre «sentir vergüenza» y «ser una vergüenza»
Existen dos tipos de vergüenza. Uno es la vergüenza sana: cuando se comete un error o se hiere a alguien, se siente que «aquella acción fue vergonzosa». Esta funciona como aprendizaje social y promueve la corrección de la conducta. El otro es la vergüenza tóxica (Toxic Shame). Esta no se dirige a una acción concreta, sino a la propia existencia. No es «aquella acción fue vergonzosa», sino «yo soy un ser vergonzoso», «tengo un defecto fundamental», «no debería existir en este mundo». La vergüenza tóxica está internalizada no tanto como una emoción, sino como una creencia profunda sobre uno mismo.
La vergüenza tóxica se forma en la mayoría de los casos durante la infancia. Experiencias repetidas de negación, de ser ignorado, de recibir amor solo de forma condicional. «Eres un inútil», «¿cómo es posible que no puedas hacer ni esto?», «si no existieras...». Un niño que recibe estos mensajes de forma continuada no aprende que «hizo algo malo», sino que «es un ser malo». Esta creencia no desaparece en la edad adulta y sigue manifestándose como perfeccionismo, tendencia a leer constantemente el estado de ánimo ajeno, miedo a la intimidad y autonegación crónica.
Cómo se manifiesta la vergüenza tóxica en la vida cotidiana
Quien carga con vergüenza tóxica se ve afectado por ella en todos los ámbitos de la vida cotidiana. No puede aceptar un elogio con naturalidad. Aunque tenga éxito, siente que «fue casualidad» o «pronto me descubrirán». No puede pedir ayuda. No puede mostrar vulnerabilidad. Vive con el miedo constante de que «si conocieran mi verdadero yo, me rechazarían». Todas estas son reacciones defensivas generadas por la vergüenza tóxica. La persona invierte una enorme cantidad de energía en no sentir vergüenza y en no mostrarla.
Qué significa recuperarse de la vergüenza
La recuperación de la vergüenza tóxica es difícil en soledad, porque la vergüenza se fortalece en el aislamiento. Como señala la investigadora Brené Brown, la vergüenza crece en el secreto, el silencio y la crítica, y se marchita en la empatía. Revelar la propia vergüenza a alguien de confianza y ser aceptado a pesar de ello constituye el núcleo de la recuperación. La experiencia acumulada de «puedo estar bien siendo como soy» va reescribiendo poco a poco la creencia grabada en la infancia de «soy un ser defectuoso». La vergüenza no desaparece de la noche a la mañana, pero es posible transitar de una vida dominada por la vergüenza a una vida en la que se puede coexistir con ella.
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