La psicología de repetir los mismos errores y cómo romper el ciclo: el mecanismo de la compulsión de repetición
La verdadera naturaleza del «otra vez lo mismo»
Cada vez que cambias de trabajo, chocas con el mismo tipo de jefe. En el amor, siempre eliges a alguien que no te valora. Consigues adelgazar, pero unos meses después vuelves al peso de antes. Juras que «la próxima vez será diferente», pero cuando te das cuenta, estás en el mismo punto.
Freud denominó este fenómeno «compulsión de repetición» (repetition compulsion). Los seres humanos, lejos de evitar las experiencias dolorosas, tienden inconscientemente a reproducirlas. Esta teoría, contraintuitiva, sigue siendo un concepto central de la psicología clínica más de 100 años después.
El mecanismo de la compulsión de repetición
El impulso de completar experiencias inacabadas
La mente humana tiene un fuerte impulso de completar las experiencias inacabadas. Este concepto, denominado «asuntos pendientes» (unfinished business) en la psicología Gestalt, explica cómo las experiencias emocionales que no fueron procesadas adecuadamente en el pasado dirigen inconscientemente el comportamiento presente.
Por ejemplo, una persona que no recibió suficiente afecto de sus padres en la infancia tiende, ya de adulta, a elegir parejas emocionalmente distantes con la expectativa inconsciente de que «esta vez sí seré amada». Aunque conscientemente piense «no quiero volver a sufrir», el inconsciente, impulsado por la esperanza de que «quizás esta vez funcione», reproduce el mismo patrón.
La seguridad del sufrimiento familiar
El cerebro humano tiende a elegir el sufrimiento conocido antes que el bienestar desconocido. Este fenómeno, llamado «el diablo conocido» (the devil you know), se debe a que el sufrimiento predecible es juzgado como «seguro» por el sistema nervioso, frente a una felicidad impredecible.
Una víctima de violencia de género que vuelve con su agresor, alguien que deja una empresa abusiva solo para acabar en un entorno similar. Estos comportamientos parecen irracionales desde fuera, pero para el sistema nervioso de la persona son una conducta de búsqueda de seguridad: «volver al entorno conocido». Aunque sea doloroso, la previsibilidad tiene un coste menor para el cerebro que un entorno nuevo e incierto.
El sesgo de autoconfirmación
Los seres humanos tienden a buscar selectivamente información que confirme la imagen que tienen de sí mismos. Una persona con la creencia de «no merezco ser amada» crea inconscientemente situaciones que confirman esa creencia.
Aunque aparezca una pareja cariñosa, la ansiedad de «algún día me traicionará» le lleva a destruir la relación por sí misma. Aunque tenga éxito en el trabajo, lo minimiza pensando «fue suerte». La realidad que contradice la autoimagen provoca disonancia cognitiva, por lo que el cerebro intenta eliminarla. Como resultado, la autoimagen negativa se cumple de forma autoprofética una y otra vez.
4 tipos típicos de patrones repetitivos
1. Repetición relacional
Elegir el mismo tipo de pareja y que la relación termine por la misma razón. Parejas dominantes, emocionalmente ausentes, dependientes. Aunque el rostro cambie, la dinámica de la relación es sorprendentemente similar.
2. Repetición laboral
Cambiar de trabajo y enfrentarse al mismo problema. Conflictos con el jefe, asumir responsabilidades excesivas, burnout. Que el problema te persiga aunque cambies de entorno se debe a que la raíz del problema no está en el entorno, sino en tus propios patrones de comportamiento.
3. Repetición física
Efecto rebote en las dietas, fracaso al dejar de fumar, abandono del hábito de ejercicio. Las repeticiones relacionadas con el cuerpo suelen descartarse como un problema de fuerza de voluntad, pero en muchos casos existe una estructura en la que necesidades emocionales se satisfacen a través de comportamientos físicos. Comer en exceso alivia la soledad, fumar es la única vía de escape del estrés, etc.
4. Repetición emocional
Caer repetidamente en el mismo estado emocional. Hagas lo que hagas, acabas sintiéndote impotente; en cualquier situación, sientes culpa. Se trata de un estado en el que una emoción concreta se ha convertido en la «posición de reposo», y al alejarse de ella se siente ansiedad, por lo que inconscientemente se busca volver a esa emoción.
5 pasos para romper el bucle de repetición
1. Reconocer el patrón
El primer paso, y el más importante, es darse cuenta de la existencia de la repetición. Escribe en orden cronológico tus relaciones amorosas, trabajos y relaciones interpersonales pasadas, y busca patrones comunes. «Siempre elijo a alguien que al principio parece ideal», «siempre surge el mismo problema al tercer mes», «siempre soy yo quien destruye la relación». En el momento en que el patrón se hace visible, deja de ser completamente inconsciente.
2. Explorar el origen del patrón
Rastrea cuándo y dónde comenzó el patrón que has identificado. En la mayoría de los casos, el origen se encuentra en el entorno familiar de la infancia. Solo con darse cuenta de que el patrón de «elegir parejas emocionalmente ausentes» tiene su origen en «un padre o madre emocionalmente ausente», el significado del comportamiento actual cambia. Esto no es para culpar a los padres, sino para comprender la motivación inconsciente de tu propio comportamiento. (Los libros sobre teoría del apego pueden ayudarte a profundizar en la comprensión)
3. Identificar el «momento de elección»
En los patrones repetitivos siempre hay un punto de bifurcación. Un punto en el que «si aquí elijo diferente, el resultado será distinto». Por ejemplo, la elección de «hacer la vista gorda la primera vez que presencias un comportamiento problemático de la otra persona». Identificar este punto de bifurcación de antemano permite tomar una decisión consciente la próxima vez que ese momento llegue.
4. Practicar tolerar la incomodidad
Romper un patrón repetitivo significa soltar el sufrimiento familiar y tolerar una incomodidad desconocida. Cuando eliges una relación saludable, al principio puedes sentir «aburrimiento» o «que falta algo». Eso es simplemente que tu sistema nervioso, acostumbrado al drama doloroso, juzga la calma como «anormal». Esta incomodidad es temporal y desaparece cuando el nuevo patrón se consolida.
5. Acumular conscientemente nuevas experiencias
No basta con romper el patrón antiguo. Es necesario construir conscientemente un patrón nuevo. «Apoyarme en alguien de confianza», «poner límites sin que la relación se rompa», «mostrar vulnerabilidad y ser aceptado». Al acumular estas nuevas experiencias una a una, el sistema nervioso aprende una nueva plantilla de «relación segura». (Los libros sobre terapia cognitivo-conductual también pueden ser de ayuda en la práctica)
La repetición no es «debilidad»
No necesitas culparte por repetir los mismos errores. La compulsión de repetición es un intento de la mente por sanar heridas del pasado. Solo el método es ineficiente; la motivación en sí es saludable.
Reconocer el patrón, comprender su origen y elegir conscientemente una alternativa. Este proceso no se completa de la noche a la mañana. Es posible que vuelvas al patrón antiguo varias veces. Sin embargo, volver siendo consciente del patrón y volver sin ninguna conciencia son cualitativamente muy diferentes. Con la conciencia, puedes darte cuenta antes en el siguiente punto de bifurcación y corregir el rumbo más rápidamente.