Positividad tóxica
Fenómeno en el que la creencia excesiva de que hay que ser positivo en cualquier circunstancia conduce a la negación y represión de las emociones negativas. Suele nacer de la buena intención, pero acaba agravando el sufrimiento.
Qué es la positividad tóxica
La positividad tóxica (toxic positivity) es el estado que se produce cuando la creencia de que hay que mantener una actitud positiva en toda circunstancia se lleva al extremo, hasta el punto de negar el derecho a sentir emociones negativas. «Piensa en positivo», «Si agradeces lo que tienes, todo irá bien», «Llorar no cambia nada». Estas frases suelen pronunciarse con buena intención, pero para quien sufre se traducen en el mensaje: «Tu dolor no es legítimo».
El pensamiento positivo en sí no es dañino. El problema surge cuando ser positivo se convierte en la única respuesta aceptable y se elimina el espacio para expresar tristeza, ira, ansiedad o decepción. Las emociones humanas funcionan como un ecosistema que incluye tanto lo agradable como lo desagradable. Intentar eliminar por la fuerza las emociones incómodas es como ignorar el dolor físico y seguir corriendo.
Los daños que genera la positividad tóxica
El efecto más grave de la positividad tóxica es que legitima la represión emocional. Cuando se interioriza el mensaje implícito de que «sentir emociones negativas es signo de debilidad», la persona empieza a ocultar lo que realmente siente bajo una fachada de alegría. Pero las emociones reprimidas no desaparecen: se manifiestan como síntomas físicos (cefaleas, insomnio, problemas digestivos) o como estallidos emocionales repentinos. Además, cuando alguien se abre sobre su sufrimiento y recibe como respuesta un «sé más positivo», su sensación de aislamiento se profundiza y puede dejar de pedir ayuda.
El valor de ser honesto con las emociones
Un estado psicológico saludable no consiste en estar siempre positivo, sino en reconocer con honestidad las emociones del momento y expresarlas de forma adecuada. Poder decir «estoy triste» cuando se está triste, explorar el significado de la ira cuando aparece, convivir con la ansiedad sin que nos paralice. En psicología, esta forma de relacionarse con las emociones se denomina «validación emocional». Cuando alguien comparte su dolor, en lugar de apresurarse a ofrecer soluciones o reformulaciones positivas, simplemente decir «eso tuvo que ser muy duro» es un punto de partida para construir una relación sana con las emociones, tanto para el otro como para uno mismo.
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