Cómo superar las conversaciones incómodas
El precio de seguir evitando las conversaciones incómodas
Negociar un aumento de sueldo, expresar insatisfacción a tu pareja, señalar un comportamiento problemático a un compañero. Las situaciones en las que debes comunicar algo difícil se repiten a lo largo de la vida. Muchas personas posponen estas conversaciones, pero cuanto más se evitan, más se agrava el problema y acaba manifestándose como un conflicto mayor.
Los investigadores del Harvard Negotiation Project han señalado el coste de evitar las conversaciones difíciles (difficult conversations). Los problemas no resueltos se acumulan como carga psicológica y erosionan gradualmente la confianza en la relación. Una encuesta de comportamiento organizacional de 2019 reveló que los equipos cuyos directivos tienden a evitar las conversaciones difíciles presentan una tasa de rotación 1,5 veces superior a la media.
Por qué dan miedo las conversaciones incómodas
En la psicología de evitar las conversaciones difíciles intervienen múltiples factores.
- Miedo a perder la relación: la ansiedad de exclusión social, «¿y si me rechazan por decir esto?». El ser humano es un animal social y la exclusión del grupo se procesa en el cerebro como una amenaza para la supervivencia
- Miedo al desbordamiento emocional: la ansiedad de perder el control emocional, «¿y si el otro se enfada?» o «¿y si me pongo a llorar?»
- Incertidumbre sobre el resultado: la ansiedad ante la imposibilidad de predecir cómo acabará la conversación. El cerebro humano rechaza la incertidumbre y tiende a preferir la opción de «no cambiar nada» (sesgo del statu quo)
La estructura de 3 capas de las conversaciones difíciles
Según el análisis del Harvard Negotiation Project, toda conversación difícil contiene 3 capas.
1. La capa de los hechos: qué ocurrió
La percepción de «qué ocurrió» siempre difiere entre las partes implicadas. Creer que solo tu punto de vista es correcto profundiza el conflicto. Es importante iniciar la conversación partiendo de la premisa de que existen «mi percepción» y «la percepción del otro».
2. La capa emocional: qué se siente
En el núcleo de toda conversación difícil siempre hay emociones. Ira, decepción, ansiedad, tristeza. Si se intenta hablar «de forma lógica» ignorando estas emociones, estas estallan de otra forma (sarcasmo, agresión pasiva, silencio). Reconocer las propias emociones y expresarlas adecuadamente es el requisito previo del diálogo.
3. La capa de la identidad: la amenaza a la autoimagen
Cuando la autoimagen de «soy una persona competente» o «soy una buena persona» se ve amenazada, la persona se defiende con fuerza. En las conversaciones difíciles es necesario ser consciente de transmitir el mensaje sin amenazar la identidad del otro.
Pasos prácticos para conducir una conversación incómoda
Paso 1: Comenzar desde la perspectiva de un tercero
Ni «tú tienes la culpa» ni «yo tengo razón»: inicia la conversación desde una observación neutral. Por ejemplo: «Me gustaría que confirmáramos nuestras percepciones sobre cómo se está llevando el proyecto», creando una entrada que respete ambas perspectivas.
Paso 2: Expresar tus emociones con «mensajes yo»
En lugar de «tú siempre llegas tarde» (mensaje tú), di «cuando llegas tarde a la reunión, siento que mi tiempo no se valora» (mensaje yo). El mensaje yo es una técnica para transmitir tus emociones sin atacar al otro, y es un elemento básico de la comunicación no violenta (CNV).
Paso 3: Escuchar la historia del otro
Después de exponer tu punto de vista, escucha activamente la perspectiva del otro. Pregunta «desde tu lado, ¿cómo lo ves?» y no interrumpas hasta que termine de hablar. Los libros sobre diálogo también permiten profundizar en estas técnicas.
Paso 4: Pasar al modo de resolución de problemas
Una vez compartidas las percepciones y emociones de ambas partes, se pasa al modo de resolución: «entonces, ¿cómo podemos encontrar una solución buena para los dos?». La solución no debe presentarse de forma unilateral, sino construirse de forma conjunta.
Lo que conviene preparar antes de la conversación
- Clarificar el objetivo: verbalizar de antemano «qué quiero lograr con esta conversación». Un objetivo sano es «profundizar la comprensión mutua», no «ganar la discusión»
- Elegir el momento: evitar cuando el otro está agotado, en un lugar público o con las emociones a flor de piel
- Anticipar el peor escenario: simular previamente «qué haré si el otro se enfada» facilita mantener la calma en la situación real
Los libros sobre comunicación también son una buena referencia.
Conclusión
Evitar las conversaciones incómodas resulta cómodo a corto plazo, pero a largo plazo agrava los problemas. Las conversaciones difíciles tienen 3 capas (hechos, emociones e identidad) y cada una requiere un enfoque específico. Comenzar desde la perspectiva de un tercero, transmitir las emociones con mensajes yo, escuchar la historia del otro y construir juntos la solución. Con solo ser consciente de estos 4 pasos, las conversaciones incómodas dejan de ser «una amenaza que evitar» y se convierten en «una oportunidad para profundizar la relación».