Mentalidad

Autoengaño manipulativo

Negarse a uno mismo repetidamente con frases como «mi percepción está equivocada» o «estoy exagerando», no por parte de otra persona, sino de uno mismo. Suele ocurrir como resultado de la interiorización de experiencias previas de gaslighting.

Negar la propia realidad

Mientras que el gaslighting es una manipulación psicológica ejercida por otra persona, el autoengaño manipulativo (self-gaslighting) es la negación de la realidad que uno se inflige a sí mismo. «No puede ser que me duela tanto», «solo estoy exagerando», «esa persona no tenía mala intención, así que soy yo quien está mal por sentirse herido», «hay gente que lo pasa mucho peor, hundirme por algo así es debilidad». Estas voces internas niegan constantemente la legitimidad de las propias emociones y experiencias. El autoengaño manipulativo es tan grave como el gaslighting externo en cuanto a que impide confiar en las propias percepciones.

¿Por qué alguien se hace gaslighting a sí mismo? El patrón más frecuente es la interiorización de experiencias previas de gaslighting por parte de otros. Cuando a una persona le han repetido una y otra vez «eres exagerado», «eso no ha pasado», «no te hagas la víctima», acaba incorporando esa voz en su interior. Incluso después de que el agresor desaparezca, su voz sigue reproduciéndose dentro de la cabeza. También las personas que crecieron en un entorno donde no se les permitía expresar emociones tienden a desarrollar el hábito de negar las propias. Los mensajes «no llores», «no te enfades», «aguanta» forman la creencia de que las propias emociones están equivocadas.

Señales de autoengaño manipulativo

Para saber si uno se está haciendo gaslighting a sí mismo, conviene prestar atención al diálogo interno. Cuando ocurre algo desagradable, si el primer pensamiento que surge es «pero seguro que la culpa es mía» o «soy raro por darle importancia», es muy probable que se trate de autoengaño manipulativo. Otras señales incluyen: dudar de la propia memoria, sentir culpa por las propias emociones, experimentar una fuerte resistencia a pedir ayuda, y que «por algo así» se haya convertido en una muletilla. Todos estos son patrones de invalidación de la propia experiencia interna.

Recuperar la confianza en las propias percepciones

La recuperación del autoengaño manipulativo comienza por volver a la premisa de que «mis emociones tienen una razón de ser». Las emociones no son correctas ni incorrectas; simplemente existen. Si sientes tristeza, es porque hay un motivo para estar triste. Si sientes ira, es porque algo ha traspasado tus límites. En lugar de anular esa emoción con un «pero», practicar reconocerla primero: «así es como me siento». También resulta eficaz hablar con alguien de confianza: «he sentido esto, ¿es raro?». En la mayoría de los casos, la respuesta será: «no es raro, es una reacción completamente natural». La capacidad de confiar en las propias percepciones, una vez perdida, puede recuperarse. Es como un músculo: cuanto más se usa, más fuerte se vuelve.

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