Motivación
Energía psicológica que inicia, dirige y sostiene el comportamiento. La distinción entre motivación extrínseca e intrínseca es fundamental: la motivación basada en recompensas o castigos es eficaz a corto plazo, pero a largo plazo puede erosionar la motivación intrínseca.
La naturaleza de la motivación
La motivación es el término general para los procesos psicológicos que «inician», «dirigen» y «sostienen» un comportamiento. En el lenguaje cotidiano se usa como sinónimo de «ganas», pero en psicología se trata con mayor precisión. La motivación tiene tres dimensiones: intensidad (cuán fuertemente nos impulsa), dirección (hacia qué se orienta) y persistencia (cuánto dura). Cuando sentimos que «no tenemos ganas», identificar en cuál de estas tres dimensiones reside el problema es el primer paso para abordarlo.
Motivación extrínseca e intrínseca
La teoría de la autodeterminación propuesta por Edward Deci y Richard Ryan concibe la motivación como un continuo. En un extremo se encuentra la motivación extrínseca (recompensas, evaluaciones, evitación del castigo) y en el otro la motivación intrínseca (el interés y la satisfacción inherentes a la actividad misma). Lo importante es que la motivación extrínseca no es necesariamente negativa. «Lo hago porque mi jefe me lo ordena» y «lo hago voluntariamente porque se alinea con mis valores» son ambas motivación extrínseca, pero el grado de autonomía es completamente diferente. La teoría de la autodeterminación distingue dentro de la motivación extrínseca etapas como la «regulación introyectada», la «regulación identificada» y la «regulación integrada»; cuanto mayor es la autonomía, más se asemeja en sus efectos a la motivación intrínseca.
Cuando las recompensas destruyen las ganas
Un fenómeno repetidamente confirmado en psicología es el «efecto de socavamiento». Cuando se otorga una recompensa externa a una actividad que ya se disfrutaba, al retirar la recompensa el interés por esa actividad disminuye. Es célebre el experimento en el que un niño que disfrutaba dibujando dejó de hacerlo sin recompensa después de que se le premiara cada vez que dibujaba. Esto ocurre porque la recompensa reescribe la cognición interna de «disfruto esta actividad» a «lo hago por la recompensa». Este hallazgo es ineludible al pensar en el diseño de incentivos laborales o en cómo elogiar a los hijos.
Las tres necesidades que sostienen la motivación
Según la teoría de la autodeterminación, los seres humanos tienen tres necesidades psicológicas básicas: autonomía (la sensación de elegir por uno mismo), competencia (la sensación de ser capaz) y relación (la sensación de estar conectado con otros). En entornos donde estas tres necesidades se satisfacen, la motivación intrínseca aumenta naturalmente; en entornos donde se frustran, la motivación no se sostiene por muchas recompensas que se acumulen. Cuando sentimos que «no tenemos ganas», preguntarnos si lo que nos falta es autonomía, competencia o relación conduce a una solución de raíz.
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