Respuesta de complacencia
Respuesta al estrés que consiste en someterse y complacer al otro para protegerse ante una amenaza. Ha recibido atención en los últimos años como la cuarta respuesta defensiva, junto a la lucha, la huida y la parálisis.
Qué es la respuesta de complacencia
La respuesta de complacencia (fawning response) es una reacción defensiva que, ante el peligro o la amenaza, busca garantizar la seguridad agradando al otro, cediendo a sus demandas y anulándose a uno mismo. Es un concepto propuesto por el terapeuta Pete Walker, que se sitúa como la cuarta respuesta junto a las conocidas reacciones de lucha (fight), huida (flight) y parálisis (freeze). Es un patrón frecuente en personas que, durante la infancia, aprendieron a sobrevivir detectando la ira o el malestar de su cuidador y satisfaciéndolo de forma anticipada.
Cómo se forma la respuesta de complacencia
Esta respuesta suele desarrollarse en niños que crecieron en entornos donde ni resistirse ni huir mejoraba la situación. El ejemplo típico es un hogar con un progenitor emocionalmente inestable, donde el niño asumía el rol de gestionar el estado de ánimo del adulto. El niño aprende que «si detecto lo que el otro quiere y se lo ofrezco antes de que lo pida, no me atacará». Esta estrategia es efectivamente útil durante la infancia, pero cuando sigue activándose inconscientemente en la edad adulta, la persona cae en un patrón de postergar sus propias necesidades en todas las relaciones y responder excesivamente a las expectativas ajenas. No poder establecer límites, no poder decir que no, no saber cuál es la propia opinión: en la raíz de estas dificultades, no es infrecuente encontrar la respuesta de complacencia.
Reconocer y soltar la respuesta de complacencia
El primer paso hacia la recuperación es reconocer que el propio comportamiento complaciente no es «amabilidad» ni «consideración», sino una respuesta defensiva automática basada en el miedo. Observar si, cuando se está cediendo ante alguien, hay tensión o ansiedad en el cuerpo. Si la motivación es el miedo a «si rechazo algo, me odiarán» o «si no cumplo las expectativas, me abandonarán», eso es una señal de que la respuesta de complacencia se ha activado. Comenzar por situaciones pequeñas a preguntarse «¿qué quiero yo ahora mismo?» y practicar poco a poco la expresión de la propia voluntad es el camino hacia la liberación de este patrón. Es recomendable trabajar este proceso dentro de una relación terapéutica segura.
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