Disociación
Fenómeno psicológico en el que la integración de la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción se interrumpe temporalmente. En sus formas leves ocurre de manera cotidiana, pero en sus formas graves suele surgir como respuesta defensiva ante un trauma.
Qué es la disociación
La disociación es un fenómeno psicológico en el que la continuidad normalmente integrada de la conciencia, la memoria, las sensaciones y la identidad se interrumpe temporalmente. La disociación leve le ocurre a cualquiera. Estar leyendo un libro y dejar de oír los sonidos del entorno, o conducir y llegar al destino sin recordar el trayecto, son ejemplos de disociación cotidiana.
Sin embargo, la disociación puede manifestarse de formas más graves. La sensación de estar separado del propio cuerpo y observarse desde fuera (despersonalización), sentir que el mundo circundante no es real (desrealización), o la pérdida completa de recuerdos de un periodo determinado (amnesia disociativa). En la mayoría de los casos, estas manifestaciones se entienden como una respuesta defensiva de la mente ante una experiencia traumática abrumadora. Para proteger la psique de un sufrimiento insoportable, el cerebro «desconecta» una parte de la conciencia.
Relación con el trauma
La disociación grave está fuertemente asociada con traumas severos como el maltrato infantil, la violencia sexual, las experiencias bélicas o los accidentes graves. Especialmente en situaciones en las que no es posible ni luchar ni huir - por ejemplo, cuando un niño pequeño es maltratado por su cuidador - la disociación se convierte en el único «medio de escape». El cuerpo permanece allí, pero la mente se va a algún lugar lejano. Este mecanismo de defensa resulta útil para la supervivencia en ese momento, pero si continúa activándose automáticamente después de regresar a un entorno seguro, comienza a interferir con la vida cotidiana.
Comprensión y abordaje de la disociación
Para las personas que experimentan síntomas disociativos, lo más importante es saber que «no les pasa nada malo». La disociación es una respuesta normal ante una situación anormal, el resultado de la mente intentando protegerse. En el tratamiento, se prioriza garantizar un entorno seguro y se recomienda trabajar el procesamiento de los recuerdos traumáticos de forma gradual con un profesional especializado en trauma. Cuando los episodios disociativos son frecuentes, las técnicas de grounding (métodos que utilizan los cinco sentidos para devolver la conciencia al «aquí y ahora») resultan eficaces como estrategia de afrontamiento cotidiana.
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