Sistema nervioso autónomo
Sistema nervioso que regula el funcionamiento de los órganos internos y los vasos sanguíneos sin control consciente. El sistema nervioso simpático (modo de actividad) y el parasimpático (modo de reposo) se equilibran mutuamente para mantener el balance psicofísico.
Qué es el sistema nervioso autónomo
El sistema nervioso autónomo controla de forma inconsciente funciones vitales como el ritmo cardíaco, la respiración, la digestión y la regulación de la temperatura corporal. Como indica su nombre «autónomo», no se puede controlar directamente con la voluntad. Se divide en dos ramas principales: el sistema nervioso simpático, que activa el modo de actividad del cuerpo, y el sistema nervioso parasimpático, que activa el modo de reposo y recuperación. Ambos funcionan como un acelerador y un freno que se contrarrestan mutuamente, optimizando el estado del cuerpo según la situación.
El equilibrio entre simpático y parasimpático
Cuando predomina el sistema simpático, aumenta la frecuencia cardíaca, se dilatan las pupilas y la sangre se concentra en los músculos. Esta es la base fisiológica de la respuesta de «lucha o huida», un mecanismo para maximizar el rendimiento corporal en situaciones de crisis. Por otro lado, cuando predomina el parasimpático, el ritmo cardíaco se calma, la actividad digestiva se intensifica y el cuerpo se orienta hacia la reparación y la recuperación. En un estado saludable, ambos sistemas se alternan con flexibilidad según las circunstancias. El problema surge cuando el estrés crónico fija la predominancia del sistema simpático. Como un coche con el acelerador permanentemente pisado, el cuerpo se desgasta y aparecen molestias como problemas digestivos, insomnio y debilitamiento inmunológico.
La perspectiva de «equilibrar el sistema nervioso autónomo»
La expresión «equilibrar el sistema nervioso autónomo» se usa cotidianamente, pero dado que no se puede controlar directamente con la voluntad, lo correcto sería decir «crear las condiciones para que el sistema nervioso autónomo se equilibre». La respiración profunda, especialmente las técnicas que alargan la exhalación, es uno de los pocos medios conscientes conocidos para activar el parasimpático. El sueño regular, el ejercicio moderado y los baños de contraste también contribuyen a restaurar el equilibrio del sistema nervioso autónomo. Lo importante es comprender que el desequilibrio del sistema nervioso autónomo no se debe a «falta de determinación», sino que es una señal legítima que el cuerpo está emitiendo.
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