Las pérdidas de orina no son motivo de vergüenza - Causas y soluciones de la incontinencia urinaria femenina
Las pérdidas de orina no son algo raro: las cifras hablan
Al estornudar, al levantar algo pesado, al reírse. La experiencia de que se escape orina en un momento inesperado es una preocupación que muchas mujeres sufren en silencio sin atreverse a consultar a nadie. Según estudios de la Sociedad Japonesa de Función Urinaria, aproximadamente el 40% de las mujeres mayores de 40 años experimentan algún tipo de pérdida de orina, y de ellas solo alrededor del 10% acude a un centro médico. Las pérdidas de orina son un cambio fisiológico asociado al envejecimiento y al parto; no son algo vergonzoso ni algo que haya que aguantar. Son un síntoma que puede mejorar significativamente con el tratamiento adecuado.
Los dos tipos principales de incontinencia urinaria
Incontinencia urinaria de esfuerzo
Es el tipo más frecuente de incontinencia urinaria femenina y representa aproximadamente el 50% de los casos. La orina se escapa con movimientos que aumentan la presión abdominal, como toser, estornudar, reír, hacer ejercicio o levantar objetos pesados. La causa es el debilitamiento del suelo pélvico. Los músculos del suelo pélvico son un grupo muscular que sostiene la vejiga, el útero y el recto como una hamaca, y también se encargan de cerrar la uretra. Cuando el suelo pélvico se debilita por el embarazo, el parto, el envejecimiento, la obesidad o la tos crónica (tabaquismo), no puede cerrar suficientemente la uretra al aumentar la presión abdominal.
Incontinencia urinaria de urgencia
Es el tipo en el que se siente una necesidad repentina e intensa de orinar y no se llega al baño a tiempo. Representa aproximadamente el 20% de los casos. La causa es la «vejiga hiperactiva», en la que el músculo de la vejiga (detrusor) se contrae excesivamente, generando una necesidad urgente de orinar aunque la vejiga no esté llena. Puede desencadenarse por estímulos específicos como oír el sonido del agua, lavarse las manos o abrir la cerradura de la puerta.
La «incontinencia mixta», que combina síntomas de esfuerzo y de urgencia, se observa en aproximadamente el 30% de las mujeres.
Por qué se debilita el suelo pélvico
El factor principal del debilitamiento del suelo pélvico es el embarazo y el parto. Durante el embarazo, el peso del feto ejerce una carga continua sobre el suelo pélvico, y en el parto vaginal los músculos se estiran considerablemente. El daño es mayor especialmente cuando el parto es prolongado, cuando se utilizan ventosa o fórceps, o cuando el bebé pesa más de 4.000 g.
El envejecimiento también es un factor importante. A partir de los 40 años, el contenido de colágeno del suelo pélvico disminuye y la fuerza muscular se reduce. Tras la menopausia, la disminución de estrógenos hace que los tejidos del suelo pélvico se vuelvan más finos y débiles. La obesidad (IMC superior a 30) eleva crónicamente la presión abdominal, aumentando la carga sobre el suelo pélvico. Sobre métodos de entrenamiento del suelo pélvico, también puede consultar el artículo que explica ejercicios específicos para fortalecer el suelo pélvico. Los libros relacionados con la prevención de pérdidas de orina también están disponibles en (Amazon).
La técnica correcta de los ejercicios de Kegel
Los ejercicios de Kegel (ejercicios del suelo pélvico) son el tratamiento no quirúrgico más eficaz para la incontinencia de esfuerzo. Realizados correctamente y de forma continuada, aproximadamente el 70% de las mujeres experimentan una mejora de los síntomas.
Paso 1: Localizar los músculos del suelo pélvico
Intente detener el flujo de orina a mitad de la micción. Los músculos que utiliza para ello son los del suelo pélvico. Sin embargo, este método es solo para identificar los músculos; repetirlo durante la micción puede afectar negativamente a la función vesical, así que limítelo a 1 o 2 comprobaciones.
Paso 2: La contracción básica
Túmbese boca arriba con las rodillas flexionadas, contraiga lentamente los músculos del suelo pélvico durante 5 segundos y relájalos lentamente durante otros 5 segundos. No utilice los músculos del abdomen, los glúteos ni los muslos; concéntrese solo en el suelo pélvico. No contenga la respiración, respire con naturalidad. Realice 10 repeticiones por serie, 3 series al día.
Paso 3: Fortalecimiento progresivo
Cada 2 semanas, aumente el tiempo de contracción en 1 segundo, con el objetivo de alcanzar 10 segundos de contracción. Cuando se sienta cómoda, practique también sentada o de pie. Se necesitan entre 4 y 8 semanas de práctica continuada para notar los resultados.
Mejoras en la vida diaria
Además de los ejercicios de Kegel, los cambios en los hábitos de vida también son eficaces para reducir las pérdidas de orina. La cafeína y el alcohol estimulan la vejiga, por lo que conviene reducir su consumo. La ingesta de líquidos no debe restringirse en exceso: el objetivo es de 1,5 a 2 litros diarios repartidos de forma uniforme. El estreñimiento debe prevenirse con fibra dietética, ya que el esfuerzo al defecar sobrecarga el suelo pélvico. En personas con obesidad, los estudios demuestran que una pérdida de peso del 5 al 10% reduce significativamente la frecuencia de las pérdidas. Sobre la relación entre la alineación pélvica y la forma corporal, también puede consultar el artículo que explica métodos de mejora de la alineación pélvica. Los libros sobre salud femenina también están disponibles en (Amazon).
Señales para acudir al médico
Considere consultar a un urólogo o ginecólogo (uroginecología) en los siguientes casos: si los ejercicios de Kegel no mejoran los síntomas tras 8 semanas o más de práctica continuada, si la cantidad de pérdida es abundante y necesita compresas, si se despierta más de 2 veces por la noche para ir al baño, si siente dolor o hay sangre al orinar, o si las pérdidas limitan su vida diaria o sus actividades sociales. En el centro médico realizarán análisis de orina, medición de orina residual y estudios urodinámicos, y le propondrán un tratamiento adaptado a sus síntomas (farmacoterapia, electroestimulación, cirugía).
Consejos según la edad
Entre los 20 y los 30 años, fortalecer el suelo pélvico como preparación para el embarazo y el parto es la mejor prevención. Se ha demostrado que las mujeres que comienzan los ejercicios del suelo pélvico antes del parto tienen una incidencia significativamente menor de incontinencia posparto. Entre los 40 y los 50 años, la disminución de estrógenos asociada a la menopausia acelera el debilitamiento del suelo pélvico, por lo que es importante convertir los ejercicios de Kegel en un hábito y controlar el peso. A partir de los 60 años, no hay que resignarse pensando que «es cosa de la edad»; buscar tratamiento activamente puede mejorar enormemente la calidad de vida.
Resumen: no lo sufras en soledad
Las pérdidas de orina son un síntoma común que experimenta aproximadamente el 40% de las mujeres, y que puede mejorar con el tratamiento adecuado. Los ejercicios de Kegel se pueden empezar en casa sin que nadie lo sepa, y con constancia se pueden esperar buenos resultados. Si aun así no mejora, consultar a un especialista permite acceder a tratamientos más eficaces como la farmacoterapia o la cirugía. Aguantar las pérdidas de orina por vergüenza solo reduce innecesariamente la calidad de vida.